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Recomendaciones para que el amor perdure en la vida en pareja.

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Portada: Los Gottman 35 años después de su boda. 

Psicólogos Julie & John gottman. Método Gottman.

El método Gottman para la Terapia de Pareja. Un revolucionario modelo terapéutico basado en la evidencia.

El método Gottman. Es un tipo de terapia de pareja que desarma el conflicto verbal y aumenta el respeto y el afecto. Se basa en su trabajo de su laboratorio de la Universidad de Washington, el Love Lab.

Las dos superestrellas de la psicología de pareja llevan 35 años de matrimonio... y nos cuentan su secreto. Su método ha dado la vuelta al mundo. Sexo, infidelidad, indiferencia... Hablamos con Julie y John Gottman sobre los conflictos de pareja y cómo resolverlos.  

Si estás interesado en los mecanismos que hacen que el amor funcione no puedes pasar por alto los nombres de John y Julie Gottman, dos superestrellas de la psicología de la pareja desde hace décadas. Prácticamente no se publica libro sobre el mundo de la felicidad en pareja que no esté basado en sus descubrimientos, acumulados durante más de 45 años de estudio. Los norteamericanos Julie y John Gottman llevan 35 años casados, el mismo tiempo que hace que trabajan juntos como investigadores y psicoterapeutas. John tiene casi 80 años, Julie va a cumplir 71, y los dos han tenido que echarle mucho trabajo, tolerancia y sentido del humor para mantener su relación. Nos lo cuentan.

XLSemanal. John, Julie, ¿cómo se consigue que triunfe el amor?

John. Todas las relaciones estables tienen una cosa en común: cuando uno de los integrantes de la pareja no está bien, el mundo del otro también se ve afectado. Las relaciones sólidas implican aceptar los sentimientos problemáticos del otro, no negarlos o tratar de remar contra ellos.

Julie. En estos tiempos, con la pandemia y la guerra, hay mucha gente preocupada. Y no es lo mismo decir: «No te agobies, ya pasará» que aceptar ese estado de ánimo y preguntar: «¿Qué es lo que te asusta?». Hay una gran diferencia. Es como cargar con un cubo lleno de agua. Si lo lleva uno solo, irá saliéndose todo el camino y los dos acabarán empapados. Pero, si se lleva entre dos, es más fácil, aunque la carga sea la misma.

XL. ¿Su trabajo como psicólogos consiste sobre todo en hacer que las parejas vuelvan a hablar?

Julie. Muchas veces sí. Me estoy acordando ahora de una pareja que solo hablaba cinco minutos al día como mucho. Y lo que hacían en esos cinco minutos era repasar la lista de tareas pendientes. ¿Has llamado al fontanero? ¿Has ido a la reunión de padres? Eso va creando una gran distancia en la pareja.

XL. Pero la vida suele ser muy ajetreada, falta tiempo. Cuesta sacar un rato para la relación. 

Julie. La clave es darle más importancia a la relación que a otras cosas. Muchos creen que el amor es como un cuento de hadas. Pero solo es así al comienzo. La química que empieza echando chispas luego se desvanece. A la larga, las relaciones solo viven de la decisión constantemente renovada de amar al otro. 

XL. En los momentos más atareados de su vida eran ustedes a la vez científicos, terapeutas, escritores y padres de una niña. ¿Encontraban ese tiempo?

Julie. Sí, casi siempre. Recurríamos a canguros, pedíamos ayuda a los amigos. Éramos una pareja joven que no ganaba lo suficiente como para permitirse una escapada semanal, así que quedábamos en el vestíbulo de un hotel y fingíamos que éramos huéspedes. Nos sentábamos en algún rincón agradable y nos pasábamos toda la noche con una bebida. 

John. Hoy todavía seguimos trabajando mucho juntos, pero todas las semanas nos organizamos una cita. Vamos a un café aquí cerca y solo hablamos de cosas personales.

«Los hombres quieren sexo para sentir a su pareja más cerca. Las mujeres necesitan cercanía para tener sexo»

John Gottman. Psicólogo

XL. A veces, las conversaciones sobre la relación se hacen difíciles porque no sabes si te va a gustar oír lo que el otro tiene que decir. ¿Cómo se supera ese miedo?

Julie. No hablar de algo que resulta desagradable no hace que desaparezca, sino que se vuelva más grande.

XL. Querámoslo o no, ¿tenemos que convivir con eso que tanto nos molesta del otro?

Julie. No nos queda otro remedio. El 69 por ciento de los temas de discusión entre parejas son los ‘eternos problemas’. Tienen su base en la estructura de la personalidad del otro, en sus preferencias personales. Estos conflictos siguen ahí siempre.

