Misión

Parroquias, conversión pastoral y misión. Transformarse para evangelizar.

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Portada: Parroquia de Ntra. Sra. de Bellavista. Aljaraque (Huelva). España.

«La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia».

El Vaticano ha publicado este nuevo documento sobre la vida parroquial. Es la instrucción “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”. 

CAMBIO

En él pide un cambio de mentalidad ante los retos del mundo de hoy, marcado por la era digital y la globalización, donde el contacto con otras culturas es continuo.

Propone responder con creatividad en este nuevo marco. Recomienda revitalizar la vida sacramental, no encerrarse en el propio entorno y mantener el contacto con los pobres y necesitados.

NUEVA MISIÓN

En línea con el mensaje del Papa se recuerda que es fundamental la unidad en la vida de una parroquia y que se debe encontrar el modo de ayudar a las personas.

FRANCISCONuestras parroquias han sido invadidas por muchas iniciativas donde, a menudo, no se incide con profundidad en la vida de las personas. También a vosotros se os ha confiado la tarea de reavivar, sobre todo en este período, la vida de nuestras comunidades parroquiales.

La instrucción subraya la importancia de enseñar a los laicos a escuchar y meditar el Evangelio. Es importante conocerlo para saber comunicarlo y facilitar el encuentro personal con Cristo.

También recomienda cultivar verdaderas relaciones humanas abiertas al diálogo y la solidaridad.

CONVERSIÓN

El texto dice que hace falta una “renovación interior” de cada persona porque se deben formar cristianos responsables y capaces de tomar conciencia de su papel en la Iglesia.

Ofrece reflexiones sobre problemas como la falta de sacerdotes o la gestión financiera de una parroquia. Indica a los obispos que den explicaciones formales a los católicos cuando haya problemas.

Los destinatarios de este documento son los integrantes de comunidades parroquiales y su objetivo es ofrecerles ideas que sirvan para inspirar su misión.

Fuente: Rome reports. Melissa Butz – Traducción: Javier Romero 

«La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia».

Este es el título de la Instrucción de la Congregación para el Clero promulgada el pasado 29 de junio de 2020. El texto recuerda que «en la Iglesia hay lugar para todos y cada uno puede encontrar su lugar» en la única familia de Dios.

Como se puede leer en el Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, «el documento trata el tema de la pastoral de las comunidades parroquiales, de los diferentes ministerios clericales y laicos, con el signo de una mayor corresponsabilidad de todos los bautizados». El texto recuerda, fundamentalmente, que «en la Iglesia hay lugar para todos y cada uno puede encontrar su lugar» en la única familia de Dios, respetando la vocación de cada uno.

El Dicasterio para el Clero, a petición de diversos obispos, ha sentido la necesidad de elaborar un instrumento canónico-pastoral relativo a los diversos proyectos de reforma de las comunidades parroquiales y de reestructuración diocesana, ya en curso o en fase de planificación, con el relativo tema de la unidad y de las zonas pastorales. El documento, pues, se propone ponerse al servicio de algunas opciones pastorales, ya iniciadas hace tiempo por los pastores y «experimentadas» por el pueblo de Dios, para contribuir a su evaluación y a la adecuación del derecho particular con el derecho universal.

La parroquia es «casa en medio de las casas» – se lee en la primera parte del documento – y su sentido misionero es fundamental para la evangelización. La globalización y el mundo digital han cambiado su vínculo específico con el territorio, que ya no es sólo un espacio geográfico, sino un espacio existencial. Pero es precisamente en este contexto que surge la «plasticidad» de la parroquia, capaz de captar las exigencias de los tiempos y adaptar su servicio a los fieles y a la historia. Por este motivo, la Instrucción subraya la importancia de una renovación en clave misionera de las estructuras parroquiales: lejos de autorreferencialidad y esclerotizaciones, deben centrarse en el dinamismo espiritual y en una conversión pastoral basada en el anuncio de la Palabra de Dios, la vida sacramental y el testimonio de la caridad.

