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De atea a morir como religiosa carmelita en Auschwitz. Edith Stein.

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 Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, carmelita mártir y Patrona de Europa. 9 de agosto.

El silencio en la visita del Papa Francisco a Auschwitz fue más elocuente que cualquier palabra.

Así lo explicó el mismo durante la audiencia general despues de su viaje a Polonia. Tambien contó que en el campo de exterminio pudo escuchar y sentir a las almas que murieron allí.

Una de ellas fue la de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein. Fue asesinada en la cámara de gas siete días despues de ser enviada a Auschwitz, un 9 de agosto de hace 74 años

Nació en 1891 en una familia judía pero a los 14 años decidió hacerse atea. Siempre fue una joven inquieta que se preguntaba constantemente por el sentido de la vida y del mundo que la rodeaba. Por eso, eligió estudiar filosofía.

Durante la I Guerra Mundial se acercó por primera vez al catolicismo en busca de respuestas tras haber visto el dolor y la destrucción causados por la contienda. Pero fue sobre todo, la lectura de la vida de Santa Teresa de Ávila la que definitivamente provocó su conversión. 

En 1922 recibió el bautismo y la confirmación. Once años después, ingresó en el convento de las Carmelitas Descalzas de Colonia con el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. En aquella época incluso llegó a escribir una carta al Papa Pío XI advirtiendo de los peligros que suponía el nacionalsocialismo para Alemania. 

En 1938 fue trasladada a otro convento en Holanda. Sus superioras pensaban que allí no correría peligro por ser Holanda un país neutral. Sin embargo, un año después los nazis también ocuparon los Países Bajos. 

Como represalia a una carta de los obispos holandeses en la que se quejaban del maltrato hacia los judíos, los nazis vaciaron holanda de judíos. 40 mil fueron deportados, entre ellos, sor Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, que murió en Auschwitz.

Fue beatificada y canonizada por Juan Pablo II. El Papa que, como ella, conoció los horrores de la II Guerra Mundial, también la nombró patrona de Europa en octubre de 1999.

Fuente: Rome report.

Oración del abandono, de Edith Stein.

«No quiero buscar comprender tus caminos».

Déjame Señor, seguir ciegamente tus senderos. No quiero buscar comprender tus caminos; soy tu hijo/a, Tú eres el Padre de la sabiduría y eres también mi Padre, y me guías en la noche; llévame a Ti.

Señor, que se haga tu voluntad: ¡Estoy listo/a! También si en este mundo no apagas ninguno de mis deseos, Tú eres el Señor del tiempo, el momento te pertenece, tu eterno presente quiero hacerlo mío, realiza en mí lo que en tu Sabiduría prevees: si me llamas al ofrecimiento en el silencio, ayúdame a responder, haz que cierre los ojos a todo lo que soy, para que, muerto/a a mí mismo/a, no viva sino para Ti.

Edith Stein, mujer filósofa, adelantada a su tiempo, era de origen judío que se convierte al catolicismo en 1921 convirtiéndose en monja carmelita y llegando a ser mártir y santa. Detenida por la Gestapo, fue deportada el 2 de agosto de 1942 e internada en el campo de exterminio nazi de Auschwitz, en el territorio polaco ocupado, donde sería asesinada siete días después. Fue beatificada en 1987 y canonizada el 11 de octubre de 1998 por el Papa San Juan Pablo II. La conversión de Edith Stein estuvo precedida de una larga búsqueda intelectual y espiritual que se extendió desde 1916 a 1921. A lo largo de este periodo leyó y estudió los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola y las Confesiones de San Agustín, entre otros. La primera etapa de su conversión fue una experiencia de cambio durante una visita a la catedral de Fráncfort, donde conoció a una mujer que venía del mercado para hacer una corta oración, como una visita, y que luego se fue. Stein lo explicaba asi:

«Para mi fue algo bastante nuevo. En las sinagogas y templos que yo conocía, íbamos allí para la celebración de un oficio. Aquí, en medio de los asuntos diarios, alguien entró en una iglesia como para un intercambio confidencial. Esto no lo podré olvidar jamás».

