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Pascua Dominical. Eucaristía en Casa y la Parroquia.
No seamos impermeables
Mt 13,1-23. La semilla es como el agua de la lluvia. Concentra vida y puede hacer florecer la vida que la Palabra nos brinda continuamente. Podemos ser impermeables como sucedió con la parábola del sembrador, por permanecer en el borde del camino -en la fácil superficialidad-, por habitar el terreno pedregoso –no tener un corazón de carne sino de piedra- o por caer entre zarzas -convertirnos en un espino para los demás-. Pero siempre hay posibilidad de convertirse en tierra buena, cuidada, labrada, mimada. ¡Cuánto saben los agricultores de mimos para la tierra! De su buen hacer podríamos aprender nosotros para la vida espiritual. No pongamos paraguas o parasoles a la acción de la Palabra en nuestra vida. ¡Nos hace tanta falta! Sin la Palabra nos abrasaríamos en seguida, porque a veces las pruebas, las dificultades, las enfermedades parecen superarnos. ¡Dejémonos empapar por la lluvia de Dios y mantengamos la fe!
Empapados en tu Palabra y en tu Amor, podremos dar frutos en abundancia, gracias a tu acción continua en nuestra tierra.
Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc

¿Qué cultivas? – 15º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A
Mt 23, 1-13. Vivimos en una montaña rusa de acciones y emociones que duran apenas unos segundos. Pero ¿qué ocurre con aquello que realmente transforma nuestra vida?
Este mensaje, inspirado en la parábola del sembrador, propone detenerse un instante para mirar hacia dentro y descubrir qué está creciendo en el corazón. Una invitación a recuperar la esperanza, echar raíces y descubrir que siempre es posible volver a empezar.
Porque la vida no cambia por lo que acumulas, sino por lo que cultivas.
Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD).
UN SEMBRADOR SALE A SEMBRAR… Domingo, 15, ciclo A

Fuente: José Cristo Rey García Paredes.
Sacerdote católico y Agustino (OSA). Misionero digital, Párroco, Licenciado en Pedagogía por Comillas CIHS. Bellavista, Aljaraque (Huelva). 