En esta perspectiva se destaca el papel del párroco como «pastor propio» de la comunidad, pero también se valoriza y resalta el servicio pastoral relacionado con la presencia en las comunidades de diáconos, consagrados y laicos, llamados a participar activamente, según su vocación y ministerio, en la única misión evangelizadora de la Iglesia.

La Congregación para el Clero reflexiona también sobre los consagrados y los laicos al interno de las comunidades parroquiales: de los primeros, se recuerda no tanto “el hacer”, como “el ser testigos de un seguimiento radical de Cristo”, mientas de los laicos se subraya la participación en la acción evangelizadora de la Iglesia y se les pide “un compromiso generoso” para ser un testimonio de vida conforme al Evangelio y al servicio de la comunidad parroquial. Los fieles laicos, por otra parte, pueden ser instituidos lectores y acólitos (o para el servicio del altar) de forma estable, con el rito pertinente, establecida su plena comunión con la Iglesia Católica, de una formación adecuada y de una conducta personal y pastoral ejemplar.

Fuente: COPE.

Documento vaticano sobre la misión evangelizadora de la Iglesia

20/07/2020. La Congregación para el Clero ha hecho pública hoy, lunes 20 de julio de 2020, la Instrucción “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia” promulgada el pasado 29 de junio.

El documento, según informa la Santa Sede en su boletín, trata el tema de la pastoral de las comunidades parroquiales, de los diferentes ministerios clericales y laicos, con el signo de una mayor corresponsabilidad de todos los bautizados. TEXTO ÍNTEGRO

Fuente: Conferencia Episcopal Española.

El Vaticano pide una renovación de las parroquias para que sean “el centro propulsor de la evangelización”

Las parroquias deben estar dispuestas a responder a los cambios culturales y en la forma de vida de los fieles para “poder explorar con creatividad, nuevas vías y medios que les permitan estar a la altura de su tarea primaria, es decir, ser el centro propulsor de la evangelización”. Esta es una de las principales recomendaciones de la instrucción ‘La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia’, publicada este lunes por el Vaticano. 

Dividido en 124 apartados, el texto no introduce novedades legislativas, pues su objetivo es “aclarar las disposiciones de las leyes y desarrollar y determinar los procedimientos para llevarlas a cabo”. Andrea Ripa, subsecretario Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano encargado de elaborar el documento, explica que la instrucción “pretende brindar una síntesis adecuada al contexto eclesial actual”.

Uno de los aspectos controvertidos que trata el documento es el de los donativos ofrecidos para la celebración de misas y los otros sacramentos. “Se trata de una ofrenda que, por su naturaleza, debe ser un acto libre por parte del oferente, dejado a su conciencia y a su sentido de responsabilidad eclesial, no un ‘precio a pagar’ o una ‘contribución a exigir’; como si se tratara de una suerte de ‘impuesto a los sacramentos’”. Los presbíteros, además, están llamados a ser “virtuosos” en el uso del dinero y a mantener “un estilo de vida sobrio y sin excesos en el plano personal”.

Cultura digital

El documento aboga por una acción pastoral “de conjunto”, en la que exista una “colaboración efectiva y vital” entre presbíteros, diáconos, consagrados y laicos, para identificar juntos “las preguntas, dificultades y desafíos respecto de la evangelización, tratando de integrar vías, instrumentos, propuestas y medios adecuados para afrontarlos”. El mundo contemporáneo está marcado por la “creciente movilidad y la cultura digital”, que hacen que las personas se desenvuelvan en “una aldea global y plural” en la que está presente una “cultura digital” que ha modificado “la comprensión tanto del espacio como del lenguaje y los comportamientos de las personas, especialmente de las generaciones jóvenes”.

Destaca Ripa que otro de los objetivos de la instrucción es dejar claro que en la Iglesia “hay lugar para todos y cada uno puede encontrar su lugar” según su vocación. Se pretenden evitar así ciertas derivas frente a las que ha advertido en numerosas ocasiones el papa Francisco, como son la “clericalización” de los laicos o la “secularización” del clero. Otros peligros son la conversión de las parroquias en “empresas prestadoras de servicios espirituales” o meras “agencias de servicio social”.

