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“Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas” (Is 2,4).

Mensaje del Papa León XIV

Se ha publicado el Mensaje del Papa León XIV con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2026

“Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas” (Is 2,4) es el tema del Mensaje del Papa León XIV para la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación 2026, publicado en el Boletín de la Santa Sede.

Como cada año, la Jornada Mundial de Oración para el Cuidado de la Creación será el 1 de septiembre, fecha en la que dará inicio al Tempo ecuménico de la Creación que concluirá el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís.

El Mensaje del Papa León XIV subraya el vínculo entre los conflictos armados y el deterioro del medio ambiente. Dicho deterioro constituye, por un lado, una grave violación de nuestro deber de cuidar la creación y, por otro, una amenaza a largo plazo para la vida de cientos de millones de personas.

En el texto, el Papa explica que «la interacción entre conflictos armados y degradación ambiental a menudo crea círculos viciosos que destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos. Esto genera pobreza, desigualdad y nuevos conflictos sociales que pueden contribuir al resurgimiento de conflictos futuros».

«Aparte de esto —continúa el Pontífice—, la guerra crea lesiones que perjudican todo el entramado de la vida» y «pone de manifiesto un fracaso más profundo cuando se trata de vivir a imagen y semejanza de Dios, de respetar la vida y de cuidar la tierra que se nos ha confiado».

Si bien señala una responsabilidad política ante los conflictos armados y las crisis medioambientales, el Papa León XIV afirma que «los daños de la guerra y el deterioro de la tierra están entonces profundamente vinculados con la condición del corazón humano», y son, por lo tanto, «causas subyacentes del conflicto y la explotación de la creación que provienen de una crisis ética y cultural, así como de una pérdida del sentido de los límites, del deseo de dominación, de la búsqueda del beneficio inmediato y de la incapacidad de reconocer la dignidad dada por Dios a cada persona humana».

Desde esta perspectiva, el Santo Padre invoca una «conversión personal y colectiva más profunda», la renovación de los corazones que abre nuevas posibilidades, y señala que «el adagio profético “con sus espadas forjarán arados” (Is 2,4) no es entonces sólo una visión que atañe a las naciones, sino una llamada a cada persona». Para todos «es el camino de la auténtica conversión ecológica, donde los efectos de nuestro encuentro con Jesucristo se hacen evidentes en nuestra relación con el mundo que nos rodea».

El anhelo del Papa, por lo tanto, es que «lo que ha sido utilizado para la destrucción» pueda ser «redirigido hacia la vida: al cuidado de los pobres, al sustento alimentario de los hambrientos y al cuidado de la creación».

«Si asumimos esta tarea con humildad y fe, nos volveremos colaboradores en la obra renovadora de Dios. Avanzaremos despacio pero firmes, desde el desierto hacia el jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz».

«Imaginémonos un mundo —ese es el horizonte al que nos remite, por último, León XIV— en el que los esfuerzos que actualmente se invierten en la guerra fueran dirigidos al desarrollo humano integral, al combate de la pobreza, a la protección de la dignidad humana y a la reconciliación de la gente que está dividida. Un panorama así refleja la fe en la venida del Reino de Dios».

Recursos

Boletín de la Oficina de Prensa de la Santa Sede

Imagen gráfica para las redes sociales

Fuente: humandevelopment.va/

Misa en Borgo Laudato Si’

Este 1 de septiembre es la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. El Papa León XIV celebró una Misa en Borgo Laudato Si’, Castel Gandolfo para dar apertura al “Tiempo de la creación”, período de cinco semanas dedicadas a la oración y al compromiso por el cuidado de la “casa común”. Por eso, en esta Jornada, y en los próximos días, hagamos algunos minutos de pausa del ajetreo de las actividades cotidianas para gustar la gran armonía de la que formamos parte. Pongamos en “modalidad silenciosa” todos los ruidos de las tareas humanas para escuchar la voz melodiosa de la creación, en la que Dios, autor de todas las cosas, nos habla.

