Testimonios

Regreso a casa después de un largo viaje. Los hijos de Ítaca.

Comparte

Ser hijo de un Padre que me ama y espera mi regreso.

Romereports. Ulises, el héroe clásico por excelencia, pasó 20 años alejado de su querida Ítaca por culpa de la guerra de Troya y de las dificultades en la travesía.

En todo ese tiempo, no pasó un día sin extrañar su hogar, donde finalmente pudo volver, al igual que lo han hecho los protagonistas de este documental que se titula, precisamente, “Ítaca”.

Sin embargo, estas personas no han regresado a un lugar físico sino a otro al que siempre han pertenecido pero del que se alejaron por uno u otro motivo.

“La pérdida de mi hermano, la pérdida de mi matrimonio. Y en noviembre de 1997, mi madre se pone mala. Y el día 12 de noviembre mi madre fallece de un aneurisma cerebral. Eso fue ya el remate”.

“Pensaba que Dios no era necesario y que la Iglesia era perniciosa”.

“Yo odiaba a Dios, porque me la había quitado. Yo tenía 15 años y me dejó sin madre”.

Todos ellos encontraron una razón para olvidarse de Dios pero, con el tiempo, hallaron una más fuerte para volver a él. 

ANA SÁNCHEZ DE LA NIETA. Directora.
“Nace de una idea del Papa Francisco. El Papa habla mucho de conversión, de volver a casa, de que, por muy lejos que esté una persona, la Iglesia es una casa de acogida, un hospital de campaña”.

Ítaca es el viaje de vuelta a la Iglesia de un grupo de personas que poco a poco se dieron cuenta de que existe un hogar que siempre tiene las puertas abiertas. Ya en casa, les ha sido imposible guardarse para sí la experiencia de encontrarse de nuevo donde siempre tuvieron que estar.

ANA SÁNCHEZ DE LA NIETA. Directora.
“Hablamos con diferentes parroquias y con algunos sacerdotes que nos hablaron de algunas personas que podían contar su testimonio y sabían que no les iba a importar. Entre los conversos hay un denominador común que es que son personas comprometidas con su misión de dar a conocer esa vuelta a la Iglesia católica. Así fue cómo contactamos con los personajes. Con los que hemos llamado “hijos de Ítaca””.

El documental está dividido en distintos capítulos que explican las fases por la que sus seis protagonistas atravesaron, su particular travesía desde la lejanía, en la que no faltó la nostalgia, el punto de inflexión que les hizo cambiar de rumbo y, por fin, el regreso.

“Ese vacío se llenó absolutamente porque eso era lo que faltaba realmente. Es que Dios es el único que puede llenar una parte del alma donde ninguna persona puede llegar”.

“No me siento sola nunca, nunca. Estoy en casa en cada momento”.

“Como el hijo pródigo, sé que he vuelto a casa”.

Ítaca puede verse a través de youtube. 32 minutos que resumen el largo camino de vuelta a casa, a la Ítaca que siempre tuvieron más cerca de lo que creían.

«En cualquier situación de la vida, no debo olvidar que no dejaré jamás de ser hijo de Dios, ser hijo de un Padre que me ama y espera mi regreso. Incluso en las situaciones más feas de la vida, Dios quiere abrazarme, Dios me espera». (Papa Francisco).

«Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias.» (Cavafis).

Regreso a Ítaca. Al igual que Ulises, los protagonistas de estas historias consiguieron volver a casa después de un largo viaje, una Odisea que duró muchos años.

Ítaca es algo más que una isla en el mar Jónico. Es el paraíso donde Ulises vivía feliz con Penélope y su hijo Telémaco. La tierra dulce de la infancia que un día le vio irse y, décadas después, le vio volver. Homero relató en La Odisea la aventura larga, ardua y peligrosa del héroe. Desde entonces Ítaca es el símbolo del viaje que te devuelve a casa.

Nuestros protagonistas vivieron su infancia en la Iglesia, en el terreno fértil y gozoso de la fe. Pero un día, como Ulises, decidieron abandonar Ítaca y estuvieron lejos mucho tiempo. Para algunos, la ausencia significó el abismo; para otros, el vacío; para todos, la nostalgia. Algunos renegaron de Ítaca, otros simplemente la olvidaron, algunos se quedaron por los alrededores. Pero todos, llegado un momento, decidieron volver. Regresar a la Iglesia. Pisar tierra firme.

Comparte
COMPARTE
ENTRADAS RELACIONADAS
A la espera de Dios. Simone Weil. Búsqueda como vigilancia inacabada.
El tiempo que nos queda por vivir es limitado. Tenemos que vernos más.
Joven cirujana de 27 años que vive su fe católica en el hospital. Clara Pérez.

Deja tu comentario

*