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“La custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”.
Carta Encíclica de Su Santidad León XIV Magnifica Humanitas (15 de mayo de 2026)
León XIV ya tiene su primera encíclica. Se llama ‘Magnifica humanitas’ (magnífica Humanidad). Un texto en el que el pontífice ha puesto el foco en los pilares de su pontificado: los desafíos de la inteligencia artificial y la paz mundial.
Cuando Prevost fue elegido, eligió su nombre por León XIII. Fue el impulsor de la doctrina social católica, fruto de la encíclica en la que puso sobre la mesa los desafíos de la entonces revolución industrial.
LEÓN XIV
Afrontó la cuestión social en el contexto de la primera gran revolución industrial y hoy la Iglesia ofrece a todos su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y al desarrollo de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos para la defensa de la dignidad humana, de la justifica y del trabajo.
Esa encíclica de León XIII fue la Rerum Novarum y la de su sucesor, León XIV, una segunda parte para afrontar los problemas del siglo XXI.
De hecho, están más relacionadas incluso de lo que parece. La Rerum Novarum se firmó un 15 de mayo de 1891 y León tambén la firmó el mismo día, pero 135 años después. Y, aunque se publicará el 25 de mayo, el día 15 también lo eligieron otros papas.
Un 15 de mayo, pero de 1931, 40 años después, Pío XI publicó Quadragesimo Anno, una actualización del documento de León XIII, en el que se hablaba de la justicia social, la propiedad privada o los salarios.
Otros 30 años más tarde, el 15 de mayo de 1961, Juan XXIII firmó la Mater et Magistra, otra encíclica que también abordaba esos temas, incluida la importancia de la colaboración en lugar de la lucha de clases.
Ahora, poco más de un año después del inicio de su pontificado, León XIV firma esta primera encíclica, ‘Magnifica humanitas’, su aportación sobre la actualidad a todos los fieles católicos.
Magnifica Humanitas significa en latín “Magnífica humanidad”
Magnifica humanitas es el título de la primera carta encíclica de León XIV, dedicada a “la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial”. El documento será publicado el próximo 25 de mayo y lleva la firma del Pontífice con fecha del 15 de mayo, coincidiendo con el 135º aniversario de la promulgación de la encíclica Rerum Novarum del Papa León XIII.
La encíclica será presentada ese mismo día, a las 11:30, en el Aula del Sínodo, en presencia del Romano Pontífice, informa la Oficina de Prensa de la Santa Sede.
Los participantes en la presentación
Intervendrán como ponentes el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y el cardenal Michael Czerny, S.J., prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
También participarán la profesora Anna Rowlands, teóloga y docente de la Universidad de Durham, en el Reino Unido; Christopher Olah, cofundador de Anthropic (Estados Unidos) y responsable de investigación sobre interpretabilidad de la inteligencia artificial; y la profesora Leocadie Lushombo, i.t., docente de teología política y pensamiento social católico en la Jesuit School of Theology / Santa Clara University, en California.
Fuente: vaticannews.va
Magnifica Humanitas – La custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial

Este 25 de mayo, lunes de la VIII Semana del #TiempoOrdinario a las 11.20 hora de Roma, sigue en directo desde el Aula Nueva del Sínodo, la presentación de la Carta Encíclica «Magnifica humanitas», con la participación del #PapaLeónXIV









Fuente: catholiclink.com

Presentación de la Carta Encíclica Magnifica humanitas
León XIV explica el sentido y el origen de su primera encíclica sobre la «custodia de la persona humana en la era de la inteligencia artificial», una herramienta que influye en la vida, moldea las decisiones y cambia la forma de combatir la guerra. El Pontífice pide liberar a la IA «de lógicas que la transforman en instrumento de dominio, exclusión o muerte» e invoca el «desarme» de las tecnologías para que se pongan al servicio del «bien común».
De El Señor de los Anillos a Beethoven: las citas más inesperadas de la Encíclica de León XIV
¿Adivinarían de quién es la siguiente frase y dónde está?
“No nos atañe a nosotros dominar todas las mareas del mundo, sino hacer lo que está en nuestras manos por el bien de los días que nos ha tocado vivir”.
Muchos reconocerán esta frase de Tolkien en El Señor de los Anillos. Aparece en el capítulo dedicado a la construcción de una “civilización del amor”, pero ojo, porque no está en sus trilogías, sino en la encíclica Magnifica Humanitas, de León XIV.