Te compartimos frases extraídas de su homilía para poder reflexionar y compartir en este tiempo donde debemos profundizar en la contemplación de la creación y nuestra responsabilidad con la «casa común».

Fuente: EWTN Español

León XIV: Contemplar la creación de Dios es el primer paso hacia la conversión ecológica

En su homilía en la Jornada Mundial por el Cuidado de la Creación, desde Castel Gandolfo, sede del Borgo “Laudato si’”, el Papa invita a ponernos “en modalidad silenciosa” para escuchar la obra de Dios, detenernos algunos minutos para disfrutar la armonía de la que somos parte y a convertir lo utilizado para la destrucción en instrumentos de vida.


Santa Misa presidida por el Papa León XIV por la Custodia de la Creación.

“Contemplar la belleza y el poder de la creación para ser capaces de reconocer al Artífice”, es la exhortación que emana del libro de la Sabiduría y de las lecturas de esta jornada, como “alzar la mirada para contemplar los cielos que narran la gloria de Dios” que propone el Salmo 18, o la invitación de Mateo contemplar la creación, “subrayando el amor especial del Señor por el ser humano”. Así abre su homilía, el Papa León XIV, en la misa por la Jornada Mundial por el Cuidado de la Creación, celebrada, esta tarde, en los Jardines del “Borgo Laudato si’, en la Villa Pontificia de Castel Gandolfo.

La mirada y el corazón abiertos al misterio

Contemplar las obras del Señor es para el Santo Padre un “ejercicio” pues, como afirma, “es superficial detenerse en la contemplación del fuego, del viento, del agua impetuosa o de las estrellas del cielo sin elevarse al Creador de tantas maravillas”.

Pero el Pontífice, además advierte que “toda la creación nos habla de la grandeza del Creador, siempre y cuando la mirada y el corazón se abran a tan grande misterio”. Porque admirar con asombro la Creación, desde las “aves del cielo y los lirios del campo”, asegura el Papa, hace que comprendamos también el amor de Dios por nosotros. Y agrega:

«Si el Señor no deja de otorgar espléndida belleza y de proveer lo necesario a plantas y animales, ¡cuánto más estará atento a las exigencias de sus amados hijos e hijas!»

Una pausa para contemplar y acercarnos al Señor

Al comenzar el “Tiempo de la creación”, las cinco semanas dedicadas a la oración y al compromiso por el cuidado de la “casa común, León XIV llama a hacer “algunos minutos de pausa del ajetreo de las actividades cotidianas” para disfrutar de la belleza y armonía de la que formamos parte:

«Pongamos en `modalidad silenciosa´ todos los ruidos de las tareas humanas para escuchar la voz melodiosa de la creación, en la que Dios, autor de todas las cosas, nos habla.

Contemplar: un ejercicio de conversión

El Santo Padre, nuevamente recordó que este “ejercicio contemplativo” favorece el encuentro con el Señor y constituye – como lo menciona en su Mensaje para la XI Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación – en “un primer paso hacia una auténtica conversión ecológica”. Y añade:

De la contemplación de la creación y del encuentro con el Creador nace la conciencia de nuestro lugar especial en el maravilloso plan de Dios y de nuestra responsabilidad personal y colectiva en el cuidado de la armonía original. Así, de la toma de conciencia de nuestras faltas y de nuestros errores, nace un compromiso renovado por restaurar las relaciones entre las criaturas según la voluntad de su Artífice.

No es aún demasiado tarde

Para León XIV, “no es aún demasiado tarde” para esa conversión a la que estamos llamados, esa llamada de Isaías, “con sus espadas forjarán arados”, que dan el título al mensaje de la jornada, es una exhortación a “transformar la herida en vida”. Como lo retoma el Papa de su mensaje:

“Lo que ha sido utilizado para la destrucción puede ser redirigido hacia la vida: al cuidado de los pobres, al sustento alimentario de los hambrientos y al cuidado de la creación”.

Que San Francisco inspire nuestro compromiso

Al concluir, el Santo Padre recuerda que el “Tiempo de la creación” concluye, el 4 de octubre, que este año asume un carácter especial al celebrarse el octavo centenario del Tránsito de san Francisco de Asís, quien inspiró la Carta encíclica Laudato si’ y la creación del Borgo en Castel Gandolfo, de su predecesor Francisco.