Excesiva burocratización

En la “conversión pastoral” que pretende promover el nuevo documento resulta imprescindible la “reflexión y renovación pastoral de las parroquias”. En ese proceso deben participar los diáconos permanentes, consagrados y laicos, pues no se trata sólo de una responsabilidad del párroco. La deseada renovación debe tener presente el riesgo de caer en “una excesiva y burocrática organización de eventos y en un ofrecimiento de servicios, que no responden a la dinámica de la evangelización, sino al criterio de autoconservación”.

La instrucción no deja dudas de que el papel del párroco puede solo ejercerlo un sacerdote, ya que se trata de un oficio que “comporta la plena cura de almas y, en consecuencia, para que un fiel sea designado válidamente párroco, debe haber recibido el orden del presbiterado, excluyendo cualquier posibilidad de nombrar a quien no posea este título o las relativas funciones, incluso en caso de carencia de sacerdotes”. El texto pide además a los obispos que los párrocos se mantengan al menos durante cinco años en un mismo destino. Es necesario para que “puedan establecer un vínculo efectivo y eficaz con la comunidad que le ha sido confiada”.

La instrucción aboga por dar mayor importancia al Consejo de asuntos económicos y al Consejo pastoral. Los presenta como “instancias de sinodalidad y corresponsabilidad en la conducción pastoral, en especial en el discernimiento de lo que el Señor está pidiendo a la misma comunidad, en su realidad concreta”.

Fuente: Vida Nueva.

Parroquias, transformarse para evangelizar

Un instrumento canónico-pastoral relativo a los diversos proyectos de reforma de la comunidad parroquial y de las reestructuraciones diocesanas: así se presenta la Instrucción «La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia», redactada por la Congregación para el Clero.

En la Iglesia hay lugar para todos y todos pueden encontrar su lugar, en el respeto de la vocación de cada uno: el sentido de la Instrucción sobre la parroquia está todo aquí. El documento no contiene novedades legislativas, pero propone formas de aplicar mejor la legislación vigente, a fin de fomentar la corresponsabilidad de los bautizados y promover una pastoral de cercanía y cooperación entre las parroquias. Lo que emerge, sobre todo, es la urgencia de una renovación misionera, de una conversión pastoral de la parroquia, para que vuelva a descubrir ese dinamismo y esa creatividad que la llevan a ser siempre «en salida», con la contribución de todos los bautizados. Compuesta por once capítulos, la Instrucción podría dividirse en dos macroáreas: la primera (cap. 1-6) ofrece una amplia reflexión sobre la conversión pastoral, el sentido misionero y el valor de la parroquia en el contexto contemporáneo; la segunda (cap. 7-11), en cambio, se ocupa de la distribución de las comunidades parroquiales, los diferentes papeles que se desempeñan en ellas y las modalidades de aplicación de las relativas normas.

La parroquia, «casa en medio de las casas»

signo de la presencia permanente del Señor Resucitado en medio de su Pueblo,  la parroquia es «casa en medio de las casas» – se lee en la primera parte del documento – y su sentido misionero es fundamental para la evangelización. La globalización y el mundo digital han cambiado su vínculo específico con el territorio, que ya no es sólo un espacio geográfico, sino un espacio existencial. Pero es precisamente en este contexto que surge la «plasticidad» de la parroquia, capaz de captar las exigencias de los tiempos y adaptar su servicio a los fieles y a la historia. Por este motivo, la Instrucción subraya la importancia de una renovación en clave misionera de las estructuras parroquiales: lejos de autorreferencialidad y esclerotizaciones, deben centrarse en el dinamismo espiritual y en una conversión pastoral basada en el anuncio de la Palabra de Dios, la vida sacramental y el testimonio de la caridad. La «cultura del encuentro» deberá ser además el contexto necesario para promover el diálogo, la solidaridad y la apertura a todos: de este modo, las comunidades parroquiales podrán desarrollar un verdadero «arte de la cercanía». En particular, la Instrucción recomienda el testimonio de la fe en la caridad y la importancia de la atención a los pobres que la parroquia evangeliza y por quienes se deja evangelizar. Todo bautizado debe ser protagonista activo de la evangelización -reitera la Congregación para el Clero- y, por tanto, es esencial un cambio de mentalidad, una renovación interior para que se pueda llevar a cabo una reforma misionera de la pastoral. Naturalmente, estos procesos de cambio deberán ser flexibles y graduales, porque todo proyecto debe situarse en la vida real de una comunidad, sin imponerse desde arriba y sin «clericalizar» el servicio pastoral.

