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Benedicto XVI y la transmisión de la fe en la era digital. Ser testigos digitales.

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Portada: Benedicto XVI, el primer Papa tuitero.

Joseph Ratzinger fue un gran comunicador. A diez años de publicar su primer tuit (2012 -12/12- 2022).

Además de un excelente teólogo, Joseph Ratzinger fue también un gran comunicador, capaz de utilizar distintos lenguajes y modalidades y de afrontar el desafío de las redes sociales con valentía y creatividad. Desde las homilías hasta los tweets, Benedicto XVI situó el tema de la razonabilidad de la fe en Jesucristo en el centro de su comunicación. Y como Papa emérito se comunicaba a través del silencio y la oración, formas de expresión distintas, pero no por ello menos eficaces.

Que fue un gran teólogo es unánimemente reconocido, pero Joseph Ratzinger fue también un notable comunicador, con un estilo propio y distintivo, cuyo legado superará sin duda el límite temporal de su existencia terrenal. El hecho de que Benedicto XVI no fuera un comunicador de masas -por mucho que atrajera la atención de millones de jóvenes durante la JMJ- no desmerece en absoluto su estilo de comunicación. En primer lugar, como teólogo ha demostrado que incluso temas muy intelectuales pueden explicarse de forma sencilla y estar al alcance de un público amplio y no sólo de especialistas. El éxito de su Introducción al cristianismo, que sigue siendo -más de 50 años después de su publicación- un bestseller mundial en las publicaciones religiosas, demuestra la capacidad innata de Ratzinger para explicar la fe en Jesucristo y hacerlo con argumentos claros y un lenguaje fascinante y convincente.

Lo mismo puede decirse de la trilogía sobre Jesús de Nazaret, obra en la que Joseph Ratzinger ha puesto todo su empeño, logrando terminarla antes de su dimisión, a pesar de las dificultades de gobernar la Iglesia universal. Se puede decir, por tanto, que Benedicto XVI fue un gran testigo de la fe -y de su razonabilidad, como se desprende en última instancia de su testamento espiritual- también por el modo en que supo comunicarla. En particular, a través de sus escritos, sus discursos (algunos de ellos memorables, como recuerdan muchos en estos días) y sus homilías, definidas como «sublimes» por el padre Federico Lombardi por la sabia armonía entre teología, conocimiento de las Escrituras y espiritualidad.

No obstante, al Papa alemán no le faltaron gestos ni valor para «arriesgarse» en el vasto campo de la comunicación. Benedicto XVI fue el primer Pontífice en reunirse con víctimas de abusos sexuales por parte de clérigos. Un acto de gran trascendencia también en términos de comunicación en el que Ratzinger situó la escucha en el centro. Una escucha -como se ha visto en los encuentros durante sus viajes internacionales- alejada de los focos y marcada por la apertura y la empatía, condiciones imprescindibles para iniciar ese proceso de conversión del corazón que Francisco persigue ahora con convicción y que fue la base de la Cumbre sobre la Protección de Menores de febrero de 2019. Aunque no han faltado las críticas de algunos medios de comunicación por algunas de sus decisiones, Benedicto XVI siempre ha mantenido una actitud positiva hacia el mundo de los operadores de la información y la comunicación. Su conversación con el periodista alemán Peter Seewald dio lugar a Luz del mundo, un libro que abarca todos los temas más delicados de su pontificado, tocando incluso el tema de su dimisión. Benedicto XVI es también el primer Pontífice que ha enviado mensajes de texto (a los jóvenes de la JMJ de Sidney), que ha dialogado con los astronautas de la Estación Espacial Internacional, que ha respondido a preguntas en televisión el Viernes Santo (el de 2011), mientras que en la Navidad del año siguiente firmó un editorial en el Financial Times centrado en el compromiso de los cristianos en el mundo actual.

