Cuaresma-Pascua

Elimina lo que te sobra. 3er. Domingo de Cuaresma – Ciclo B. Conecta con Jesús.

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Vive la Pascua Dominical en la Eucaristía en Casa y en la Parroquia.

Elimina lo que te sobra

Jn 2,13-25. ¿Jesús se enfada alguna vez? Sí, se enfada. Más que enfadarse se pone triste cuando ve los tinglados que armamos las personas. Y, sobre todo, lo que no puede soportar es la injusticia y que se manipulen las cosas de Dios, que a Dios se le ponga precio, cuando Él es toda gratuidad, donación y amor. Dios es así porque ama así, porque el ser de Dios es la donación hasta el extremo. Quizá no entendamos cómo es Dios, pero lo que está claro es que nadie tiene la exclusiva o el copyright de su modo de actuar.

Tampoco Dios es barato o está de rebajas. Dios es como es. Y nosotros somos como somos. Parezcámonos un poquito más a Él y menos a las “etiquetas comerciales” de nuestro mundo. Mandemos a la papelera de reciclaje lo que no nos conviene ni ayuda en este camino hacia la Pascua. Vacíate. Elimina lo que te sobra.

Nos dice Fano: “A veces el móvil ‘se peta’, es necesario borrar archivos para funcionar bien, eso es el ayuno. Hazte un hueco entre tantas cosas, un espacio para ser más libre. Otra idea, es lo de subir las cosas a la nube, al cielo. A veces estoy tan sobrecargado que debo guardar las cosas de mi vida en lo alto, ofrecerlas y abandonarme. Dejemos de acumular angustias y subámoslas a la nube (Padre, me pongo en tus manos…)”.

Fuente: Revista 21. Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc.

Testimonios de vida – 3º Domingo de Cuaresma, Ciclo B

Jn 2,13-25. Vivimos en una civilización que tiene como eje de pensamiento y como criterio de actuación el anhelo de ganar y tener dinero. Muchas personas, sin atreverse a confesarlo, saben que en su vida lo importante y definitivo es ganar dinero, adquirir bienestar material y lograr un prestigio social. Para ello se sirven de todo. Jesús hoy levanta su mano contra los que sólo piensan en sus intereses egoístas, en su propio negocio. La experiencia de vida nos hace fijarnos y valorar los templos vivos. Amar, respetar, cuidar, estar atento a las personas y a sus necesidades, sobre todo a las más pobres y necesitadas. Acercarse a ellas, vivir sus problemas, sus alegrías y angustias, fracasos y proyectos. Ellas son templos vivos de Dios. ¿me apasiono hoy por ellos o sigo viviendo apasionado por el tener? Que importante sería darnos cuenta de todo ello sin tener que esperar a la última etapa de nuestra vida, cuando caemos en la cuenta de lo sencillo e importante. Estamos a tiempo de construir templos vivos desde ya. Pongamos nuestro empeño en ello.

Fuente: Editorial Verbo Divino – EVD.

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