Alégrate Catequesis Papa Francisco

El Papa explica la relación entre las Bienaventuranzas y el Padrenuestro.

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El amor de Dios no tiene límites porque se dirige a todos: pobres, humildes, enfermos… Esta es la revolución del Evangelio.

En la primera audiencia general del año del Papa Francisco retomó su ciclo de catequesis sobre el Padrenuestro.

Francisco explicó que Cristo dejó a los discípulos la oración del Padrenuestro durante el sermón de la Montaña en el que también pronunció las Bienaventuranzas.

El Papa comentó que el amor de Dios no tiene límites porque se dirige a todos: pobres, humildes, enfermos… Esta es la revolución del Evangelio que permite amar a amigos y enemigos con una nueva perspectiva.

Es en ese contexto donde Jesús entregó el Padrenuestro. No se lo dio a los hipócritas “capaces de rezar como ateos, sin Dios” solo para ser vistos, explicó el Papa. 

Por último, Francisco insistió en que la oración verdaderamente cristiana es un diálogo entre un hijo y su padre.

CATEQUESIS DEL PAPA EN ESPAÑOL:

Queridos hermanos:

Continuamos con la catequesis del Padre nuestro, y hoy nos fijamos en el contexto donde el evangelista Mateo coloca esta oración, que es el discurso de la Montaña. Ese relato que comienza con las bienaventuranzas resume la enseñanza de Jesús y se abre precisamente invirtiendo las categorías humanas corrientes, llamando dichosos a unas personas que ni entonces ni ahora tenían gran prestigio en la sociedad, pero que son capaces de amar, de trabajar por la paz y, por ello, de ser constructores del reino.

La ley llega a su cumplimiento en el mandamiento del amor, del amor a los enemigos, de ese amor que Dios nos enseña y que lleva hasta las últimas consecuencias. Nosotros somos hijos de ese Dios, no superhombres capaces de lo que nadie puede hacer; al contrario, somos tan pecadores como los demás, pero podemos ponernos delante de la zarza ardiente del misterio divino y llamarle Padre, dejándonos renovar por su potencia y reflejar un rayo de su bondad en este mundo sediento de bien.

En este contexto se encuadra la enseñanza del Padre nuestro. Dios no quiere ser “amansado” con largas retahílas de adulaciones, como hacían los paganos para captar la benevolencia de la divinidad; basta hablarle como a un padre que sabe lo que necesitamos antes incluso de decírselo. Del mismo modo, la oración no es un acto hipócrita, ateo, que no tiene otro interés que ser admirados por los demás. El único testigo de la oración cristiana es la propia conciencia, pues es un diálogo íntimo con el Padre que nos ama.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina.

Los animo a que mantengan siempre abierto ese canal de comunicación con Dios, pues él los ama, los espera y no quiere nada más que darles su amor. Les deseo a ustedes y a sus familias un año nuevo lleno de la cercanía y de la ternura de Dios. Muchas gracias.

Fuente: Rome reports.

Catequesis del Papa: “Orar es hablar con Dios Padre desde el corazón”.

“Cuando ores, dirígete a Dios como un hijo a su padre, que sabe lo que necesita antes de pedirlo”, la oración del Padre Nuestro, tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 2 de enero de 2019.

“Continuamos con la catequesis del Padre nuestro, y hoy nos fijamos en el contexto donde el evangelista Mateo coloca esta oración, que es el discurso de la Montaña. Ese relato que comienza con las bienaventuranzas resume la enseñanza de Jesús y se abre precisamente invirtiendo las categorías humanas corrientes, llamando dichosos a unas personas que ni entonces ni ahora tenían gran prestigio en la sociedad, pero que son capaces de amar, de trabajar por la paz y, por ello, de ser constructores del reino”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del primer miércoles de enero de 2019, continuando con su ciclo de catequesis dedicadas a la oración del Padre Nuestro.

La revolución del Evangelio

En su primera catequesis de 2019, el Santo Padre retomó las enseñanzas sobre el Padre Nuestro, iluminadas por el misterio de la Navidad que acabamos de celebrar y lo hizo con la ayuda del Evangelio de Mateo que sitúa el texto de esta oración en un punto estratégico y significativo, en el centro del discurso de la montaña. Es aquí, afirma el Pontífice, donde “Jesús condensa los aspectos fundamentales de su mensaje. El comienzo es como un arco decorado festivamente: las Bienaventuranzas. Jesús corona con alegría una serie de categorías de personas que en su tiempo -¡pero también en el nuestro! – no eran muy apreciados. Bienaventurados los pobres, los mansos, los misericordiosos, los humildes de corazón… Es la revolución del Evangelio. Todos los que son capaces de amar, los pacificadores que hasta entonces habían quedado al margen de la historia, son los constructores del Reino de Dios”.

