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La ternura mejora el mundo, la vida. Olga Tokarczuk, Nobel de literatura 2018.

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Recuerda el poder de la literatura para contar, entender y unir. Alerta sobre Internet y el medio ambiente, pide la responsabilidad de todos y extraña el aliento mítico en la literatura.

Presentación WMagazín. Ternura, responsabilidad, épica, búsqueda y literatura fueron los temas sobre los que la Nobel de Literatura 2018, la polaca Olga Tokarczuk (Sulechów, Polonia, 1962) levantó su discurso de aceptación del premio, el 7 de diciembre de 2019. WMagazín publica integra esta clase magistral sobre literatura y problemas del mundo contemporáneo. Olga Tokarczuk recuerda el poder de la escritura para contar, entender y unir la historia del día a día, de su fuerza y capacidad para reunir los fragmentos en que la dejan los seres humanos. La escritora ofreció una lección sobre cómo afrontar la vida y tratar de mejorarla si cada una de las personas e instituciones asumieran la responsabilidad de saber que cada gesto repercute en otras cosas.

Y todo ello bajo un gesto humano y pequeño pero que tiende a ser arrinconado: la ternura. La ternura en cada individuo, la ternura en el escritor, la ternura en el narrador de cada obra porque solo así se insufla vida a las cosas pequeñas que todos necesitamos.

Olga Tokarczuk obtuvo el Nobel  «por una imaginación narrativa que con pasión enciclopédica representa el cruce de fronteras como una forma de vida». Se trata de la segunda escritora polaca que recibe el Nobel de Literatura (la primera fue la poeta Wislawa Szymborska, en 1996) y la decimoquinta mujer en la historia del premio.

En español puedes leer de Tokarczuk las novelas Los errantes (Traducción de Agata Orzeszek Sujak -Anagrama), llevada al catalán como Cos (traducción de Xavier Farré en Rata Books) y Sobre los huesos de los muertos (Traducción de Abel Murcia – Siruela).

Discurso magistral de aceptación del premio de la escritora polaca.

Algunas de sus ideas del discurso:

  • Carecemos de nuevas formas de contar la historia del mundo.
  • Creo que la narración en primera persona es muy característica de la óptica contemporánea, en la que el individuo desempeña el papel de centro subjetivo del mundo.
  • Lo que las narraciones en primera persona han hecho para la literatura y, en general, para la civilización humana no se puede sobrestimar: han reelaborado por completo la historia del mundo.
  • Cada vez más, el trabajo de género literario es como una especie de molde de pastel que produce resultados muy similares, su previsibilidad se considera una virtud, su banalidad es un logro. El lector sabe qué esperar y obtiene exactamente lo que quería.
  • Parece que lo que nos falta es la dimensión de la historia que es la parábola. Porque el héroe de la parábola es a la vez él mismo, una persona que vive bajo condiciones históricas y geográficas específicas, pero al mismo tiempo también va mucho más allá de esas circunstancias concretas.
  • Un buen libro no necesita defender su afiliación genérica. La división en géneros es el resultado de la comercialización de la literatura en su conjunto y el efecto de tratarla como un producto a la venta con toda la filosofía de la marca y la focalización y otros inventos similares del capitalismo contemporáneo.
  • La fabula interrumpida, creada hace mucho tiempo y bien conocida por las historias de Scherezade ahora ha regresado audazmente en serie alterando nuestra subjetividad y teniendo extraños efectos psicológicos, sacándonos de nuestras propias vidas e hipnotizándonos como un estimulante.
  • Internet es una historia, contada por un idiota, llena de ruido y furia.
  • La reacción a tal agotamiento con la ficción podría ser el enorme éxito de la no ficción, que en este gran caos informativo grita sobre nuestras cabezas: «Te diré la verdad, nada más que la verdad» y «Mi historia se basa en hechos”.
  • La ficción ha perdido la confianza de los lectores ya que mentir se ha convertido en un arma peligrosa de destrucción masiva, incluso si todavía es una herramienta primitiva.
  • Es la experiencia, y no cualquier evento, lo que constituye el material de nuestras vidas. (…)  Creo que el mito cumple la función de esa estructura. Todo el mundo sabe que los mitos nunca sucedieron realmente, pero siempre están sucediendo.
  • Pero es posible que la novela y la literatura en general se estén convirtiendo ante nuestros ojos en algo realmente marginal en comparación con otras formas de narración. Que el peso de la imagen y de las nuevas formas de transmisión directa de la experiencia (cine, fotografía, realidad virtual) constituirá una alternativa viable a la lectura tradicional.
  • Solo la literatura es capaz de permitirnos profundizar en la vida de otro ser, comprender sus razones, compartir sus emociones y experimentar su destino.
  • El mundo se está muriendo y no lo notamos. No vemos que el mundo se está convirtiendo en una colección de cosas e incidentes, una extensión sin vida en la que nos movemos perdidos y solitarios (…) Y en un mundo así somos realmente zombies.
  • Hoy en día la historia debería ser mucho más multidimensional y complicada; después de todo, realmente sabemos mucho más, somos conscientes de las increíbles conexiones entre cosas que parecen estar muy separadas.
  • Me sigo preguntando si en estos días es posible encontrar las bases de una nueva historia que sea universal, integral, inclusiva, arraigada en la naturaleza, llena de contextos y al mismo tiempo comprensible.
  • También sueño con un nuevo tipo de narrador: un «Cuarta persona», que no es simplemente una construcción gramatical,
  • Deberíamos eliminar las categorías simplistas de literatura de alto y bajo nivel, popular y de nicho, y tomar la división en géneros muy a la ligera. Deberíamos abandonar la definición de «literatura nacional», sabiendo al igual que nosotros que el universo de la literatura es una sola cosa.
  • Creo que tenemos una redefinición por delante de lo que entendemos hoy en día por el concepto de realismo, y una búsqueda de uno nuevo que nos permita ir más allá de los límites de nuestro ego y penetrar en la pantalla de vidrio a través de la cual vemos el mundo. Porque en estos días la necesidad de la realidad es atendida por los medios de comunicación, los sitios de redes sociales y las relaciones indirectas en Internet. Quizás lo que inevitablemente nos espera es una especie de neo-surrealismo,
  • Volver a las estructuras compactas de la mitología podría traer una sensación de estabilidad ante la falta de especificidad en la que están viviendo hoy en día. Creo que los mitos son el material de construcción para nuestra psique, y no podemos ignorarlos (a lo sumo, podríamos desconocer su influencia).
  • Para eso me sirve la ternura, porque la ternura es el arte de personificar, de compartir sentimientos, y, por lo tanto, descubrir similitudes. Crear historias significa dar vida constantemente a las cosas, dar existencia a todas las pequeñas partes del mundo que están representadas por las experiencias humanas, las situaciones que las personas han sufrido y sus recuerdos. La ternura personaliza todo con lo que se relaciona, lo que hace posible darle una voz, darle el espacio y el tiempo para que exista y se exprese. Es gracias a la ternura que la tetera comienza a hablar.
  • La ternura es la forma más modesta de amor.
  • La ternura es una forma de mirar que muestra al mundo como vivo, interconectado, cooperando y codependiente de sí mismo.
  • La avaricia, la falta de respeto a la naturaleza, el egoísmo, la falta de imaginación, la rivalidad interminable y la falta de responsabilidad han reducido el mundo al estado de un objeto que se puede cortar en pedazos, agotar y destruir.

Fuente: WMagazin.

La Nobel de Literatura polaca Olga Tokarczuk.
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