Y tras pronunciar el Cántico de alabanza del Santo de Asís, el Papa concluye su homilía invitando a renovar, con San Francisco,“nuestro compromiso de vivir y promover esa fraternidad universal que está inseparablemente unida al deber de cuidar la creación”.

Fuente: vaticannews.va – Alina Tufani Díaz – Ciudad del Vaticano.


Reza con el Papa Por el Cuidado del Agua en Septiembre 2026

El agua es un don sagrado que sostiene la vida. En ella reconocemos un signo de la generosidad de Dios: calma la sed, fecunda la tierra y, en el Bautismo, se convierte en símbolo de su gracia renovadora. Cuidar el agua es también una forma de custodiar la vida y de reconocer que este recurso pertenece a todos, sin distinción.

El Papa León, en su intención de oración para septiembre, nos invita a rezar por el cuidado del agua, para que aprendamos a valorarla con gratitud, justicia y sobriedad, y para que sepamos defender el derecho de cada hermano y hermana a beber sin desigualdad.

No estás solo: al rezar te unes a millones de personas de la Red Mundial de Oración del Papa que, desde cada rincón del mundo, oran por los desafíos de la humanidad y de la misión de la lglesia.

Tómate un momento, reza con el Papa. Entra en nuestra página web para vivir una profunda experiencia de oración:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Señor de la Vida, Tú nos diste el don del agua, fuente de fecundidad, frescura y esperanza. Ella calma la sed, fecunda la tierra y limpia las heridas.

Te damos gracias porque también ella es símbolo de tu gracia y de tu amor que nos renueva por medio del Bautismo. Hoy te pedimos que nos enseñes a custodiarla con gratitud, justicia y responsabilidad.

Te pedimos perdón por haberla convertido en mercancía, olvidando que es un regalo universal, un derecho sin fronteras, destinado a todos tus hijos. Vemos con dolor a tantos hermanos y hermanas que no tienen agua limpia, que caminan kilómetros para encontrarla, que enferman por su escasez.

Que tu Espíritu nos transforme en peregrinos de lo esencial, capaces de vivir con sobriedad, denunciando el derroche y la contaminación, defendiendo el derecho de cada hermano y hermana a beber sin miedo, sin desigualdad.

Haz que nuestro cuidado del agua sea signo de amor al Creador y compromiso con la vida de los más pobres, educando nuevas generaciones que valoren y protejan los recursos de la Tierra. Amén.

👉 https://www.popesprayer.va/es/rezacon…

El cuidado de la Creación es una cuestión teológica

La Comisión Teológica Internacional publica el documento «Cuidar nuestra Casa común», que invita a una «respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario». La cuestión ecológica es una cuestión teológica: la manera en que se cuida la Creación revela y configura la relación con Dios. El deterioro del medio ambiente es alarmante y se requiere una acción urgente en favor de la sostenibilidad del planeta. Nadie es una mónada, todo está conectado: «Escuchar el grito de la Tierra y de los pobres».

¿Cómo responder, desde una perspectiva cristiana, a la «crisis ecológica y social», «miope y suicida», en la que ha caído la humanidad? Esta es la pregunta que sirve de base al nuevo documento de la Comisión Teológica Internacional (CTI), titulado «Cuidar nuestra Casa común – Respuesta responsable y fraterna al Dios trinitario». Publicado hoy, miércoles 2 de septiembre, con la autorización de León XIV, el texto es fruto de reflexiones desarrolladas entre 2022 y 2025.

El punto de partida es la «triple mutación» que, con el paso de los años, ha llevado a perder la percepción espontánea de la naturaleza como creación de Dios; a la afirmación de una visión cada vez más antropocéntrica y depredadora de la relación entre el ser humano y la Creación; y a la expansión de una crisis planetaria.

