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Fiebre de eucaristía

Jn 6,51-59. Comer la carne del Señor y su sangre es ligarnos hondamente a su causa y a su destino. Es compromiso firme de querer correr su suerte y apostar por quienes Él se comprometió. La fiebre de la eucaristía ha de llevarnos a una donación de la propia vida, a ser seres en constante donación de tiempo, de energías, esfuerzos, proyectos, ilusiones y capacidades. Cuando la eucaristía se vive con pasión se convierte en alimento que impulsa el “partirse” y “repartirse” como las migas del pan. Hasta que no nos duela el cuerpo por sentir lo que supone la entrega a los otros, no nos hallaremos asociados a la singular entrega de Jesús. La eucaristía nos lanza a la misión. Es el impulso que necesitamos para que se siga obrando en nosotros el cambio interior y el compromiso con los más débiles, los “sin-pan”.

El amor a los pobres y la Eucaristía están unidos, nos abren a la vida nueva, a ser de verdad Iglesia, Cuerpo de Cristo.

“Vivir la Eucaristía es entregarse a los otros, llegando a ser para ellos, por el amor y la contemplación eucarística, algo ‘devorable’” (René Voillaume).

Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc.

Merece la pena – Corpus Christi – El Cuerpo y la Sangre de Cristo, Ciclo A

Jn 6, 51-58. Para comer, lo primero que uno necesita es tener hambre y haberse encargado del hambre de los demás. Debemos vaciarnos de las cosas que tenemos y no nos hacen felices para llenarnos de lo fundamental. Debemos extraer del mundo interior los elementos valiosos de la vida. ¡Enséñanos a orar! ¡Danos de ese pan! ¡Déjanos probar tu vino!. Haznos partícipes de las alegrías de tu mesa. En el bocado diminuto está quien puede darnos la esperanza de alcanzar nuestros anhelos. Dios mismo se hace uno con nosotros y su compañía ya no cesa. Agradecer lo que tengo. Oíd, mirad, tocad, ved, gustad, tomad, comed, bebed… Soy palabra, soy alimento, soy carne y sangre, soy camino, verdad y vida. Merece mucho la pena.

Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD).

Domingo del Corpus Christi

Fuente: José Cristo Rey García Paredes.

Domingo 7 de Junio: Día de la Caridad 2026: alzar la mirada para encontrarse con la paz de Cristo.