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Camino Lebaniego, Cantabria, España. Caminando juntos.

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Peregrina al ‘Lignum crucis’, el árbol de la cruz.

Camino Lebaniego.

Año Jubilar Lebaniego

En 2017 se celebró el número 73 Año Santo Lebaniego. Momento en que se abrió la Puerta del Perdón del cenobio. Se denominó “Acontecimiento de Excepcional Interés Público”. Como cada Año Santo, el Gobierno de Cantabria organizó una serie de actividades religiosas y culturales, encaminadas a poner en valor la importancia histórica, social, política y religiosa de la región de Liébana, con el Monasterio de Santo Toribio como punto central.

Tal y como viene ocurriendo desde la Edad Media, cada cierre simbólico de la Puerta Del Perdón no supone en ningún caso el cierre de las puertas de la actividad hasta el siguiente Año Santo. De igual forma, tampoco supone para Liébana el cierre de las puertas de la acogida, sino que añadiendo este renovado valor a sus ya numerosos recursos, deberá mantenerlas constantemente abiertas para todo aquel que desee conocer esta región disfrutando del legado, el patrimonio y los valores que convierten a la comarca de Cantabria en “Tierra de Júbilo” dado que no tiene porqué ser Año Jubilar para hacer la peregrinación y vivir la experiencia del Camino.

Tal y como hacían los primeros peregrinos, la visita al Lignum Crucis en el Monasterio de Santo Toribio es visita obligada. En la Edad Media no se concebía peregrinar hasta Santiago de Compostela sin pasar por Santo Toribio, sin pasar por Liébana. Este lugar era, en sí mismo, lugar de peregrinación, con identidad propia, la que le deba los poderes curativos y milagrosos que se le atribuían a los restos del Santo de Astorga y a la propia Reliquia.

Algunos de estos peregrinos terminaban aquí su camino, otros muchos continuaban hasta Santiago. Varias eran las rutas de enlace desde Liébana hasta Santiago, cada una diferente, cada una con sello particular. Bien atravesando los Picos de Europa, bien retomando el Camino del Norte o bien a través de la Ruta Vadiniense, todos los caminos llevaban hasta Santiago, no sin antes haber llegado hasta Santo Toribio de Liébana.

Camino Lebaniego

Desde la Edad Media, los “crucenos” o “cruceros”, peregrinos que querían llegar hasta la Cruz custodiada en Santo Toribio de Liébana, peregrinaban por el Camino Lebaniego hasta llegar al monasterio también para adorar los restos del Santo Toribio de Astorga. A la Cruz y a los restos del Santo se le atribuían propiedades curativas y milagrosas.

Toda reliquia o vestigio religioso vinculado a un lugar santo de relevancia, en el mundo cristiano está ligado a un Camino de Peregrinación. Y, en esto, Cantabria ocupa un lugar destacado por su peculiaridad: Cantabria es la única región del mundo cristiano que cuenta con DOS CAMINOS DE PEREGRINACIÓN.

Por un lado por Cantabria transcurre la parte del Camino de Santiago que se conoce como Camino del Norte y que va desde Ontón hasta Unquera, pasando por Castro Urdiales, Laredo, Santoña, Santander, Santillana del Mar, Comillas,y San Vicente de la Barquera. Son 9 etapas que enlazan, al principio, con última del País Vasco, Portugalete-Pobeña-Ontón-Castro Urdiales y, al final, con la primera de Asturias, la etapa Unquera-Llanes.

En estos momentos, este camino, el Camino del Norte, está en auge por la espectacular belleza de sus paisajes. Junto al Camino Primitivo, que va desde Oviedo a Santiago de Compostela, pasando por Lugo, este Camino, el del Norte, que se inicia en Irún, podría ser considerado el primer camino que utilizaran los peregrinos para llegar hasta la tumba del Apóstol, la más antigua de las rutas de peregrinación jacobeas.

Por otro lado, Cantabria cuenta con su propio Camino de Peregrinación con destino santo jubilarel Camino Lebaniego, que se separa del Camino del Norte, en Muñorrodero, a 12 km. de San Vicente de la Barquera, y llega hasta Santo Toribio de Liébana. Desde la Edad Media está registrada la afluencia de peregrinos al Monasterio Santo Toribio de Liébana, donde descansaban los restos del Santo, al que se le otorgaban propiedades curativas y milagrosas. Allí se acudía, igualmente a adorar al Lignum Crucis, por eso a los peregrinos del Camino Lebaniego se les conocía como “crucenos”, «Peregrinos de la Cruz”, los que llegaban a adorar a la Cruz. En el oficio religioso se les acoge todavía hoy con estos versos cantados:

“Peregrinos de la Cruz ya en la Puerta del Perdón, venimos con alegría al encuentro del Señor”.

Es un proyecto pionero que proporciona una fórmula única para aprovechar todos los recursos y disfrutar al máximo la experiencia. Esta iniciativa une la tradición y la tecnología con el objetivo de conectar a las personas y acercarlas al patrimonio que las rodea, convirtiendo el Camino Lebaniego en la primera ruta de peregrinación conectada del mundo. Peregrino Lebaniego digital es conectividad.

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