Sobre todo, Benedicto XVI es el primer Papa que se enfrenta a la irrupción en escena de las redes sociales, que remodelan profundamente el contexto comunicativo mundial precisamente en los años de su pontificado. Nada menos que cinco de sus ocho mensajes para las Jornadas de Comunicación Social están dedicados a este areópago digital sin precedentes. Juntos constituyen una especie de compendio del Magisterio de la Iglesia sobre esta nueva realidad que ha cambiado no sólo la forma en que nos comunicamos, sino también la manera en que nos relacionamos con los demás. Benedicto XVI capta enseguida el sentido de la revolución social, que no es tanto un medio que hay que utilizar como un entorno que hay que habitar. Por eso acuñó el término «continente digital» para referirse a las redes sociales. Un continente, como los geográficos, que requiere el compromiso de los fieles -especialmente de los laicos, en línea con Inter Mirifica- para evangelizar este nuevo territorio de misión. El Papa también entiende que debe superarse la distinción entre lo virtual y lo real, ya que lo que se comparte, y se comenta, en las nuevas plataformas tiene consecuencias concretas en la vida de las personas.

Benedicto XVI anima a los cristianos a ser testigos digitales en lugar de influencers, a transformar las redes sociales en «puertas de la verdad y la fe». Y no lo hace sólo con palabras. El 12 de diciembre de 2012, por primera vez, un Papa publicó un tuit a través de la cuenta @Pontifex abierta unos días antes. Algunos comparan este gesto con la creación de Radio Vaticano por Pío XI. No todos lo aprueban, temiendo una exposición del Papa a críticas y ofensas, pero Benedicto XVI está convencido de una elección que va en el sentido de la nueva evangelización. Una vez más, un Papa sabe aprovechar el potencial de las innovaciones tecnológicas para llegar a personas que, de otro modo, quedarían excluidas del anuncio del Evangelio. Pocas semanas después de que se abriera la cuenta, Benedicto XVI renunció a su ministerio petrino, pero @Pontifex fue «reactivado» por Francisco, que hoy -a través de sus tuits en 9 idiomas- llega cada día a más de 50 millones de seguidores. Si, por tanto, en los casi 8 años de pontificado Benedicto XVI comunicó utilizando los más diversos lenguajes con creatividad y valentía, en los casi 10 años como Papa emérito su comunicación ha asumido una forma distinta, invisible pero no por ello menos eficaz: la forma del silencio y de la oración.

Fuente: vaticannews.va – Alessandro Gisotti.

Gustavo Entrala (con corbata azul) fue testigo privilegiado del primer tuit lanzado por un Papa. Foto: ABC.

Gustavo Entrala: «Fue muy avanzado; metió al papado en Twitter».

Este publicista español asegura que la llegada de Ratzinger a la red social supuso un cambio radical en la manera de comunicar el papado.

¿Qué ha supuesto para usted la muerte del Papa?
Como he tenido una historia con él, me ha tocado; me ha tocado mucho. Como creyente, me sumo a las oraciones que la Iglesia propone. A nivel histórico, creo que se va a hacer justicia con él. Fue visto como reaccionario, cuando en realidad no lo era. Era una persona con una creatividad, imaginación e inteligencia fuera de lo común. Y eso lo digo sobre todo por las cosas que publicó, por las encíclicas, y también por los tuits. Eran de una belleza y de una riqueza de contenido muy llamativa. En un mensaje de 140 caracteres era capaz de decir muchas cosas. Sus textos siempre tenían diversas formas de abordarse. No era una frase sencilla del tipo: «Os quiero mucho», no. Decía cosas muy articuladas, muy intelectuales, y de una belleza extraordinaria.

¿Qué recuerda de Benedicto XVI, de los encuentros que tuvo con él?
A mí me llamó la atención que, con todo el marco de referencia que tenía en la opinión pública, de un Papa más bien rígido, poco amigo de la cámara, al que no le gustaba la atención mediática —todo cosas ciertas—, cuando yo estuve con él reunido, lo que me encontré fue una persona muy entrañable, con una mirada superacogedora, muy delicado, muy atento a lo que le contaba. Es una visión de Benedicto que muy poca gente tiene, simplemente porque no han estado con él. Y luego me pareció una persona extremadamente inteligente. Durante la conversación, hacía varias referencias a cosas que yo le había dicho, y se notaba que lo había entendido a un nivel más profundo de lo normal.  