La novedad del Evangelio

De este portal de entrada, que invierte los valores de la historia, explicó el Papa Francisco, surge la novedad del Evangelio. La Ley no debe ser abolida, sino que necesita una nueva interpretación que la devuelva a su significado original. “Si una persona tiene un buen corazón, predispuesto a amar, entonces entiende que cada palabra de Dios debe encarnarse hasta sus últimas consecuencias. El amor – subrayó el Pontífice – no tiene fronteras: se puede amar al cónyuge, al amigo y hasta al enemigo con una perspectiva totalmente nueva: Pero yo les digo: amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen, para que sean hijos de vuestro Padre que está en los cielos; él hace salir su sol sobre los malos y los buenos, y hace llover sobre los justos y los injustos”.

“En el discurso de la montaña, Jesús condensa los aspectos fundamentales de su mensaje. El comienzo es como un arco decorado festivamente: las Bienaventuranzas”

Hijos de un mismo Padre

Es este es el gran secreto que está en la base de todo el discurso de la montaña, señaló el Papa Francisco: sean hijos de vuestro Padre que está en los cielos. “Aparentemente estos capítulos del Evangelio de Mateo parecen ser un discurso moral, parecen evocar una ética tan exigente que parece impracticable, y en cambio descubrimos que son sobre todo un discurso teológico. El cristiano no es aquel que se compromete a ser mejor que los demás: sabe que es un pecador como todos los demás. El cristiano – precisó el Pontífice – es simplemente el hombre que está ante la nueva Zarza Ardiente, la revelación de un Dios que no lleva el enigma de un nombre impronunciable, sino que pide a sus hijos que lo invoquen con el nombre de ‘Padre’, que se dejen renovar por su potencia y que reflejen un rayo de su bondad para este mundo tan sediento de bien, tan esperanzado de buenas noticias”.

Oración interior y de conciencia

El Santo Padre también señala que, Jesús introduce la enseñanza de la oración del Padre Nuestro, distanciándose de dos grupos en su tiempo. Ante todo, los hipócritas: “No sean como los hipócritas que, en las sinagogas y en los rincones de las plazas, aman orar de pie para que el pueblo los vea” (Mt 6,5). Hay personas que son capaces de tejer oraciones ateas, sin Dios: lo hacen para ser admiradas por los hombres. La oración cristiana, en cambio, afirmó el Pontífice, no tiene otro testimonio creíble que la propia conciencia, donde se entrelaza intensamente un diálogo continuo con el Padre: “Cuando ores, entra en tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en secreto” (Mt 6,6).

Una oración silenciosa

Finalmente, el Papa Francisco precisó que, Jesús se distanció de la oración de los paganos, que oraban con tantas palabras y creían ser escuchados por el poder de las palabras. “Aquí quizás Jesús alude a esa ‘captatio benevolentiae’ que era la premisa necesaria de tantas oraciones antiguas: la divinidad tenía que estar de alguna manera calmada por una larga serie de alabanzas. Tú, en cambio – dice Jesús – cuando ores, dirígete a Dios como un hijo a su padre, que sabe lo que necesita antes de pedirlo. Podría ser también una oración silenciosa, el Padre Nuestro: basta al final con ponerse bajo la mirada de Dios, recordar su amor de Padre, y esto es suficiente para ser escuchados”.

“Qué hermoso es pensar que nuestro Dios no necesita sacrificios para ganar su favor! Nuestro Dios no tiene necesidad de nada: en la oración sólo nos pide que mantengamos abierto un canal de comunicación con Él para descubrirnos siempre sus hijos amados”

Mantengan abierto ese canal de comunicación con Dios

Antes de concluir su catequesis y saludando cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina, el Papa Francisco les dijo: “Los animo a que mantengan siempre abierto ese canal de comunicación con Dios, pues él los ama, los espera y no quiere nada más que darles su amor. Les deseo a ustedes y a sus familias un año nuevo lleno de la cercanía y de la ternura de Dios”.

Fuente: Vatican news. Renato Martínez – Ciudad del Vaticano.

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