XL. ¿Cuáles son los suyos?

Julie. Yo soy más ordenada, John lo es menos, y en los primeros años de nuestra relación era motivo de pelea constante. Ese montón de libros en medio de la escalera, para romperte el cuello… Libros apilados por todas partes, también al lado de nuestra cama. Amenazando con sepultarte en cualquier momento.

John. Y sigue siendo igual. Todos los días llega un mensajero con más libros.

Julie. Tuvimos que negociar un acuerdo que sigue en vigor. Cuando el montón se hace demasiado grande, le digo: «Cariño, tienes que quitar los libros de en medio». Y nada… el montón sigue creciendo. Una semana más tarde le digo: «Cariño, empiezo a sentirme incómoda con todos estos libros». Pero John sigue leyendo sin hacer ni caso. A la tercera semana le digo: «¡Cariño, escúchame! Te lo pido por favor. Hay que quitar estos libros o me voy a volver loca». Y entonces John los recoge y regresa el orden. Durante una semana. Porque luego vuelve a haber libros por todas partes. Ese es el ciclo en el que llevamos metidos desde hace 36 años.

XL.En su libro citan ocho temas que las parejas deben hablar: la confianza mutua, la forma de afrontar los conflictos, el sexo, el dinero, la familia, la diversión, la espiritualidad y los sueños. Ocho temas que son verdaderos puntos de ruptura.

John. Sí, y en nuestro caso también los hay. Tenemos intereses muy diferentes. Para mí, sentarme en un sillón a leer un libro de matemáticas es el mayor de los placeres. Pero Julie se va a escalar montañas con otras diez mujeres, o a la Antártida, le gusta estar en la naturaleza. Y yo he tenido que aprender a participar en sus aventuras…

Julie. … ¡siempre que puedas estar sentado! Así que nuestra solución es hacer kayak. John puede estar sentado y a la vez estamos juntos en la naturaleza.

John. A mí me gusta estar en casa. Nos ha costado bastante encontrar un punto intermedio. A veces, Julie dice: «No me divierto lo suficiente», y yo le digo: «Odio la diversión».

Julie. Cuando nuestra hija era pequeña, obligué a John a que se viniera de acampada. Una sola vez. La segunda noche se fue a un hotel…

John. Quería una ducha caliente…

Julie. Ahora nos damos la libertad de hacer lo que nos gusta. Es uno de los secretos más importantes en una relación de pareja: respetar los sueños del otro.

Cuando salió su primer libro, cuenta John Gottman, fue a ver al director de marketing de la editorial y le pidió más presupuesto para publicidad. El director le respondió con una pregunta: «¿Es capaz de decirme en 30 segundos cómo puedo mejorar mi matrimonio?». Gottman le contestó: «Bueno, si tengo que responder en tan poco tiempo, le diría: preste atención a los sueños de su esposa». En ese mismo momento, el ejecutivo se levantó y salió del despacho. Lo que hizo, como supo John tiempo después, fue irse a ver a su mujer y decirle: «Este tipo dice que tengo que saber qué sueños tienes. Y me he dado cuenta de que no sé cuáles son». Su mujer le respondió: «Pensaba que no me lo ibas a preguntar nunca». Así fue como Gottman consiguió una buena campaña de publicidad para su debut.

Preguntar al otro por sus sueños no es muy difícil. Más complejo es abordar ese tema que solo el 30 por ciento de las parejas, casadas o no, tratan de una forma directa: el sexo. Muchos hombres preferirían que los despidieran de su trabajo antes que saber que sus parejas ya no los desean, pero son pocos los que encuentran las palabras para decirlo. De sus conversaciones con miles de parejas, los Gottman han sacado una lección clara: las parejas que hablan sobre su deseo no solo tienen más sexo, sino que este los hace más felices.

XL. Uno de los ‘eternos problemas’ parece ser que hombres y mujeres tienen apetencias diferentes. Según sus estudios, los hombres prefieren de media tener relaciones sexuales cuatro o cinco veces a la semana, mientras que las mujeres prefieren una o dos.

John. Mucho más significativa me parece a mí otra diferencia fundamental: la mayoría de los hombres quieren sexo para sentir a sus parejas más cerca. Y las mujeres necesitan cercanía para tener sexo.

XL. ¿Cómo se puede resolver esta contradicción?

John. Los hombres tienen que entender que a muchas mujeres solo se les despierta el deseo a través del contacto y lo emocional. El impulso sexual no surge, como les sucede a muchos hombres, del simple deseo de contacto físico.

Julie. Cuando una mujer se muestra poco clara, muchas veces significa: a lo mejor tenemos sexo, pero primero veamos cómo va la cosa. Y la única forma de saber qué hace más probable que al final la cosa en cuestión pase es preguntar.  

«Las parejas pueden superar una aventura amorosa o varias, pero nunca la indiferencia»

Julie Gottman. Psicóloga

XL. ¿Conocen parejas que sean felices sin sexo?

Julie. Unas pocas.