Divisiones  parroquiales

La segunda parte de la Instrucción se abre con el análisis de las divisiones parroquiales: en primer lugar, se explica que deberán seguir el factor clave de la proximidad, teniendo en cuenta la homogeneidad de la población y las características del territorio. A continuación, el documento se centra en los procedimientos específicos relativos a la incorporación, la fusión o la división de las parroquias, así como en los relativos a los Vicariatos Foráneos que agrupan varias unidades parroquiales y las áreas pastorales que agrupan varios Vicariatos Foráneos.

El párroco, «pastor propio» de la comunidad

Espacio, también al tema del cuidado pastoral de las comunidades parroquiales, tanto en forma ordinaria como extraordinaria: en primer lugar, se subraya el papel del párroco como «pastor propio» de la comunidad. Está al servicio de la parroquia, y no al revés -recuerda la Instrucción- y cuida de las almas. Por consiguiente, el párroco debe haber recibido la Orden del presbiterio; cualquier otra posibilidad está excluida. Administrador de los bienes de la parroquia y representante jurídico de la misma, el párroco debe ser nombrado por tiempo indeterminado, ya que el bien de las almas requiere estabilidad e implica el conocimiento de la comunidad y su cercanía. Sin embargo, la Instrucción recuerda que, cuando una Conferencia Episcopal lo establezca por decreto, el Obispo puede nombrar un párroco por un tiempo determinado, siempre que no sea inferior a cinco años. Además, una vez cumplidos los 75 años, el párroco tiene el «deber moral» de presentar su renuncia, pero no se retirará del cargo hasta que el Obispo la haya aceptado y comunicado por escrito. En cualquier caso, la aceptación siempre será por una «causa justa y proporcionada», para evitar una concepción «funcionalista» del ministerio.

Los diáconos: ministros ordenados, no “mitad curas y mitad laicos”

Una parte del octavo capítulo está dedicada a los diáconos: colaboradores de los Obispos y de los presbíteros en la única misión evangelizadora, son ministros ordenados y participan, aunque de manera diferente, del Sacramento del Orden, en particular en el ámbito de la evangelización y de la caridad, incluso en la administración de los bienes, la proclamación del Evangelio y el servicio de la mesa eucarística. No deben ser considerados, por lo tanto, «mitad sacerdotes y mitad laicos», dice la Instrucción citando al Papa Francisco, ni deben ser vistos desde la perspectiva del clericalismo y el funcionalismo.

El testimonio de los consagrados y el compromiso generoso de los laicos

La Congregación para el Clero reflexiona también sobre los consagrados y los laicos al interno de las comunidades parroquiales: de los primeros, se recuerda no tanto “el hacer”, como “el ser testigos de un seguimiento radical de Cristo”, mientas de los laicos se subraya la participación en la acción evangelizadora de la Iglesia y se les pide “un compromiso generoso” para ser un testimonio de vida conforme al Evangelio y al servicio de la comunidad parroquial. Los fieles laicos, por otra parte, pueden ser instituidos lectores y acólitos (o para el servicio del altar) de forma estable, con el rito pertinente, establecida su plena comunión con la Iglesia Católica, de una formación adecuada y de una conducta personal y pastoral ejemplar. En circunstancias excepcionales, podrán recibir otros encargos del Obispo, “con su prudente criterio”: celebrar la Liturgia de la Palabra y el rito de las exequias, administrar el Bautismo, asistir los matrimonios, con previa licencia de la Santa Sede, y predicar en la iglesia o en un oratorio en caso de necesidad. Sin embargo, bajo ninguna circunstancia pueden dar la homilía durante la misa.

