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«Dios te ama como eres, pero te sueña mejor» Papa León XIV.

Presentación del lema 2026-2027

Siguiendo con lo aprobado en CPO 24 se centra en EL SERVICIO como opción pastoral de fondo para el nuevo curso. Tiene en cuenta también en su fundamentación y en el lema («Dios te ama como eres, pero te sueña mejor») la reciente visita del Papa León XIV a España.

OPCIÓN PREFERENTE CURSO 2026-2027.

Lema del curso: “Dios te quiere como eres, pero te sueña mejor”

1.- Planteamientos, motivaciones y orientaciones

1.1. SERVICIO1 en la escucha, el cuidado y el acompañamiento.

Esta propuesta pastoral nace de una convicción profunda: el amor de Dios es la fuerza dinámica que precede y transforma toda realidad humana. Como recordó el Papa León XIV en su visita a España el mes de junio de 2026 en el centro Brians 1 de Barcelona: «¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor!»2. Esta afirmación constituye una proclamación radical de esperanza, pues nos asegura que nuestro pasado no condena el futuro y que siempre es posible renacer desde la gracia. El «sueño» de Dios es que alcancemos nuestra plenitud que se realiza a través del servicio por amor. Creemos que servir es una forma concreta de colaborar con el sueño de Dios para la humanidad. Dios nos sueña servidores. Este sueño nos saca de nuestra autorreferencialidad y egoísmo, recordándonos que la verdadera vida pasa por servir a la vida y cuidar la existencia ajena. La grandeza humana, según los criterios del Reino, reside en la capacidad de entregarse: «El que quiera ser grande entre vosotros que sea vuestro servidor» (Mt 20,26). Con el servicio desinteresado tejemos en el mundo de hoy esas redes tan necesarias para establecer un diálogo social centrado en la dignidad humana y que implica encuentro, escucha, diálogo y respeto.3

Proponemos articular esta propuesta pastoral en tres movimientos esenciales que expresan nuestra opción por el servicio: la escucha, el cuidado y el acompañamiento.

El servicio de la escucha. En primer lugar, la escucha como el preámbulo necesario para descubrir el sueño de Dios. Como nos enseña la tradición agustiniana, es preciso retornar al corazón para encontrar al Maestro interior que instruye en el silencio. Esta escucha espiritual nos permite discernir la voz de Dios entre el estruendo de mil voces y nos capacita para reconocer el clamor del hermano que sufre. San Agustín nos advierte que pierde el tiempo predicando exteriormente la palabra quien no es oyente de ella en su interior (Cf. Sermón 179, 1). Así, queremos escuchar a Dios y escuchar al otro como persona, como hermano para servir mejor.

El servicio del cuidado. En segundo lugar, el cuidado que es una forma de concretar el amor que Dios nos tiene «como somos». Dios nos acepta en nuestra fragilidad e indigencia, pero nos capacita para ser servidores de sanación. Estamos llamados a configurar nuestra pastoral como una respuesta de compasión activa que, a imitación del Buen Samaritano, se acerca al desamparado para servirle. La calidad de nuestra misión va a medirse, entre otras cosas, por el cuidado que ofrezcamos. En palabras de San Agustín, el amor cristiano debe tener «manos para ayudar y ojos para ver la miseria y la carencia» (Tratados sobre la Primera Carta de Juan, 10, 8).

El servicio del acompañamiento. Finalmente, el acompañamiento como el proceso por el que todos vamos avanzando en el paso del hombre viejo al hombre nuevo soñado por Dios. Acompañar también es servir, sin imponer soluciones desde arriba, sino caminando al paso del hermano para que recupere la confianza y la esperanza. Desde la debida formación, la cercanía y el discernimiento, ayudamos a descubrir la voz del Maestro interior en cada vida y a crecer como discípulos en camino: «Nosotros somos los que hablamos desde el exterior, pero el que enseña está dentro. […] Pues tienes un Maestro único, que es Cristo, en la misma interioridad de tu alma» (Sobre el Maestro, 14, 46).

