San Agustín

Gregor Mendel: el padre de la genética, botánico, biólogo y agustino

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Mostró que la ciencia y la fe van de la mano.

Gregor Mendel es el fundador de la genética y descubridor de las leyes de la herencia gracias a sus experimentos con guisantes… También fue un observador del firmamento y las estrellas… Y todo esto siendo monje y abad del monasterio agustino de la ciudad checa de Brno. En pleno siglo XIX se adelantó al descubrimiento del ADN y del genoma humano y mostró que la ciencia y la fe van de la mano para comprender la Creación. Algunos le llamaron “el jardinero de Dios”… ¿Acaso el mismo Jesús resucitado no se apareció como jardinero?

Documental en DVD: Mendel, el padre de la genética

Carta del Padre General de los Agustinos (OSA) en el Bicentenario del nacimiento de Gregor Mendel, OSA, de la Abadía Brno (pdf).

Gregor Mendel, el sacerdote Católico, padre de la genética moderna, «el jardinero de Dios».

Hipócrates es el padre de la medicina, Isaac Newton, es el padre de la física, el sacerdote católico George Lemaître, es el padre de la teoría del big bang, el clérigo católico Galileo Galilei, es el padre del método científico y de la astronomía moderna. Todas las disciplinas científicas cuentan con una figura relevante a la que se le llama «padre». ¿Quién es el padre de la genética? Los genetistas contestarán: Gregor Mendel.

Gregor Mendel es el fundador de la genética y descubridor de las leyes de la herencia gracias a sus experimentos con guisantes. También fue un observador del firmamento y las estrellas. Y todo esto siendo monje y abad del monasterio agustino de la ciudad checa de Brünn.

Este sencillo monje austriaco desarrolló en 1865 los principios fundamentales de lo que hoy conocemos como “genética”. Gregor Mendel demostró que las características heredables son aportadas mediante unidades discretas que se heredan por separado. Estas unidades discretas, que Mendel llamó “elemento”, se conocen hoy como genes.

Términos como “gen”, “clon” o “ADN” nos son completamente familiares. A diario vemos noticias sobre estos temas, y damos por sentado que se tratan de ciencias nacidas en los últimos años. Pero no siempre es verdad. El verdadero padre de la revolución que representa la genética y que de alguna manera ha hecho posible la clonación de animales (y, según algunos, inclusive de humanos), nació en el 22 de julio de 1822 en un pueblo de la actual República Checa.

Ordenado sacerdote en 1847. En 1851 conseguía el titulo de Doctor en Matemáticas y Ciencias, gracias a lo cual, tres años mas tarde se convertiría en profesor suplente de la Real Escuela de Brünn.

Leyes de Mendel

—Primera ley o principio de la uniformidad: «Cuando se cruzan dos individuos de raza pura, los híbridos resultantes son todos iguales». El cruce de dos individuos homocigóticos, uno de ellos dominante (AA) y el otro recesivo (aa), origina solo individuos heterocigóticas, es decir, los individuos de la primera generación filial son uniformes entre ellos (Aa).

—Segunda ley o principio de la segregación: «Ciertos individuos son capaces de transmitir un carácter aunque en ellos no se manifieste». El cruce de dos individuos de la F1, que es la primera generación filial, (Aa) dará origen a una segunda generación filial en la cual reaparece el fenotipo «a», a pesar de que todos los individuos de la F1 eran de fenotipo «A». Esto hace presumir a Mendel que el carácter «a» no había desaparecido, sino que solo había sido «opacado» por el carácter «A» pero que, al reproducirse un individuo, cada carácter se segrega por separado.

—Tercera ley o principio de la combinación independiente: Hace referencia al cruce polihíbrido (monohíbrido: cuando se considera un carácter; polihíbrido: cuando se consideran dos o más caracteres). Mendel trabajó este cruce en guisantes, en los cuales las características que él observaba (color de la semilla y rugosidad de su superficie) se encontraban en cromosomas separados. De esta manera, observó que los caracteres se transmitían independientemente unos de otros. Esta ley, sin embargo, deja de cumplirse cuando existe vinculación (dos genes están muy cerca y no se separan en la meiosis).