Pero el escritor británico no es la única referencia inesperada del texto. Hay bastantes curiosidades más…
Entre sus páginas, se cita el Guernica de Pablo Picasso, la Novena Sinfonía de Beethoven e incluso referencias a la películas. Una de ellas, La lista de Schindler, a la que define como…
“Una invitación a no entregar el pasado al olvido”
León XIV usa todo esto como ejemplos de obras capaces de denunciar la deshumanización y mantener viva la memoria histórica.
El texto deja ver una biblioteca intelectual poco habitual en un documento pontificio: se nombra a la filósofa Hannah Arendt, que habla sobre el pelígro de confundir verdad y ficción.
También, Viktor Frankl, superviviente de Auschwitz, de quien dice lo siguiente:
“Viktor Frankl observó justamente que el hombre es ese ser que inventó las cámaras de gas de Auschwitz, pero también es ese ser que entró en ellas con la cabeza erguida…”
Esto no es todo. Quedan aún nombres sorprendentes… Maria Montessori, creadora del famoso método educativo, Dorothy Day, periodista y activista, detenida varias veces por protestar contra la guerra y la pobreza, Wangari Maathai, la primera mujer africana en recibir el Nobel de la Paz por su defensa del medioambiente.
Y con esto se deja ver un poco más como es León: un Papa que mezcla literatura, filosofía, cine, arte y memoria del siglo XX para hablar sobre uno de los grandes desafíos del siglo XXI.
Claves de la primera encíclica de León XIV: ‘Magnifica Humanitas’
La primera encíclica de León XIV, ‘Magnifica Humanitas’, firmada el 15 de mayo, actualiza la revolucionaria ‘Rerum Novarum’ de León XIII, pero 135 años después, adaptando las bases de la Doctrina Social de la Iglesia al siglo XXI.
¿POR QUÉ ‘MAGNIFICA HUMANITAS’?
Significa ‘Magnífica humanidad’. Solo con estas palabras, ya se pincela el eje del texto: la persona, creada a imagen y semejanza de Dios, no puede ser reemplazada por ninguna máquina, por muy perfecta o inteligente que sea.
También tiene su porqué teológico. La humanidad es “magnífica” porque Dios se hizo hombre en ella, y León lo describe así: Cristo es el modelo de esa “magnífica humanidad habitada por Dios”, por lo que el papa invita a mirar al ser humano por su valor y no por su rendimiento técnico.
Y, cómo no, hay relación con María. León cierra el documento hablando del ‘Magniticat’, el canto que exalta a los pequeños, humildes y vulnerables. El papa señala que la grandeza de la humanidad no se medirá en algoritmos, sino en cómo esa tecnología respeta la dignidad de los más débiles.
UN TEXTO PROFUNDAMENTE ANTROPOLÓGICO
Lo que más se destacó al anunciarse la encíclica fue que sería una respuesta a la IA, pero el texto de León XIV va más allá, basándose en un pilar fundamental: la antropología.
La encíclica reivindica a la persona humana frente a su posible disolución digital. El papa, por ejemplo, habla de dos corrientes: la transhumanista y la posthumanista.
León explica que la raíz del problema es una mentalidad tecnócrata, que puede reducir a las personas como seres humanos de “segunda clase” en vez de verlas por el infinito valor al que las máquinas no pueden llegar.
Uno de los temas que más ha dado que hablar es la colaboración de Anthropic, la famosa empresa de IA, con el Vaticano y cuyo cofundador Christopher Olah está en la presentación junto a León XIV, siendo un potencial mensaje hacia EEUU.
El contexto es el siguiente: el gobierno de Trump vetó a esta empresa, tras negarse a ceder la IA para uso militar.
Por otro lado, está Silicon Valley, que representa el epicentro de la aceleración de IA, algo que, a menudo, choca, precisamente, con los límites que León XIV defiende en su encíclica.
El papa, de hecho, habla del peligro de una guerra fría, pero en términos tecnológicos y continúa con lo que ha abogado desde el comienzo: la necesidad de una paz desarmada y desarmante.
DE LEÓN XIII A LEÓN XIV
Si la Rerum Novarum supuso un terremoto en el siglo XIX, al poner a la persona en el centro en la Revolución Industrial, la Magnifica humanitas ofrece un paralelismo similar, pero en la era de la tecnología.
Mientras que León XIII defendió que el capital debe estar al servicio del trabajo, León XIV lo actualiza y establece que el algoritmo debe estar siempre al servicio de la persona.