Los organismos de corresponsabilidad eclesial

La Instrucción reflexiona también sobre los organismos parroquiales de corresponsabilidad eclesial, incluyendo el Consejo de Asuntos Económicos: de carácter consultivo, presidido por el párroco y compuesto por al menos tres miembros, es necesario ya que la gestión de los bienes de una parroquia es “un ámbito importante de evangelización y de testimonio evangélico para la Iglesia y la sociedad civil”. Los bienes son de la parroquia y no del párroco, recuerda la Congregación para el Clero; por lo tanto será tarea del Consejo de Asuntos Económicos hacer crecer una “cultura de la corresponsabilidad, de la transparencia administrativa y de apoyo a las necesidad de la Iglesia”. Es también consultivo el Consejo pastoral parroquial, cuya institución está “recomendada vivamente”: lejos de ser un mero organismo burocrático, este Consejo debe generar una espiritualidad de comunión, poniendo en evidencia la centralidad del Pueblo de Dios como sujeto activo de la evangelización. Su principal función es la investigación y el estudio de propuestas prácticas para iniciativas pastorales y caritativas de la parroquia, en sintonía con el camino de la diócesis. Para ser operativas, tales propuestas deben ser aceptadas por el párroco.

No a los “tarifarios” para los Sacramentos, que la ofrenda sea libre

El último capítulo se detiene sobre las ofrendas por la celebración de los sacramentos: deben ser “un acto libre” de parte del oferente y no deben ser exigidos como si fueran un impuesto o un arancel. La vida sacramental no “mercantilizada –recomienda la Instrucción- y la celebración de la Misa, como las otras acciones ministeriales, no pueden estar sujetas a aranceles, negociación o comercio. Por el contrario, se exhorta a los sacerdotes a dar un ejemplo virtuoso en el uso del dinero, a través de un estilo de vida sobrio y una administración transparente de los bienes de la parroquia. De esta manera, se podrán sensibilizar a los fieles para que contribuyan voluntariamente a las necesidades de la parroquia que también “son suyas propias”.

Textos anteriores

Hay que recordar que la presente Instrucción viene después de la Instrucción interdicasterial de 1997, dedicada al tema «Ecclesia de mysterio, sobre algunas cuestiones relativas a la colaboración de los fieles laicos en el ministerio de los sacerdotes», y de la Instrucción de 2002, publicada por la Congregación para el Clero y centrada en «El presbítero pastor y guía de la comunidad parroquial».

Fuente: Vaticannews. Isabella Piro – Ciudad del Vaticano.

Francisco pide acabar con ‘clericalismo’: más colaboración entre laicos y párrocos

El papa Francisco, en varias ocasiones, ha denunciado el peligro del clericalismo de los clérigos y la clericalización de los laicos. Una respuesta a este mal ha sido presentada por el Vaticano este 20 de julio de 2020 a través de la instrucción: “La Conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia”.

La Instrucción, promulgada el pasado 29 de junio, aborda el tema del cuidado pastoral de las comunidades parroquiales, de los diversos ministerios clericales y laicos, en señal de una mayor corresponsabilidad de todos los bautizados.

En esta perspectiva, se subraya el papel del párroco como «pastor apropiado» de la comunidad, pero asimismo del servicio pastoral relacionado con la presencia en las comunidades de diáconos, consagrados y laicos llamados a participar activamente. 

El texto recuerda que “en la Iglesia hay lugar para todos y cada uno puede encontrar su lugar” en la familia de Dios, conforme a la particular vocación recibida, tratando de que todos puedan desplegar los propios carismas en la edificación común y en la misión”. 

Individualismo de la fe

Así, se trata de evitar derivas, como la “clericalización” de los laicos, la “secularización” del clero, la conversión de las parroquias en “empresas prestadoras de servicios espirituales” o meras “agencias de servicio social”. 

Asimismo, el documento reflexiona sobre el individualismo en la vivencia de la fe y del apostolado, el desprecio del instinto de la fe –el sensus fidei– del Pueblo de Dios en el discernimiento de las situaciones y la toma de decisiones. 

Para Francisco, que ha citado a Benedicto XVI (Aparecida 2007), la Iglesia “no hace proselitismo. Crece mucho más por atracción”. De esta forma, el proselitismo se desploma con todas las actitudes sectarias que impulsan a una instrumental búsqueda de ganar adeptos.