Todo está conectado

El documento se divide en tres capítulos. En el primero –«La Casa común, obra del Dios trinitario»– se subraya «la impronta no solo divina, sino también trinitaria» presente en la Creación, ilustrada a través de las enseñanzas de cuatro santos doctores de la Iglesia: Agustín de Hipona, Hildegarda de Bingen, Buenaventura de Bagnoregio y Tomás de Aquino.

Esta impronta trinitaria presenta los rasgos de la sacramentalidad -es decir, es signo de «una realidad sagrada y oculta» que encuentra su «máxima elevación» en la Eucaristía- y de la interrelación, ya que el ser humano responde a su vocación desarrollando correctamente sus relaciones con Dios, con los demás y con la Creación.

Esto significa, destaca la CTI, practicar «la gratuidad filial ante Dios»; «la solidaridad y la misericordia hacia el prójimo»; y «el cuidado de la Casa común». Es una cuestión de equilibrio: «Nada ni nadie es una mónada -se lee en el documento-. Todo está interrelacionado» para formar «una única comunidad de vida».

El origen del universo según la ciencia y la fe

El primer capítulo desarrolla asimismo el diálogo con algunas visiones científicas y filosóficas del cosmos -por ejemplo, el inmanentismo, el panteísmo y el sobrenaturalismo-, explicando cómo la fe en el Dios creador ofrece algo que la ciencia no puede proporcionar, aunque esta investigue «legítimamente» las primeras fases del universo.

En efecto, si la cosmología reflexiona sobre cómo nació el mundo, la fe explica su porqué: Dios da un origen metafísico, y no simplemente físico, al universo, y llama libremente a la existencia a aquello que, por sí mismo, no existiría.

El principio sabático

El segundo capítulo –«El ser humano en la Casa común»– comienza con una reflexión sobre el ser humano creado a «imagen y semejanza de Dios», lo que permite reafirmar que las diferencias -de etnia, género, cultura, condición social o económica- no implican en modo alguno una jerarquía.

Utilizar esas diferencias para discriminar o someter al otro se aleja del designio de Dios.

El documento subraya después la importancia del «principio sabático», que, un día a la semana, permite a la Tierra descansar respetando sus ritmos originales y a la humanidad dar gracias al Señor mediante la oración. Este principio también enseña a «tener una mirada desinteresada, liberada del apetito de poseer, dominar o agredir».

Llamamiento a la conversión ecológica

La CTI resume asimismo algunos datos «muy alarmantes sobre el deterioro ecológico»: la desaparición de la diversidad biológica, que «no es un lujo exótico», sino «un factor clave» para la seguridad alimentaria; la contaminación atmosférica; el empeoramiento de la calidad del agua; la guerra, que acelera «brutalmente» la destrucción del medio ambiente; y las consecuencias «gravísimas» de todo ello sobre los más pobres, explotados en sus recursos naturales y obligados a migrar.

De ahí el firme llamamiento lanzado por la Comisión: ante una crisis ecológica «sin precedentes», no bastan las soluciones científicas y técnicas -como cambios sustanciales en los sistemas de producción, consumo, transporte y uso de la energía-, sino que se necesita también, y sobre todo, «un cambio en los valores culturales», una verdadera conversión ecológica en la forma de vivir.

El pecado contra la Creación y contra el Creador

A este respecto, el documento propone hablar de «pecado contra la Creación y contra el Creador», una formulación teológica que vincula el daño ambiental con el rechazo del designio divino de la creación, evitando tanto un lenguaje puramente científico -como el término «ecocidio»- como la dispersión de la responsabilidad.

El momento histórico actual, de hecho, «exige de todos, comenzando por quienes son responsables de la vida pública, una acción urgente en favor de la sostenibilidad del planeta y de la habitabilidad de la Casa común. No es solo una exigencia ética, sino también teológica».

La Eucaristía, «escuela ecológica»

La mirada de la fe lleva también a rechazar «dos extremos inaceptables»: el antropocentrismo depredador, que considera a la humanidad «dueña absoluta de toda la creación», y el biocentrismo o ecocentrismo, que absolutiza la naturaleza.