Ambas encíclicas comparten el mismo centro: recordar que ninguna estructura económica ni ninguna revolución técnica tiene derecho a eclipsar la humanidad del ser humano creado a imagen de Dios.
Fuente: romereports.com
Magnifica Humanitas, primera encíclica del papa León XIV

Hoy, 25 de mayo, se ha presentado la primera encíclica del papa León XIV, «Magnifica Humanitas», documento marco de su pontificado que plantea la encrucijada histórica que vive la humanidad ante cuestiones como la inteligencia artificial. El documento está firmado el pasado 15 de mayo, coincidiendo con el 135.º aniversario de la histórica Rerum novarum (1891) de León XIII, que se considera el punto de partida de la Doctrina Social de la Iglesia. El religioso agustino, P. Gonzalo Tejerina ha hecho el siguiente análisis del documento.
Parece evidente que la primera encíclica del Papa León, publicada hoy, está destinada a tener una larga resonancia en los medios socio-culturales, científicos, políticos, económicos, por la gravedad del tema en cuestión, por el acierto en abordarlo ya, por el valor objetivo de su enseñanza que es además expresión oficial del pensamiento de la Iglesia católica y seguramente de la conciencia cristiana en general –será interesante observar la acogida de otras confesiones cristianas-.
No todas las encíclicas tienen el mismo impacto, Laudato si’ de Francisco (2015) tuvo y sigue teniendo una fuerte resonancia por la actualidad y el carácter universal del problema que trataba, mientras Dilexit nos (2024) ha tenido eco solo en el interior de la Iglesia e incluso ahí, más bien limitado.
Es evidente que por esas mismas razones Magnifica humanitas merece un estudio detenido y de hecho durante muchos meses y desde distintas perspectivas será objeto de estudio en cursos y cursillos, conferencias y debates, comentarios escritos, etc. Tras una primera lectura rápida y para una brevísima presentación señalamos algunos aspectos en los que el documento y el magisterio del Papa León muestra su original contribución.
1. Tradición y actualización de la Doctrina social de la Iglesia (DSI). En explícita vinculación y en analogía con Rerum novarum (1891) donde nace la DSI, y con su autor, León XIII y en esa vinculación personal dando razón de su propio nombre, León XIV quiere abordar las res novae de este momento de la humanidad: el proceso de digitalización, el desarrollo de la Inteligencia artificial (IA) y de la robótica. Tales fenómenos, las tecnologías emergentes, plantean nuevos retos que requieren un nuevo discernimiento en orden a su justa aplicación. De esta suerte se prosigue la DSI, siempre atenta y abierta a los nuevos desafíos que en su camino histórico el hombre se pone a sí mismo. El Papa ha querido dedicar todo el primer capítulo de la encíclica a la historia de la DSI, siempre desarrollada en diálogo con las ciencias. Si es frecuente que las encíclicas sociales mencionen los precedentes sobre el tema correspondiente de la anterior DSI, León ofrece una evocación muy completa de los documentos de la Iglesia anteriores, la citada encíclica de León XIII, las de Pío XI, Pío XII, con notable detenimiento las enseñanzas del Vaticano II (Gaudium et Spes), documentos de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Es clara la reivindicación del Papa León de la DSI, siempre atenta al acontecer histórico social, sobre el cual ha ofrecido una enseñanza de gran importancia.
En continuidad con el relato del desarrollo histórico, en el capítulo segundo, la presentación de los elementos teóricos fundamentales de la DSI. La base antropológica, en torno al concepto axial del hombre imagen del Dios creador, y los cinco principios fundamentales según la formulación clásica que se puede encontrar en el Compendio de Doctrina social de la Iglesia del Pontificio Consejo Justicia y Paz que de hecho cita León. Pero a ello se añade al final un paso de bastante novedoso y de suma importancia, la necesidad de verificar el cumplimiento de dichos principios dentro de la misma Iglesia, en una postura valiente que abre o exige una autocrítica por parte de la misma comunidad o institución eclesial respecto de lo que ella enseña.