Caridad 

En este sentido, monseñor Andrea Ripa, Subsecretario de la Congregación para el Clero, afirma que el documento invita a todos los fieles (clérigos y laicos) a no olvidar la caridad (diakonia) como dimensión constitutiva de la comunidad cristiana, junto con el anuncio de la Palabra de Dios (kerygma-martyria) y celebración de los Sacramentos (leiturgia). 

El Dicasterio para el Clero, solicitado por varios obispos, decidió publicar esta herramienta canónica-pastoral relacionada con los diversos proyectos de reforma de las comunidades parroquiales y la reestructuración diocesana, ya en curso o planificada, con el tema relacionado de unidad y áreas pastorales. 

Por ende, el texto tiene la intención de ponerse al servicio de algunas elecciones pastorales, que ya han sido iniciadas por algún tiempo por los pastores y «experimentadas» por el pueblo de Dios, para contribuir a su evaluación y medir el derecho particular con el universal, afirma el dicasterio vaticano. 

Falta de sacerdotes y otros problemas

El Vaticano describe que muchos Obispos tienen dificultades para poder dar un pastor a cada parroquia; “la tristeza de las comunidades cristianas, cuyas Eucaristías se distancian cada vez más en el tiempo; el cansancio de bastantes sacerdotes que no tienen más remedio que “acaparar” en su persona excesivas responsabilidades parroquiales y diocesanas”, entre otras situaciones difíciles.

Laicos se lamentan 

Otro problema radica en el lamento de laicos que no se sienten tratados como miembros corresponsables del Pueblo de Dios; el dolor de personas consagradas que son valoradas únicamente en la medida en que trabajan directamente en estructuras diocesanas y parroquiales, confirmó monseñor Ripa. 

Diáconos permanentes, vocaciones 

Además de la queja de diáconos permanentes “cuyos párrocos no acaban de promover los ministerios que el Espíritu suscita en el Pueblo de Dios; la falta de implicación de tantos cristianos que exigen sacerdotes, sin empeñarse en la promoción de las vocaciones…”. 

La Instrucción, pretende brindar una síntesis al contexto eclesial actual, acerca de la colaboración de los fieles laicos en el ministerio de los sacerdotes (Ecclesia de mysterio, 1997), y el papel del presbítero que es  «pastor y guía de la comunidad” (Congregación para el Clero el 4 de agosto de 2002).

Pueblo de Dios

Se trata de la concepción de una parroquia célula viva del Pueblo de Dios: Iglesias domésticas o “casas”, así como en la época apostólica, como una comunidad de creyentes, con diversos carismas, bajo el cuidado de un pastor.

Parroquia: Comunidad de fieles 

La parroquia es definida como «una determinada comunidad de fieles constituida de modo estable en la Iglesia particular», cuya «cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano, se encomienda a un párroco, como su pastor propio». Código de Derecho Canónico (can. 515, § 1).

El objetivo es reformular las “estructuras eclesiales”, tratando de reducir el peso de la burocracia y aumentar la fuerza evangelizadora. De ahí, que las comunidades parroquiales aspiren a ser lugares de vida, con sus gozos y esperanzas, tristezas y angustias.

Una iniciativa que involucra a sacerdotes, personas consagradas, fieles laicos, quienes, respetando y potenciando sus respectivos carismas, sueñan y programan juntos, trabajan y celebran juntos, caminan juntos en espíritu de sinodalidad, en sus parroquias y comunidades, explica el texto.

¡Comunidad parroquial viva y más cerca de la gente!

La Instrucción, en definitiva, busca promover la “conversión pastoral” de la comunidad parroquial, tal como lo formulara Francisco, comprende que «la parroquia no es una estructura caduca; precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del Pastor y de la comunidad… si es capaz de reformarse y adaptarse continuamente, seguirá siendo “la misma Iglesia que vive entre las casas de sus hijos y de sus hijas”…» (Evangelii gaudium, n. 28).

Por otro lado, la comunidad parroquial bajo esta visión constata que «tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación, y se orienten completamente a la misión» (ibíd.).

Fuente: Aleteia.

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