Cuaresma-Pascua

«Jesús es la Pascua». El paso a la libertad, la luz, la paz y la vida. Domingo de Pascua.

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Vive la Pascua Dominical en la Eucaristía en Casa.

Con la Vigilia Pascual se inició un nuevo tiempo de renovación

Jesús es nuestra Pascua

Jn 20, 1-9. María, al alba, va corriendo a ver el sepulcro. Estaba aún bloqueada en la muerte. Y resulta que se olvidó que formaba parte de un pueblo peregrino, victorioso en la persecución, fuerte en el desierto, migrante en busca de la nueva Jerusalén.

María, en la oscuridad, comenzó a ver destellos de vida. La Vida misma brillaba en aquel sepulcro recién estrenado. Y resulta que Cristo no estaba allí. Cristo estaba acompañando nuevamente al pueblo, porque Él es la Pascua que no solo recuerda, sino que actualiza su Amor por los enfermos, los profesionales de la salud, los misioneros y misioneras, los policías, los barrenderos, los sepultureros, los sacerdotes, las familias y un largo etcétera que llega hasta la Plaza de San Pedro con el Papa Francisco.

María se acordó del éxodo. Es tiempo de fiesta y de secar lágrimas. Es tiempo de Pascua: el paso de la esclavitud a la libertad, de la oscuridad a la luz, del miedo a la paz, de la incredulidad al encuentro por la fe, de miradas miopes a horizontes de sentido, …

¡Felicidades, sigamos luchando, merece la pena vivir! En lo oculto de cuarentenas y confinamientos, en la exposición de los que trabajan en los hospitales, en el dolor de los enfermos… algo ha pasado. Cristo ha pasado por nosotros y ya no estamos igual.

¡Felicidades, seguiremos juntos unidos!

Fuente: Revista 21. Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero,ss.cc.

Signos de vida. Pascua de Resurrección, Ciclo A.

Jn 20,1-9. De lejos, hemos sido espectadores de la muerte, en catástrofes, guerras, hambrunas, epidemias. De cerca, también nos era ella puntualmente familiar.

Hoy se nos presenta en casa virulenta. Y nos acalla, y nos aterra, y nos encierra.

Cuando perdemos lo que queremos: la confianza, la alegría, los sueños, y también perdemos a quien queremos, pequeños SIGNOS nos despiertan y devuelven la VIDA sin mesura.

Y esa esperanza se multiplica, y se contagia, y se acrecienta con mucha mayor fuerza… que un virus cualquiera.

Enlace para descargar los dibujos de Patxi Fano con resolución.

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