2. Grandeza de la persona humana ante la IA y el cuidado de lo humano. Es la temática más propia y específica de la Encíclica, donde se concitarán las discusiones más abundantes y que se aborda en los cap. III y IV. Con fuerte tono crítico, que recuerda mucho enseñanzas del Papa Francisco, se describe el paradigma tecnocrático basado en la lógica del rendimiento, el control, el lucro, la concentración de poder que se busca y se propicia y no solo por parte de los estados. En este análisis sociológico, la descripción de la IA que se hace sin pretensiones de un estudio técnico completo, aunque, como puede suponerse, dentro de su propósito, con sumo acierto. Es, sin duda, la Inteligencia Artificial una ayuda valiosa que requiere alguna vigilancia, su uso exige responsabilidad y un modo de gestión con prudencia, bajo un necesario código ético, “desarmándola”, es decir, evitando ponerla al servicio de la guerra. El horizonte que sobre el que hay que abordar la transformación digital y la IA no puede no ser el compromiso constante de cuidar lo humano y aquí, la denuncia concreta de los transhumanismos y posthumanismos recientes como contrarios a ese cuidado del ser y de la vida de los hombres.
Frente a ello la propuesta del humanismo cristiano en cuyo marco se aborda de modo más concreto en el cap. IV el cuidado del hombre, necesario en el actual proceso histórico de la transformación digital. El cuidado de humano en tres realidades especialmente afectadas por dicha transformación: la verdad, considerada como un bien común, como observaciones de enorme importancia sobre la relación interna entre la verdad y la democracia que recuerdan algunas enseñanzas de Benedicto XVI; el trabajo, siempre el elemento principal dentro de todo el proceso económico; la libertad a defender frente a las alienaciones y esclavitudes más que posibles bajo la tecnocracia.
3. Dos amores, dos ciudades, cultura del poder – civilización del amor. El cap. III termina citando la idea agustiniana de los dos amores que hicieron dos ciudades, mención breve que sin embargo parece la perspectiva fecunda de desarrollo del cap. V y último de la Encíclica que aborda la dualidad entre la cultura del poder y la civilización del amor. Contraposición clara entre ambas lógicas, ambos amores, ambas ciudades: búsqueda del poder, orgullo y frente a ello, la búsqueda del bien para todos. El gran ideal cristiano, en la fórmula de tiempos recientes, que la civilización del amor, repropuesta ahora en la era digital, ideal hoy más necesario que nunca. Frente al rostro de la cultura del poder (normalización de la guerra, empleo de la fuerza, crisis del multilateralismo, pragmatismo político….) la dinámica de la civilización del amor, obra de todos, construcción de la justicia y la paz, diálogo sin desfallecer, multilateralismo….
Esta nota breve y apresurada solo aspira a animar a una lectura detallada y reflexiva de la primera encíclica del Papa León que ofrece una expresión magnífica de lo que puede ser la conciencia cristiana en este tiempo de la tecnocracia, la revolución digital y la Inteligencia Artificial.
Gonzalo Tejerina Arias, OSA.
Facultad de Teología, UPSA.
MAGNIFICA HUMANITAS
El Papa León XIV ha presentado su primer encíclica, “Magnifica humanitas” sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. Para un primer acercamiento a la encíclica y su contexto nos acompaña el religioso agustino, P. Ramón Sala.
Fuente: agustinos.es
La Encíclica en síntesis
En la era de la inteligencia artificial, la humanidad se enfrenta a una disyuntiva: dejarse guiar por la tecnología y el progreso como únicos principios sobre los que construir nuestra civilización, o situar la dignidad de la persona en el centro, relegando el progreso tecnológico a la categoría de mero instrumento. Para ilustrar esta disyuntiva, el Papa León recurre a dos imágenes bíblicas: por un lado, la construcción de la Torre de Babel y, por el otro, la reconstrucción de Jerusalén.
Para elegir el camino “correcto”, se requiere un PENSAMIENTO DINÁMICO (cap. 1), centrado en la Doctrina Social de la Iglesia, siguiendo las enseñanzas del Concilio Vaticano II: escuchar, discernir e interpretar nuestros tiempos a la luz del Evangelio, para poder devolver a la humanidad la verdad revelada, incluso a través de los lenguajes contemporáneos.
Para una mejor interpretación de las res novae de nuestra época en relación con la dignidad de la persona, acuden en nuestra ayuda los FUNDAMENTOS Y PRINCIPIOS DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA (cap. 2). Los fundamentos atañen al ser humano en cuanto imagen del Dios trinitario, quien, en virtud de esta condición, es depositario de derechos inviolables y de una dignidad intrínseca, sin acepción de personas. Los principios son aquellos del bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad y la solidaridad, así como la justicia social. Si estos principios rigen las relaciones sociales, se logra lo que Pablo VI compendió por primera vez en el concepto de desarrollo humano integral.
