Educación

«Educar en la belleza». La vida está llena de misterios para ser contemplados.

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Lo bello nos habla de la dimensión más profunda y más elevada del ser humano.

1. San Agustín canta a la Belleza en su Conversión a la fe cristiana (24 abril 386). Hace 1.634 años.

Oración de San Agustín, grito de su corazón inquieto. Sus palabras nos inspiran en nuestra vida cristiana y vocacional:

«¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva!»

¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te andaba buscando; y deforme como era, me lanzaba sobre las bellezas de tus criaturas. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Me retenían alejado de ti aquellas realidades que, si no estuviesen en ti, no serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y ahuyentaste mi ceguera; exhalaste tu fragancia y respiré, y ya suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed; me tocaste, y me abrasé en tu paz.   

San Agustín, Confesiones, 10,27,38.

Educar en la belleza es educar en el amor. Agustín define al amor como el ingrediente indispensable que hace crecer o aumentar la belleza, hermosura o atractivo en un ser humano de una manera efectiva y duradera.

“La belleza crece en ti en la misma proporción en que crece tu amor, puesto que el amor mismo es la belleza del alma.”

San Agustín

2. Educar en la belleza. Jaime Buhigas.

* Jaime Buhigas es diseñador, arquitecto, dibujante, director de teatro, escritor, profesor… (sin duda, una persona polifacética) y nos deleitó con su ponencia “Educar en la belleza” en un evento de Gestionando hijos en Valencia, en la que compartió con grandes frases y reflexiones. Porque «educar en la belleza es educar en el misterio, en la contemplación, en una experiencia profunda que nos hace entender que los seres humanos somos mucho más de lo que nos están contando».

En los seres humanos las recetas no funcionan

“La educación, muchas veces, se ha convertido en algo tan prosaico, tan técnico, que parece un oficio en el que nos dan recetas… pero en los seres humanos las recetas no funcionan”, con esta declaración tajante inició Jaime Buhigas su intervención en Valencia.

“La vida está llena de misterios”

Como señaló Jaime, “la mayoría de las cosas de la vida no las sabemos, las ignoramos, y las vamos a ignorar… y hay que aceptar que hay ante la ignorancia de la vida, solo queda una posibilidad: contemplar”. En la línea de esta profunda reflexión, Jaime Buhigas nos lanzó una pregunta: “¿Por qué no paramos y nos dedicamos a una labor profundamente humana, que muchas veces no encontramos, que es la contemplación de lo que es más grande que nosotros?”. A esto que “es más grande que nosotros” Jaime lo llamó de una manera muy sencilla: la belleza.

“Educar en la belleza no es algo que depende de las asignaturas artísticas”

¿Pero qué es educar en la belleza? Mucha gente puede confundirlo o asociarlo directamente a las materias o asignaturas artísticas, pero Jaime Buhigas nos aclaró que “esto es uno de los grandes errores. Las asignaturas artísticas tienen que tener la belleza presente, pero es mucho más que eso”.

“Educar en la belleza es educar en el misterio, en la contemplación, en una experiencia profunda que nos hace entender que los seres humanos somos mucho más de lo que nos están contando”, sentenció el profesor.

“La belleza nunca es obvia”

Como nos dijo Jaime, “educar en la belleza no es una cosa solo estética, eliminad de vuestro vocabulario la acepción más burda de la palabra bonito. No hay que buscar lo bonito, porque eso es una frivolidad. Hay que buscar lo bello”. Y os preguntaréis: ¿por qué? Pues porque lo bello, como señaló Jaime, “aparte del placer estético, me está hablando de la dimensión más profunda y más elevada del ser humano”.

Todas las asignaturas, todas las acciones tienen una belleza. “Ahora bien, la belleza, lamento decir, nunca es obvia. La belleza se demora, uno tiene que convivir con algo para descubrir su belleza”.

¿Y qué hay que hacer con la belleza? Convivir, “porque tarda en aparecer”.

La belleza de una poesía, la belleza de un libro, la belleza de una asignatura, la belleza de una familia, de un comportamiento, de un hogar, la belleza de una actitud, la belleza de una obra de arte… tarda. Y como tarda, se está excluyendo de nuestras vidas, porque estamos enfermos de celeridad, de lo inmediato. Y lo inmediato puede ser informativo, pero nunca es conocimiento”. Jaime Buhigas.

Educar en la belleza es educar en el amor, a amar lo bello. Hay que desvelarla.

Fuente: Gestionando hijos.

“Haced cosas bellas, pero, sobre todo, convertir vuestras vidas en lugares de belleza.

Benedicto XVI, Discurso a los representantes del mundo de la cultura portugués, mayo 12, 2010.
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