Algunos autores obvian la primera ley de Mendel, y por tanto llaman «primera ley» al principio de la segregación y «segunda ley» al principio de la transmisión independiente (para estos mismos autores, no existe una «tercera ley»).

Como podemos ver, los aportes de los hombres de la Iglesia Católica a la ciencia y al conocimiento son incalculablemente enormes y solamente personas prejuiciosas con mala fe e ignorantes, se atreven a acusar a la Iglesia Católica de enemiga de la ciencia.

En pleno siglo XIX se adelantó al descubrimiento del ADN y del genoma humano y mostró que la ciencia y la fe van de la mano para comprender la Creación. Algunos le llamaron “el jardinero de Dios”… ¿Acaso el mismo Jesucristo resucitado no se apareció a María Magdalena como un jardinero?

Fuente: Católico defiende tu fe. Saulo de Tarso.

Siete cosas que hay que saber sobre Gregor Mendel, monje, meteorólogo y padre de la Genética

Fraile agustino y científico de primera línea, nació hace 200 años

Se cumplen 200 años del nacimiento de Gregor Mendel, en lo que hoy es República Checa y entonces era el Imperio Austro-Húngaro. Conviene recordar 7 aspectos significativos de este célebre monje y científico católico.

1. Fue un estudiante brillante 

Los profesores de su escuela, uno de ellos era el párroco de su pueblo, vislumbraron rápidamente su talento. Así que lo mandaron a colegios de prestigio donde se preparó para dar el salto a la Universidad de Palacký en Olomouc, la más antigua de Moravia. En este lugar contactó con el abad del monasterio agustino de Santo Tomás en Brno, Franz Cyrill Napp, que deseaba convertir la abadía en un centro del conocimiento. Mendel encontró allí su hogar para el resto de sus días.

2. Tenía crisis nerviosas… pero sus alumnos le apreciaban

Mendel recibió formación en idiomas, derecho canónico y teología, aunque también aprendió meteorología, botánica, física y matemáticas. Estos conocimientos los amplió en la Universidad de Viena, donde preparó su acreditación como profesor de secundaria. Pero curiosamente fracasó en dos ocasiones, la segunda por una crisis nerviosa que le solía suceder cuando se enfrentaba a situaciones de gran estrés.

A pesar de todo, logró encontrar un hueco como profesor sustituto en el instituto de Brno, donde enseñó durante 14 años. Era muy querido por sus alumnos, que lo recuerdan como un tipo educado, de agradable sonrisa y con un método docente que hacía que sus pupilos deseasen regresar a clase. Incluso se prestaba a que sus estudiantes acudieran a la abadía en busca de más explicaciones.

3. Investigó varias ciencias: fue meteorólogo, astrónomo y apicultor

Destacó en muchas disciplinas científicas.

Como meteorólogo, era capaz de calcular el nivel de ozono en la atmósfera, el nivel freático o la fuerza del viento, entre otras muchas variables que recopilaba a diario. Así, publicó un trabajo con los valores medios obtenidos entre los años 1848 y 1862, donde además expresaba las fluctuaciones del último año de la secuencia.

Su carácter visionario también se demuestra en otro escrito, “Las bases de la predicción del tiempo”, donde proponía utilizar la meteorología para la agricultura.

Asimismo, se dedicó a la astronomía, donde estudió el efecto de las manchas solares en el tiempo meteorológico, y a la apicultura, donde exploró diversas razas y elaboró métodos para que la reina se emparejara con el zángano que él deseaba cruzar.

4. Su gran triunfo: el padre de la Genética

Su mejor contribución le llevó 7 años de arduo trabajo. Seleccionó, de entre treinta y cuatro candidatas, a veintidós razas puras de guisantes que generación tras generación producían el mismo tipo de descendientes y se quedó con los siete caracteres binarios más fácilmente identificables.