Así llegamos al núcleo de la cuestión, es decir, la relación entre tecnología, poder y persona humana (cap. 3). Aunque el Papa León reconoce el valor del desarrollo tecnológico como manifestación de la creatividad humana, advierte del riesgo de que este se erija en criterio absoluto de juicio. Las inteligencias artificiales, al carecer de experiencias, valores y sentimientos, no pueden ni deben asumir jamás una función de responsabilidad y supremacía sobre la inteligencia humana.
Para escapar de tal peligro, es necesario, por consiguiente, CUSTODIAR LO HUMANO EN LA TRANSFORMACIÓN (cap. 4). El primer ámbito que requiere atención es el de la verdad: en una era en la que todo es susceptible de manipulación, es preciso custodiar una educación crítica que nos permita distinguir lo verdadero de lo falso. El segundo ámbito es el del trabajo: cuando la eficiencia se convierte en el criterio dominante, el trabajo corre el riesgo de perder su valor humano y relacional. El tercer ámbito es el de la libertad: amenazada por las adicciones digitales y la recopilación masiva de datos; su defensa exige una regulación justa, responsabilidad compartida y educación. Para custodiar las condiciones de una vida auténticamente humana, capaz de verdad, trabajo digno y libertad real, es necesario un esfuerzo conjunto.
En este punto de la Carta Encíclica, el Papa León recuerda que la inteligencia artificial produce efectos, a menudo dramáticos, también sobre la guerra. Las innovaciones tecnológicas no solo optimizan la eficacia de los medios de defensa, sino que también corren el riesgo de automatizar y despersonalizar decisiones que implican la vida y la muerte, por lo que requieren ética y responsabilidad moral. Esta es LA CULTURA DEL PODER a la que se contrapone LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR (cap. 5). Frente a la deriva que tiende a anteponer la eficacia de los medios al juicio moral y los resultados militares a la salvaguarda de la vida humana, la única perspectiva de salvación radica en una civilización fundada en la justicia, la fraternidad y el diálogo. En la civilización del amor, todos podemos aportar nuestro granito de arena, comenzando por el desarme de las palabras, practicando la justicia, adoptando la mirada de las víctimas, cultivando el diálogo, sin refugiarnos en el idealismo, pero confiando en un sano realismo. Todas estas buenas prácticas encuentran su fuerza vital en la oración.
El capítulo conclusivo se centra en la dimensión espiritual y teológica. La misericordia de Dios, presente a lo largo de la historia, pone en el centro el misterio de la Encarnación. Dios se hizo hombre y nos mostró cuál es la verdadera humanidad, así como una atención preferencial por los últimos. En esto radica la grandeza del ser humano, no en el poder tecnológico, sino en la libertad, el amor y la gracia. En una época que genera exclusión, estamos llamados, como hermanos y hermanas reunidos en un “único cuerpo en Cristo”, a custodiar los vínculos, en particular mediante la solidaridad y el cuidado de los más frágiles.
Custodiar lo humano en la era de la inteligencia artificial es, por consiguiente, una responsabilidad común y compartida. Aquí resurge la imagen inicial de contraposición entre la Torre de Babel y la Ciudad Santa: ¿a la construcción de cuál de estas dos obras deseamos contribuir? Si actuamos como “sabios arquitectos” y constructores fieles de la verdad, custodiando las relaciones, invirtiendo en educación y mostrando amor por la justicia y la paz, la humanidad no perderá su magnificencia. Por tanto, es importante, no permanecer como espectadores resignados, sino actuar como tejedores de esperanza, con la misma fe que María, quien, en su humildad, bajo una dominación extranjera y en medio de un pueblo humillado y dividido, fue capaz de vislumbrar la obra invisible y salvífica de Dios.
Para leer la síntesis ampliada de la Encíclica, haga clic aquí.
Fuente: https://www.humandevelopment.va/es
“Se nota la mano del profesor agustino”: la claridad de León XIV marca el debate de RD sobre ‘Magnifica Humanitas’
Expertos reunidos por Religión Digital destacan el lenguaje claro y la “pedagogía precisa” de Magnifica Humanitas, la primera encíclica de León XIV sobre inteligencia artificial y dignidad humana.
‘Magnifica Humanitas’: las claves de la primera encíclica de León XIV.
Fuente: religiondigital.org
Sacerdote católico y Agustino (OSA). Misionero digital, Párroco, Licenciado en Pedagogía por Comillas CIHS. Bellavista, Aljaraque (Huelva). 







