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Pascua Dominical. Eucaristía en Casa y la Parroquia.

Una amistad incondicional

Mt 5,1-12. La Solemnidad de Todos los Santos es una llamada a la alegría, a sentirnos bienaventurados por tantos hermanos que nos precedieron y que disfrutan de la presencia amorosa de Dios. Al mismo tiempo, es una fiesta que supone todo un reto, como lo es vivir dese las bienaventuranzas. Como afirma Jesús Sánchez Adalid, “ser santo es ofrecer nuestra amistad incondicional y para siempre a quien se encuentra solo; no aceptar la violencia, el odio que despierta en nosotros la separación de los hombres con muros sociales, religiosos, raciales, nacionales…”. Gracias a Dios, tenemos miles y miles de ejemplos de buenos cristianos que trataron en su vida de colaborar humildemente en la construcción del Reino de Dios, sin darse ninguna importancia, amando con el esfuerzo de sus brazos y la alegría del corazón. Y lo más fuerte es que todos nosotros estamos llamados a la santidad, a participar en esa fiesta que no tiene fin.

Seamos santos porque Tú, Padre, eres santo y quieres que participemos de la extraña felicidad de tu Amor que ningún agua puede apagar.

Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc.


Quiero que seas feliz – 31º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A

Mt 5,1-12a. A través de las palabras de un padre que escribe a su hija, este vídeo es una relectura viva y actual del Evangelio de las Bienaventuranzas. Frente al ruido, el individualismo y la prisa de nuestros días, Jesús propone un camino que desafía la lógica común: una felicidad arraigada en la mansedumbre, la sed de justicia, la compasión, la pureza de mirada y la entrega desinteresada.
La carta dialoga con imágenes de diversas luchas sociales de nuestro tiempo: personas reales que ponen el cuerpo, tienden puentes y sostienen la esperanza donde más duele. Porque las bienaventuranzas no son una promesa lejana, sino una invitación a encarnar el amor aquí y ahora.

Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD).

LA PUERTA ESTRECHA, QUE NADIE MIRA, Domingo 31, tiempo ordinario, ciclo A

Fuente: José Cristo Rey García Paredes.