Tiempo Ordinario

En el cielo todo será distinto. XXVI Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C.

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En el cielo todo será distinto

Lc 16,19-31. Lázaro continúa gritando. Los “nuevos epulones” viven en su mundo mágico, envueltos en la música de la comodidad, el placer y el descarte. A Lázaro se le escapa la vida en su grito. Los “nuevos epulones” hacen oídos sordos al alarido. A Lázaro el dolor le sale por la boca. Los “nuevos epulones” viven en la nube de sus sueños.

Lázaro continúa gritando. Grito dramático desde lo hondo de la basura, la soledad y la muerte. Los “nuevos epulones”, quizá incluso con buena intención, nos subimos bien alto para hacer oración y ni siquiera vislumbrar las sombras del que, atado a su historia, clama mil veces ayuda.

Lázaro continúa gritando. ¿Qué haremos? No nos olvidemos que, en el Cielo, todo será distinto. Lázaro y aquellos que cuidan a tantos “Lázaros” se verán coronados por el Amor del Padre.

Fuente: Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc.

Ignorar al hermano – 26º Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo C

Lc 16,19-31. Ignorar al hermano, la situación de nuestros hermanos, especialmente quien más lo necesita, es ser infiel a Dios. Así, aquellos que, ignoran la presencia del pobre abandonan a Dios para volverse a los ídolos, hacen que el dinero, la vida fácil y cómoda les impida la capacidad de tener compasión, hacen que el dinero sea fuente de injusticia. La única manera de cambiar el corazón es hacerlo mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios y hacer de esa Palabra vida en nuestra vida: “Tienen a Moisés y a los profetas…”. Sobran egoístas en el mundo y faltan personas con brazos abiertos.

Fuente: Editorial Verbo Divino – EVD.

Lema de la JMMR 2022.

En este domingo se celebra la 108º Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.

La Iglesia celebra el domingo 25 de septiembre la 108ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con el lemaConstruir el futuro con los migrantes y los refugiados”.

Una Jornadaexplica el papa Francisco en su mensaje para este año, para recordar que la presencia de los migrantes y refugiados es una ocasión de crecimiento cultural y espiritual para todos.

“Gracias a ellos –destaca el Santo Padre- tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un <nosotros> más grande”.

Materiales para la Jornada del Migrante y del Refugiado

El departamento de Migraciones, dentro de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana, ha editado los materiales para facilitar la celebración de esta Jornada.

Cartel en castellano: Descargar en PDF.

Otros materiales de la Jornada

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad humana firman el mensaje para esta Jornada en el que plantean el reto de empujar con esperanza, fortalecida por la fe, al futuro a pesar de las malas noticias que nos invaden. “Los creyentes -afirman- tenemos mucho que aportar en este camino esperanzador y en la definición de horizontes”. 

Mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios

Los obispos entienden que es el momento de sacar lo mejor de nosotros para moldear juntos este proyecto de humanidad abierto y esperanzador. Para hacerlo posible “Cristo suscita vocaciones, y nos envía comunidades y migrantes que posibilitan que ese sueño de Dios se realice y se transforme en anuncio y en movimiento que devuelve dignidades arrebatadas. Son los vigías del futuro que nos ayudan, desde Cristo, a edificarlo gota a gota. Tendremos que animar, apoyar y acompañarlos”.

Y matizan, “es tiempo de atreverse a mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios” que “nos hace caer en la cuenta de que hay un lenguaje común con otras maneras de pensar, y es el defender la dignidad humana, reconocerla y comprometernos con vitalizarla allí donde se pone en cuestión” porque “no hay futuro sin defensa de la inquebrantable dignidad de cada persona y de vivir con esa dignidad en nuestro mundo”.

Comunidades acogedoras, misioneras y hospitalarias

Precisamente la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de este año, explican, pretende fijar la mirada en quienes pueden ser privados de la construcción de este futuro si no hacemos nada o si globalizamos la indiferencia. 

Por eso, en la última parte del mensaje, los obispos señalan cuatro puntos para cumplir el mandato de Jesús con los migrantes y refugiados. En primer lugar, señalan, es tiempo de comenzar a edificar a ritmo de la justicia que mana de Dios. “Jesús –explican- nos pide incluir a todos con gestos concretos, pues como cristianos «no tenemos derecho de excluir a los demás, juzgarlos o cerrarles las puertas» (Jornada Mundial de las Personas Migrantes y Refugiadas 2022). Ahora se abre la tarea de seguir impulsando espacios y actitudes que los desarrollen”.

En el segundo punto señalan que “no hay futuro sin atender a quienes forman parte de él, pero tampoco sin ayudar a que sean sujeto de su propia construcción”. En el tercero, matizan, además, que ese futuro de todos se construye, “aprendiendo a descubrir el tesoro que nos traen los migrantes y refugiados”. 

En el cuarto, nos invitan a “preparar a nuestras comunidades para que sean acogedoras, misioneras, hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno” en la construcción del futuro a nuestras comunidades “para ser acogedoras y hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno”. Respecto a la hostilidad de algunos que señalan a los migrantes “como invasores o ciudadanos de segunda”, la Iglesia considera inaceptable la mentalidad y actitudes que hacen «prevalecer a veces ciertas preferencias políticas por encima de hondas convicciones de la propia fe: la inalienable dignidad de cada persona humana más allá de su origen, color religión, y la ley suprema del amor fraterno»(FT, n.39). La hospitalidad siembra futuro. “La fraternidad es posible –concluyen- si generamos comunidades significativas que vivan en su seno la armonía que regala la fe”. Por último, nos animan a preguntarnos ¿cómo podemos construir un futuro donde todos quepamos y podamos vivir en paz y fraternidad?

Mensaje completo

Fuente: conferenciaepiscopal.es

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