El visto bueno de Benedicto XVI de meter al papado en Twitter, ¿habla de algún modo de un Papa más progresista  de lo que proyectaba su imagen?
Desde luego. Y hay un par de factores más que no se suelen tener en cuenta. El Vaticano tiene consumo energético sostenible y funciona con energía limpia desde que él está allí. Gracias a una decisión suya se instalaron unos paneles solares,  se cambió el sistema de agua… Fue muy consciente del momento presente y tomó decisiones muy interesantes. Por otro lado, hay que señalar que el primero que habló como Papa del cambio climático y del daño al planeta fue Benedicto XVI. De hecho, hay una foto muy bonita de una ceremonia que hubo en la Santa Sede en la que todos los cardenales y obispos que acompañaban al Papa llevaban casullas verdes. Por todo ello, no le veo para nada como un ser antiguo, casposo, anclado mentalmente en el pasado. Al contrario, fue muy avanzado. Metió al papado en Twitter. Lo que pasa es que fue de esas inteligencias preclaras que ya había vislumbrado todos los cambios de la sociedad, y con el tiempo se está demostrando que él tenía razón.

Primer tuit

«Dialoga con Jesús en la oración, escucha a Jesús que te habla en el Evangelio, encuentra a Jesús, presente en el necesitado».

Este fue su primer tuit, en respuesta a una pregunta lanzada por el redactor de Alfa y Omega José Calderero.

¿Qué peso histórico tuvo la entrada de Benedicto XVI en Twitter? 
Yo creo que supuso un cambio radical en la manera de comunicar del papado. Hasta entonces, el Santo Padre estaba muy protegido y su comunicación tenía el estilo de una monarquía antigua. Twitter cambió radicalmente las cosas porque, primero, el Papa empezó a comunicar todos los días, cosa que antes no sucedía. Y segundo, porque el Pontífice no estaba expuesto a la opinión pública, y esto cambió lógicamente cuando se abrió la cuenta. Por otro lado, gracias a Twitter, el Papa empezó a sumarse a fenómenos de la actualidad, como celebraciones o sucesos dramáticos —una guerra o el terremoto de Haití famoso, por ejemplo—. El Papa antes mandaba un telegrama y ahora interviene directamente en Twitter, pide oraciones, se solidariza. Es decir, que esto hizo que la comunicación del Papa fuera mucho más viva que antes, algo a lo que Francisco ha dado una vuelta de tuerca. Ahora la cuenta tiene 54 millones de seguidores.

Se acaba de cumplir el décimo aniversario de la apertura de @Pontifex. ¿Qué le parece el éxito que ha tenido?
Ha sido un instrumento que ha acercado mucho al Papa y a la Iglesia al mundo. Ha permitido que millones de personas en todo el orbe accedan al pensamiento del Santo Padre sin necesidad de leerse un documento de 100 páginas, como son las encíclicas, que además muy poca gente lee. ¿Cómo haces que una persona que es directiva de una empresa, o que es empleada del hogar, o lo que sea, reciba algún alimento espiritual breve de parte del Papa, que le estimule en su vida diaria, que le inspire, que le dé esperanza? Creo que la cuenta ha sido fundamental en este sentido. Es más, dudo mucho de que la  popularidad del Papa Francisco hubiera llegado a los niveles en los que está sin la ayuda de Twitter.

¿Va a poder ir a Roma a despedirse?
Lo he pensado, pero creo que por cuestiones de agenda y trabajo me va a resultar totalmente imposible. Pero sí que estoy muy cerca en el plano espiritual. Estos días estoy rezando mucho por el Papa emérito. Pido a Dios por su alma, y también le doy las gracias porque creo que Benedicto XVI ha sido una figura que ha jugado un papel muy importante después del Papa san Juan Pablo II y antes del Papa Francisco. Yo le tengo un cariño inmenso, y también una deuda profesional muy grande, porque haber trabajado para un Papa me ha ayudado mucho en mi carrera.

Fuente: alfayomega.es – José Calderero de Aldecoa. 5 de Enero de 2023

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