Mezclando semillas lisas y rugosas, observó que, en la generación filial, F1, desaparecía uno de los caracteres, el rugoso, mientras que solo sobrevivía el liso. ¿Por qué ya no había semillas rugosas? Siguió experimentando y cruzó los miembros de F1 entre sí para obtener la segunda generación filial, F2. Clasificó más de 7.324 semillas de F2, de las que 5.474 resultaron lisas y 1.850 rugosas. La proporción fue de 2.96 a 1, mientras que con 8.023 semillas amarillas y verdes obtuvo un factor de 3.01 a 1. Era la famosa proporción 3 a 1, que ni siquiera Darwin pudo deducir.

Hacía falta considerar caracteres binarios y analizar un gran número de muestras. Mendel llegó a estudiar más de trescientas mil muestras.

Además, introdujo el concepto de carácter dominante y recesivo, descubrió que cada padre transmitía a su descendiente un carácter, el retrocruzamiento y la evolución a lo largo de 10 generaciones cuando las especies híbridas se autofertilizan.

Esquema sobre los guisantes de Mendel, su descubrimiento de leyes de la Genética

Figura: Cruzamiento de guisantes amarillos puros. Después del cruzamiento se obtiene la generación filial 1 (F1), donde todos los guisantes son amarillos. Tras el cruzamiento entre los guisantes de F1 se alcanza la famosa proporción de 3 guisantes amarillos por 1 verde.

5. No fue famoso hasta años después de su muerte

Por increíble que parezca, Mendel murió conocido sólo como meteorólogo, en 1884, con 61 años. Debieron pasar varias décadas para que se redescubriera su publicación de 1866 sobre los guisantes, y se le concediera la fama que merecía. En 1910, diversas autoridades científicas de todo el mundo le homenajearon en su propio monasterio, erigiendo una estatua conmemorativa en honor al padre de una nueva ciencia: la Genética.

Posteriormente las autoridades comunistas retiraron la efigie, arrestaron a los frailes del monasterio y el invernadero donde Mendel hizo sus experimentos quedó destruido. Todo se debía al lysenkismo, un movimiento fundado por el ingeniero agrónomo soviético Trofim Lysenko (1898-1976), que negaba las leyes de Mendel y el concepto de gen, aunque finalmente llegó la cordura y la memoria del monje fue restaurada.

6. La perfección de su obra levantó sospechas entre los científicos

Algunos científicos de comienzos del siglo XX también sugirieron que Mendel había modificado sus resultados para que dieran aquellas proporciones tan maravillosas. Hoy todavía circula este rumor.

Sin embargo, tanto el biólogo Daniel J. Fairbanks como el bioestadista G. Bruce Schaalje han demostrado en trabajos publicados en los años 2007 y 2008 que los resultados que obtuvo el fraile austriaco no estuvieron sujetos a ningún tipo de manipulación. Este aspecto todavía encumbra más la figura del padre de la genética, pues su obra es tan perfecta que da la sensación de que esté trucada.

7. Fue un hombre de Dios y un hombre de ciencia

Mendel era bastante tímido y se conserva poca información sobre él. Pero su funeral nos ofrece algunas pistas. Acudieron bastantes personas, entre ellas el célebre compositor Leoš Janáček, que tocó un réquiem para él, y muchos pobres de los alrededores del monasterio, con quienes Mendel siempre se comportó de forma amable y caritativa.

El periódico de Brno también le dedicó esta necrológica: “su muerte priva a los pobres de un benefactor y a la humanidad en general de un hombre de carácter noble, un amigo afectuoso, un difusor de las ciencias naturales y un sacerdote modélico”.

Resulta cierto que él mismo reconocía que las circunstancias habían marcado su decisión de ser sacerdote. Mendel, un hombre brillante, pero de familia humilde, encontró en el monasterio de Brno el culmen de sus aspiraciones. Sin embargo, mientras otros compañeros dejaron los hábitos, él continuó hasta el final de sus días e incluso se convirtió en abad, un puesto que no estuvo exento de dificultades que le complicaron algo su existencia, pues le tocó lidiar con las autoridades en materia económica y con tensiones nacionalistas dentro del monasterio.

