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Pascua Dominical. Eucaristía en Casa y la Parroquia.
El cansancio del desamor
Mt 11, 25-30. El Corazón de Jesús es lugar para nuestro reposo, sosiego en nuestros agobios y consuelo en los momentos más duros. Ese descanso no nos paraliza sino que dinamiza nuestra entrega. No es descanso del que huye responsabilidades y trabajos. Es descanso para centrar la vida y sentir en manos de quién estamos. La situación más grave que podemos atravesar es la de renunciar a amar por cansancio. Cansados de que nos hieran, de críticas amargas, de diferencias irreconciliables, quizá pensemos que el yugo es una carga demasiado pesada para nosotros. El combate de la fe nos lleva a amar sin descanso, encontrando nuestra dicha en descubrir los misterios del Reino revelados a los sencillos. Tratemos de cargar el yugo con humildad, para acoger a los compañeros de camino como a amigos, sin creernos sabios ni maestros, confiando en que el Espíritu está presente antes de que nosotros lleguemos.
“No estamos abandonados, olvidados, solos, en el camino que sigue Jesús; tenemos en él un Corazón que nos ama, somos amados en él, nos ama en él en cada instante, antes de que existiéramos” (San Carlos de Foucauld).
Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc

Descansa – 14º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A
Mt 11,25-30. Vivimos corriendo, preocupados, cargando pesos que a veces parecen demasiado grandes. En medio del ruido y de las exigencias de cada día, Jesús sigue pronunciando una invitación sencilla y profunda: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28).
Este vídeo es una invitación a detenerse unos instantes, respirar y dejar que Dios nos regale descanso, paz y esperanza.
Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD).
¡VENID A MÍ! ¡YO OS ALIVIARÉ! Domingo, 14, ciclo A

Fuente: José Cristo Rey García Paredes.
Sacerdote católico y Agustino (OSA). Misionero digital, Párroco, Licenciado en Pedagogía por Comillas CIHS. Bellavista, Aljaraque (Huelva). 