«Dios es la verdad. Quien busca la verdad, busca a Dios,

sea de ello consciente o no»

Edith Stein

Testamento

El 9 de junio de 1939 escribió su Testamento, que podría interpretarse como un presentimiento de su muerte. El último párrafo es el más interesante:

«Según las prescripciones de nuestra Regla he escrito un testamento antes de mi primera profesión, el 21 de abril de 1935. Tal testamento fue guardado con los restantes en el Carmelo de Colonia. Antes de mi traslado a Echt, en diciembre de 1938, lo destruí, con la anuencia de la querida Madre Teresa Renata del Espíritu Santo, priora del Carmelo de Colonia, pues habría podido causar complicaciones en el paso de la frontera. De cualquier manera había perdido ya su valor a causa de la modificación de las circunstancias. 

Este escrito tenga entonces la validez de un testamento. Apenas me queda algo sobre lo cual pueda disponer, pero, en caso de mi muerte, puede que sea una ayuda para los superiores conocer mi parecer al respecto.

Los libros que traje conmigo, en tanto que no sean puramente científicos y de poca utilidad para las hermanas, prefiero dejarlos naturalmente al convento. Los libros de carácter científico serán recibidos seguramente con mucho aprecio por nuestros Padres Carmelitas, los Trapenses o los Jesuitas.

Ruego también que se revisen mis manuscritos y, según un criterio recto, sean destruidos, integrados a la biblioteca o regalados como recuerdo. La historia de mi familia ruego que no sea publicada mientras viva todavía alguno de mis hermanos y pido también encarecidamente que no les sea entregada a ellos. Solamente Rosa podría tener acceso a ella, y después de la muerte de mis otros hermanos, sus hijos. Sobre su publicación puede decidir directamente la Orden.

Tengo también dos manuscritos de unos amigos extranjeros. Si no los han recogido antes de mi muerte, rogaría que les fueran entregados a sus respectivos dueños, juntamente con algún pequeño recuerdo de mis propios manuscritos. Las direcciones son:
Dr.Winthrop Bell, Chester, Nova Scotia, Canadá.
Prof. Dr. Roman Ingarden, Lewov (=Lemberg). Polen Jabtonowskiel, 4.

Los manuscritos están señalados con los respectivos nombres en los sobres. Si mi libro sobre “El Ser infinito y eterno” no hubiere sido publicado antes de mi muerte, le pido a nuestro Rvdo. Padre Provincial se ocupe generosamente del término de la impresión y de su publicación. Con este fin adjunto una copia del contrato con la editorial. Ya que ese contrato fue hecho por el Carmelo de Colonia, sería necesario el acuerdo del mismo, así como el del editor, Otto Borgmeyer, en Breslau, para la realización de uno nuevo.

Agradezco de todo corazón a mis queridas superioras y a todas las queridas hermanas el amor con que me han acogido y todo lo bueno que se me dio en esta casa.

Desde ahora acepto con alegría, y con absoluta sumisión a su santa voluntad, la muerte que Dios ha preparado para mí. Pido al Señor que acepte mi vida y también mi muerte en honor y gloria suyas; por todas las intenciones del Sagrado Corazón de Jesús y de María; por la Santa Iglesia y, especialmente, por el mantenimiento, santificación y perfección de nuestra Santa Orden, en particular los conventos Carmelitas de Colonia y Echt; en expiación por la falta de fe del pueblo judío y para que el Señor sea acogido por los suyos; para que venga a nosotros su Reino de Gloria, por la salvación de Alemania y la paz en el mundo. Finalmente, por todos mis seres queridos, vivos y muertos, y todos aquellos que Dios me dio. Que ninguno de ellos tome el camino de la perdición.

Viernes de la Octava de Corpus Christi, 9 de junio de 1939, en el séptimo día de mis ejercicios. + En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Sor Teresa Benedicta de la Cruz OCD.».

Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.: Testamento de santa Edith Stein.

Más info

La santa de Auschwitz

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1 comentario
  • Ana Muñoz
    9 agosto, 2020 al 8:18 am

    Gracias por esta publicación que aporta un poco de luz y conocimiento de esta extraordinaria mujer. Adelantada a su tiempo y con grandes dotes intelectuales recorrió un camino espiritual que la llevó desde el judaísmo al ateísmo pasando por la filosofía hasta encontrar su verdadero sendero en el cristianismo. Indiscutiblemente es una figura digna de ser conocida, no sólo por su vida sino también por su obra.

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