1.2. Del “hombre viejo” al “hombre nuevo”. Un camino de servicio.

Servir es lo que nos impulsa a pasar del hombre viejo al hombre nuevo soñado por Dios; ese impuso se concreta en la entrega radical: «Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos» (Jn 15,13). El «hombre viejo» se caracteriza por estar encerrado en su propio egoísmo y por la búsqueda constante de ser servido, lo cual representa una realidad caída y autorreferencial. La transición hacia el “hombre nuevo” ocurre cuando el ser humano acepta que la verdadera grandeza no está en el dominio, sino en esa capacidad de entregarse. Siguiendo a Jesús, que «no vino a ser servido, sino a servir» (Mt 20,28), el hombre nuevo descubre que su plenitud se realiza mediante la auto donación.

Este paso al hombre nuevo nos los presenta claramente el Señor Jesús en el Lavatorio de los pies (Jn 13,1-15), el ejemplo para nosotros de auténtico servicio siguiendo al Maestro. Ahí vemos cómo Dios nos ama «como somos»: Jesús acepta a sus discípulos en su indigencia y fragilidad (con los pies sucios), purificándolos primero. Y vemos también cómo Dios nos «sueña mejores»: Tras el lavatorio el hombre nuevo es invitado por Jesús para ser también él servidor, el que lava los pies a los demás. Es pasar de necesitar ser servido a, “por amor”, “lavar los pies» a sus hermanos.

También la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 30-37) funciona como «hoja de ruta» para este proceso. Ahí Jesús nos presenta al samaritano como el que encarna al hombre nuevo soñado por Dios; el que rompe barreras y se deja conmover por el sufrimiento ajeno, el que transforma a un extraño en un hermano mediante el servicio concreto que supone acercamiento, vendar heridas y brindar hospedaje.

1.3. Servidores desde nuestra identidad agustiniana.

Desde nuestra identidad agustiniana entendemos también el servicio como una manera de amar, como la «frecuencia cardíaca de la caridad”. San Agustín insiste en que el amor cristiano debe ser esencialmente activo; un amor que se manifiesta en el servicio desinteresado: «¿Quieres saber si has recibido el Espíritu? Interroga a tu corazón… si está ahí la caridad del prójimo, quédate tranquilo. No puede haber amor sin obras de amor» (Tratados sobre la Primera Carta de Juan, 10, 8).

Para que nuestro servicio sea auténtico, Agustín nos propone dos claves fundamentales. La primera, gratuidad: estamos llamados a amar sin buscar beneficio propio ni reconocimiento. Quien sirve por caridad, busca el bien del otro, no el beneficio propio. «Ama gratuitamente, puesto que no hay nada más precioso que el amor mismo… Dios quiere ser amado gratuitamente, y el prójimo debe ser amado de la misma manera» (Comentarios a los Salmos, 53, 10).4 Y la segunda, la entrega sin medida, total. La caridad no hace cálculos matemáticos ni mide los riesgos de la entrega. San Agustín insiste en que el amor verdadero ensancha el corazón para que quepa el sufrimiento del hermano, asumiendo el costo que sea necesario. La autenticidad de un amor que sirve al otro hace ligera cualquier carga. «En aquello que se ama, o no se siente el trabajo, o se ama el mismo trabajo… El amor hace que las cosas difíciles y casi imposibles resulten fáciles y ligeras» (De la Santa Virginidad, 54, 55). Siguiendo la desproporción divina, afirma que «la medida con la que debemos amar a Dios (y por tanto también al prójimo, como la segunda pierna para avanzar en el camino) es amarle sin medida, porque nuestro amor no debe tener término cuando el objeto de nuestro amor es infinito» (Cartas, Carta 109, 2).

Ponemos todo este curso pastoral en las manos de Dios y la intercesión de nuestra Madre del Buen Consejo y de Nuestro Padre San Agustín. “De la oración brota todo servicio y a ella vuelve todo compromiso» 5

2. Propuestas para este camino de servicio.

Para hacer lo más concretos posibles estos planteamientos, proponemos estos tres caminos:

A. Servir apostando por la Interioridad y la escucha transformadora.
Este camino nos invita a redescubrir que la escucha es el preámbulo necesario para discernir el sueño de Dios. Siguiendo la pedagogía agustiniana, proponemos un viaje hacia el interior para encontrar al Maestro interior, Cristo-Verdad, que nos instruye en el silencio del corazón. No podemos anunciar lo que no hemos escuchado por dentro. Apostamos por crear espacios donde se aprecie el silencio y se aprenda a distinguir la voz de Dios entre el estruendo del mundo, capacitándonos para reconocer también el clamor del hermano que sufre.