John. El 15 por ciento de las parejas de más de 45 años ya no tienen relaciones sexuales. Pero en torno a la mitad de ellas no están descontentas con su relación. Especialmente interesante resulta que suele ser el hombre el primero en decir: «Ya no quiero tener más sexo».

XL. ¿«Ya no quiero tener más sexo» o «ya no quiero tener más sexo contigo»?

Julie. Sexo en general. Los hombres están sometidos a mucha presión por el tema de su potencia sexual. Y a mucha vergüenza cuando ya no funciona. Así que evitan el sexo.

Los Gottman están casados los dos en segundas nupcias y dicen que, en sus relaciones anteriores, aprendieron sobre todo lo que no querían. John cuenta que con su exmujer no podía tener hijos, algo que para él era fundamental. Pero las cosas no siempre están tan claras, ni mucho menos. Incluso las parejas que durante años no fueron felices pueden terminar alegrándose en algún momento de haber seguido juntas. A lo largo de sus cinco décadas de actividad profesional, los Gottman han acompañado y tratado a miles de parejas, y la pregunta «¿seguimos o lo dejamos?» casi siempre estaba presente en la consulta.

XL. ¿En qué momento una relación es imposible de salvar?

Julie. La respuesta es muy diferente de lo que la mayoría cree. Porque el amor es bastante más resistente de lo que se piensa. Las parejas pueden tener alguna aventura, o muchas, incluso pueden resistir una violencia doméstica leve. Pero lo que la pareja no puede superar es la indiferencia. Lógicamente, todas las relaciones pasan por periodos de sequía, pero cuando durante mucho tiempo no hay ningún sentimiento, ni siquiera compasión, cuando uno se siente solo en compañía del otro, entonces ha llegado el momento de dejarlo. 

XL. En China hubo una avalancha de divorcios tras el confinamiento. ¿Ya hay estudios sobre el efecto que aquellos días tuvieron sobre las parejas?

Julie. Sí, el confinamiento actuó como una olla a presión. Las relaciones buenas se hicieron mejores y las malas, peores.

XL. ¿Y la suya?

Julie. No me gusta decirlo en voz alta, pero a nosotros nos ha encantado la pandemia. Por lo general yo soy muy inquieta, no paro, siempre estoy con cinco o seis proyectos a la vez. Y de repente me vi tranquilamente con John al lado de la chimenea, y pensé: «Guau, la tranquilidad también está bien».

John. Hemos caminado mucho. Es una actividad muy de Julie, y yo me levanté de mi sillón y salí a pasear con ella.

XL. ¿No tuvieron miedo por el otro?

Julie. ¡Oh, sí! Los dos hemos pasado el coronavirus dos veces. John estuvo terriblemente mal. Y un año más tarde a mí tuvieron que llevarme a urgencias con una neumonía.

XL. ¿Cuándo se conocieron tardaron en darse cuenta de que eran la persona adecuada para el otro?

Julie. Aproximadamente dos horas. A los cinco meses ya me había pedido que nos casáramos. 

XL. ¿Sus investigaciones han contribuido a mantener su relación?

John. Totalmente. Hemos estudiado sobre todo a parejas que funcionan. Y hemos aprendido un montón de ellas.

Siete consejos para aprender a escuchar a tu pareja

1. Pon atención. 

No mires el móvil. Ni a tu alrededor. Muestra un interés genuino por lo que tu pareja te está diciendo.

2. Estate en el ahora.

Escuchar no significa pulsar la tecla de pausa en la conversación hasta que te toque volver a hablar a ti. No te distraigas pensando en lo que quieres decir a continuación.

3. Haz preguntas. 

Si no entiendes algo, pregunta. Plantea preguntas abiertas como «¿puedes contarme algo más sobre el tema?» o «¿se te viene a la cabeza alguna otra cosa de la que te acuerdes?».

4. Ten clara tu tarea.

Que no es hacer que tu pareja se sienta mejor. Tampoco animarla. Tu único objetivo es escuchar.

5. Sé testigo. 

Una buena parte del acto de escuchar consiste en ser testigo. Es decir, que tu pareja no se sienta sola. Una forma eficaz de ser testigo consiste en repetir con tus propias palabras lo que has escuchado. No hables como si fueras un terapeuta. Simplemente hazle saber a tu pareja que te estás esforzando de verdad en entenderla.

6. No juzgues. 

Ahórrate las críticas o los consejos si no te los piden. De lo que se trata es de entender las semejanzas y las diferencias, por qué cada uno de vosotros ve el mundo como lo ve.

7. Aumenta tu capacidad de aceptación. 

Esfuérzate en aceptar al otro, sé consciente de que las conversaciones profundas implican un elevado nivel de vulnerabilidad.

Fuente: ABC – El Semanal – Katharina Kluin y Hannes Ross.

Método Gottman – La ciencia de amar.

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