Pero lo que no cabe duda es que su vida estaba impregnada por dos grandes pasiones, la ciencia y la fe, algo que queda plasmado en este sermón suyo:

«El jardinero planta semilla en tierra fértil. La tierra influye física y químicamente para que la planta pueda crecer. Sin embargo, esto no es suficiente. Se debe añadir el calor y la luz del sol, junto con la lluvia, para que la planta crezca. Luego la semilla de la Buena Noticia, mediante la cooperación de la buena voluntad del hombre, y alimentada con la comida sobrenatural de la Eucaristía, desarrolla y alcanza la perfección».

El autor, Ignacio del Villar, es Profesor Titular de Tecnología Electrónica (Universidad Pública de Navarra)

Fuente: religionenlibertad.com

Bicentenario del nacimiento del religioso agustino Gregor Mendel, eminente científico

Hace doscientos años nacía en Hynčice (actual Chequia), el religioso agustino Gregor Mendel (1822-1884), conocido como el padre de la Genética moderna. Con ocasión del bicentenario de su nacimiento, recordamos su trayectoria vital y su legado científico, de la mano de religiosos agustinos como el P. Miguel Ángel Orcasitas y el P. Miguel Ángel Fraile.

A nivel internacional, la Orden de San Agustín ha organizado diferentes eventos para reconocer la figura de este agustino ilustre, del que muchos desconocen, todavía hoy, que fue religioso, o que el apoyo de la Orden, en su labor investigadora, fue fundamental.

El P. Miguel Ángel Orcasitas, OSA, explica en un artículo que, su reconocimiento no fue inmediato, y que tuvieron que pasar más de veinticinco años para ello.

Aunque G. Mendel contó que su interés por la agricultura y la genética surgió al ingresar en la Orden de San Agustín, el P. Orcasitas señala que Mendel creció en una región en la que había preocupación e interés en la mejora de la agricultura, y que esto pudo influir en el inicio de sus investigaciones.

En tiempo de Mendel, los conventos, además de su misión espiritual, eran centros de investigación y docencia. En concreto, la Abadía de Brno desarrolló siempre una importante labor científica, especialmente conocida por sus trabajos en hibridación de plantas. Cuando Gregor Mendel fue elegido abad de la Abadía de Santo Tomás de Brno, en 1868, mantuvo y promovió toda la labor investigadora que se venía desarrollando.

El P. M. A. Orcasitas destaca que, para la Orden de San Agustín, “la dedicación científica de Mendel es un ejemplo eminente de la presencia de la Iglesia en el mundo de la cultura y un estímulo para el cultivo de los estudios”. Puedes leer aquí el artículo completo del P. Miguel Ángel Orcasitas.

Fuente: agustinos.es

Más info

El 22 de julio de 2022 celebramos el bicentenario del nacimiento de Gregor Mendel, un monje agustino reconocido mundialmente por su contribución al mundo de la ciencia. Pero ¿qué sabemos del padre de la genética? Hablamos con el P. Miguel Ángel Fraile.

Así se convirtió el hijo de un granjero en padre de la genética.

Actos religiosos y un congreso con varios premios Nobel se combinan en la República Checa para celebrar el bicentenario del nacimiento de Gregor Mendel, agustino y primer descubridor de las leyes de la herencia.

¿Puede usted doblar la lengua en forma de U? ¿Sabe qué tiene que ver este rasgo totalmente anecdótico, o el más relevante de tener algún dedo extra, con un fraile agustino nacido hace 200 años? Se trata de características que se heredan según las leyes descubiertas en el siglo XIX por Gregor Mendel, de cuyo nacimiento se celebra el 22 de julio el segundo centenario. Un científico y religioso considerado el padre de la genética, aunque nunca utilizó ese concepto. 

