Loading

Pascua Dominical. Eucaristía en Casa y la Parroquia.

Un vaso de agua

Mt 10, 37-42.. Jesús no nos pide que amemos menos a quienes forman parte de nuestra vida, sino que lo amemos a Él primero para aprender a amar a todos de manera verdadera. Cuando el corazón encuentra su centro en Cristo, ya no vive aferrado a las personas ni a las cosas, sino que las recibe como un don. Por eso, cargar la cruz no es buscar el sufrimiento, sino tener el valor de seguir al Señor incluso cuando el amor exige entrega, renuncia y fidelidad.

El Evangelio termina recordándonos que, a los ojos de Dios, ningún gesto de amor es insignificante. Lo que hacemos por los más pequeños tiene un peso de eternidad. Una palabra buena, una escucha paciente, una ayuda discreta pueden parecer poca cosa, pero en el Reino de Dios nada se pierde. Como diría el Evangelio de hoy: un vaso de agua dado a los pequeños, te saciará desde el cielo. Porque quien aprende a amar en lo pequeño ya está dejando que el cielo comience a habitar su corazón.

Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc

¿Qué es la acogida? – 13º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A

Mt 10,37-42. ¿Qué significa realmente acoger a alguien? A veces pensamos que para seguir el mensaje de Jesús hace falta realizar grandes heroicidades, pero el Evangelio de Mateo (10, 37-42) nos aterriza en lo cotidiano: basta con ofrecer «un vaso de agua fresca». Uniendo las palabras del Evangelio con testimonios reales sobre lo que significa encontrar un refugio, reflexionamos sobre cómo la verdadera acogida va mucho más allá de abrir una puerta; es abrir el corazón. Es hacerle hueco a quien está cansado, a quien se ha equivocado, a quien viene de lejos o a quien simplemente necesita ser escuchado. Jesús nos lo recuerda con una promesa transformadora: «El que os recibe a vosotros, me recibe a mí». Para tu reflexión u oración personal:

  • Pensando en tu entorno cotidiano (familia, trabajo, comunidad…), ¿quién es hoy esa persona cansada o «perdida» que necesita que le ofrezcas un «vaso de agua fresca»?
  • Haz memoria agradecida de las veces en las que tú mismo has sido «acogido» (cuando te has equivocado, cuando estabas desanimado) y reconoce cómo, a través de esas personas que te dieron una segunda oportunidad, fue el mismo Dios quien te estaba cuidando.

Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD).

«EL QUE QUIERA A SU PADRE O A SU MADRE MÁS QUE A MÍ». Domingo 13, Ciclo A

Fuente: José Cristo Rey García Paredes.