B. Servir apostando por la hospitalidad y el cuidado de la vida.
Entendiendo el servicio como una forma concreta de colaborar con el sueño de Dios para la humanidad y siguiendo el modelo del Buen Samaritano, proponemos que nuestra pastoral incluya una respuesta de compasión activa que venda heridas y provee hospedaje. Nuestras presencias apostólicas están llamadas a ser «posadas del caminante» donde se practica un cuidado que reconoce la inalienable dignidad del otro. Servir a la vida y velar por la existencia de los demás es la prueba de que el amor de Dios ha echado raíces en nosotros.

C. Servir apostando por el acompañamiento en la fragilidad y la esperanza.
Estos senderos nos sitúan en las periferias existenciales. La propuesta es buscar las formas concretas de acompañar al hermano en su realidad actual, tal «como es», siguiendo su ritmo, tocando sus heridas con amor para que recupere la confianza y la esperanza. Proclamamos radicalmente que Dios nos sueña mejores y que el pasado no condena el futuro. Acompañar también es servir.

3. Lemas mensuales

  • Septiembre (Acogida): “Dios nos sueña como hogar abierto”.
  • Octubre (Misión): “Dios nos sueña en salida”.
  • Noviembre (Adviento, Semana vocacional): “Dios nos sueña agustinos”
  • Diciembre (Navidad): “Dios nos sueña renacidos”
  • Enero (Paz): “Dios nos sueña artesanos de paz”.
  • Febrero (Solidaridad): “Dios nos sueña compartiendo la mesa.
  • Marzo (Conversión): “Dios nos sueña renovados”.
  • Abril (Pascua): “Dios nos sueña vivos y nuevos”.
  • Mayo (Virgen María): “Dios nos sueña junto a María”.
  • Junio (Acción de gracias): “Dios nos sueña agradecidos”.
  • Julio (Naturaleza): “Dios nos sueña cuidando la vida”.
  • Agosto (Misión sin miedo): “Dios nos sueña testigos valientes”.

4. CALENDARIO DE ACTIVIDADES

26-27 septiembre 2026: Asamblea pastoral. María Cristina. Madrid
Mediados de octubre 2026: REUNIÓN GENERAL COMISIONES PROVINCIALES.
24 de octubre de 2026: Encuentro voluntarios. Junto a ARCORES (OAR). Colegio Agustiniano. Madrid
3er o 4to fin de semana de octubre 2026: Marcha Mariana del Sur
21-22 de noviembre 2026: Retiro “In Deum”
28-29 de noviembre 2026: Retiro de profesores
11-13 de diciembre 2026: Encuentro vocacional
29-31 de enero 2027: Encuentro Ciudad de Dios (Valencia)
13-14 febrero 2027: Encuentro fraternidades
20-21 de febrero 2027: Aula Agustiniana.
19-21 de febrero 2027: Preparación campamentos (Guadarrama)
5-6 de marzo 2027: Jornadas agustinianas
12-14 de marzo 2027: Congreso Hipona
25-28 marzo 2027: Pascua joven
9-11 de abril 2027: retiro vocacional
16-18 abril 2027: ENCUENTRO DE FAMILIAS + ENCUENTRO TAGASTE (Guadarrama)
5 junio: Marcha mariana. La Vid
15-27 julio 2027 (¿16-28?): Campamento Tagaste
2-9 de agosto 2027. Camino de Santiago (Jacobeo).
3-8 de agosto 2027. JMJ Seúl (Corea) “Tened valor, yo he vencido al mundo” (Jn 16,33) y 8-13 de agosto EJA (Encuentro Juvenil Agustiniano) COREA. “Ánimo soy yo, no tengáis miedo” (Mc 6,50)

Notas

1 Seguimos respondiendo con el desarrollo de la línea del servicio a la tercera de las cuatro opciones pastorales fundamentales aprobadas en CPO 2020: anuncio, comunidad, SERVIVIO y celebración.

2 Papa León XIV. Palabras en el centro penitenciario Brians 1. Barcelona. Junio 2026

3 Papa León XIV. Discurso en el encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”. Madrid. Movistar Arena. Junio 2026.

4 “Los cristianos estamos llamados a llevar al mundo la levadura de la gratuidad”. León XIV a los voluntarios, IFEMA. Madrid. Viaje apostólico a España, junio 2026

5 Papa León XIV, Encuentro con las realidades de acogida de los migrantes (Puerto de Arguineguín, Gran Canaria, junio de 2026).

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