Hijo de una familia sencilla de granjeros de lengua alemana en el actual territorio de la República Checa, el joven Johann (cambió su nombre al hacer los votos) sabía que «los descendientes de plantas y animales manifestaban las características de sus progenitores». Incluso había aprendido de su padre a hacer injertos de plantas en un intento por obtener las más ventajosas, explica Alberto Gomis, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad de Alcalá. 

Pero quería saber más. Y se dedicó al ello cuando ingresó en la abadía de Santo Tomás, en la actual Brno. Durante tres años cruzó plantas de guisantes hasta obtener líneas puras, que mostraran siempre las mismas características en siete rasgos duales (verdes o amarillos, rugosos o lisos, etc.). Luego comenzó a hibridarlas entre sí. Así descubrió que estos caracteres se heredaban con absoluta regularidad. En la primera generación siempre se mostraba una característica, la dominante. En la segunda, en uno de cada cuatro casos aparecía la otra, recesiva. Hasta tal punto estaban las «proporciones perfectamente determinadas», que algunos coetáneos insinuaron que los resultados «parecían trucados», señala Gomis. 

En 1865, Mendel compartió su trabajo con otros 40 investigadores y lo publicó en la revista de la Sociedad de Historia Natural de Brno, que llegaba a 115 sociedades científicas. Sin embargo, nadie entendió la importancia que tenían esos datos, aunque no llegara a explicar por qué se producían. Hubo que esperar hasta que en 1900 los científicos Hugo de Vries, Carl Correns y Erich von Tschermak descubrieron, cada uno por separado, el mismo patrón en otras plantas. Entonces, alguien recordó ese antiguo artículo que un fraile había publicado en alemán 35 años atrás. Apenas un par de años después, Walter Sutton y Theodor Boveri propusieron que esas características podían transmitirse mediante los cromosomas.

Un centro intelectual 

El descubrimiento de Mendel habría sido imposible si no hubiera sido agustino. Su familia ya había hecho muchos sacrificios para que se matriculara en la Universidad de Olomouc, hasta el punto de que su hermana vendió su dote. Pronto tendría que haber empezado a trabajar. Afortunadamente, un profesor descubrió su inquietud intelectual y sus «cualidades espirituales». Era amigo del abad de la comunidad agustina de Brno, y le recomendó que ingresara en ella, relata Juan Provecho, delegado del padre general de los agustinos para la República Checa.

La abadía de Santo Tomás «era un centro cultural e intelectual» muy importante en la región de Moravia. «Los doce hermanos eran doctores, había músicos y teólogos», explica Provecho. Todos los centros de estudios superiores cercanos les pedían profesores. En la abadía, además de sus experimentos, montó en el huerto una estación meteorológica («fue el primero en describir un tornado en la República Checa, en 1870») y colmenas que se conservan hasta hoy. «Lo hacía en su tiempo libre, después de las obligaciones del monasterio, de sus estudios» en la Universidad de Viena «y de dar clase». También perteneció a varias sociedades científicas locales. Con el tiempo, «el abad le liberó de las clases para que se dedicara a la investigación».

Solo dos años después de publicar sus hallazgos, fue elegido abad. «Él no quería, pero aceptó como acto de obediencia y de servicio a la comunidad», aun siendo consciente de que su afición se resentiría, explica Provecho. Eso sí, cada día acudía tres veces a la estación meteorológica para registrar sus datos.

Como un espejo de su vida, en la celebración del bicentenario en la República Checa las celebraciones litúrgicas compartirán programa con un congreso científico en el que participarán tres premios Nobel. Será del 18 al 25 de julio en la Semana de Mendel, a la que se sumarán muchas otras actividades y talleres en Brno. El agustino fue, además, protagonista del estand del país en la Exposición Universal de Dubái, y sus manuscritos pronto llegarán a Estrasburgo, en el marco de la presidencia checa del Consejo de la UE.

Fuente: alfayomega.es

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