La propuesta cristiana, en cambio, es la de un «antropocentrismo situado» -expresión del Papa Francisco retomada por León XIV-, que presenta al ser humano como «administrador y servidor de la Creación». En efecto, está llamado tanto a cuidar responsablemente la Casa común, según «la mente y los legítimos intereses del propietario», que es Dios, como a colaborar con el designio divino mediante un «servicio generoso».

Esta doble vocación encuentra su culminación en la Eucaristía, «escuela ecológica» gracias a la cual se promueve «una actitud positiva y proactiva hacia la naturaleza», alejada, por tanto, de planteamientos utilitaristas o excesivamente defensivos por temor.

La lógica jubilar y la espiritualidad ecológica

El tercer capítulo –«El cuidado de la Casa común»– ofrece algunas orientaciones prácticas, articuladas en torno a cinco relaciones fundamentales de la persona.

De la relación con Dios deriva la «lógica jubilar»: basada en la fraternidad y la solidaridad, que «marcan un límite infranqueable a la codicia en el uso de la Tierra», así como en la gratuidad y la humildad de quien «no cae en el impulso de acapararlo todo». Esta lógica conduce a la justicia social.

De la relación con uno mismo surge «una espiritualidad ecológica». Frente al actual paradigma tecnocrático, que impone ritmos frenéticos en el trabajo y en la vida personal, familiar, social y religiosa, esta espiritualidad mira al ora et labora benedictino para invitar a un estilo de vida saludable, atento al consumo -«cada acto de compra es un acto moral»- y responsable.

El grito de la Tierra y de los pobres

De la relación con la Creación se derivan principios como la reverencia; la sostenibilidad -«un criterio imprescindible que debe regir el sistema de vida y el modelo económico que lo sustenta»-; la escucha del «grito estremecedor» de la Tierra, «trágicamente vinculado al grito de los pobres», quienes sufren en mayor medida «las consecuencias del maltrato del planeta»; el respeto por la vida, que permite al ser humano utilizar los recursos naturales, pero según la necesidad y la moderación, y no mediante una explotación indiscriminada; la ascesis y el ayuno, como respuesta moral a la sobreexplotación de los recursos, especialmente en los países ricos; y un compromiso diferenciado según las responsabilidades de las distintas naciones.

La sacralidad de la vida humana y el rechazo de la guerra

Además, de la relación con el prójimo surgen la sacralidad de la vida humana -un derecho incondicional e inalienable que los Estados deben proteger y promover, también mediante el rechazo de la guerra-; el destino universal de los bienes -para la tradición cristiana, «la propiedad privada no es un derecho absoluto» y, por tanto, la Casa común debe ser cuidada también para las generaciones futuras-; la fraternidad, como antídoto contra la violencia, la injusticia y un individualismo «falso, egoísta, atroz y codicioso»; la misericordia -sin amor, la vida humana se aleja de Dios y se vuelve subhumana-; y la opción preferencial por los pobres, cada vez más expuestos a la degradación ambiental y cada vez con menos recursos para mitigar sus efectos.

La colaboración interreligiosa

Como quinta y última relación, la CTI reflexiona sobre la contribución al cuidado de la Creación ofrecida por diversas religiones: el judaísmo, el islam, el hinduismo, el budismo, el confucianismo, las religiones africanas y las religiones originarias americanas y oceánicas.

Se destacan, en particular, los elementos más comunes: la interconexión entre todo lo que existe, el deber de respetar a todos los seres vivos y la responsabilidad del ser humano.

Por ello, «desde el punto de vista de la fe cristiana, las puertas están abiertas a una colaboración interreligiosa en la tarea común de custodiar respetuosamente toda la Creación, al servicio del florecimiento de la vida y de la comunión con el Trascendente, que está en el origen y es el fundamento de toda vida».

Responsabilidad moral

En la conclusión del documento, la Comisión reafirma que la cuestión ecológica es, en última instancia, una cuestión teológica: la manera en que se cuida la Creación revela y configura la propia relación con Dios.

La libertad y la responsabilidad moral siguen siendo el fundamento indispensable de todo compromiso ecológico auténtico.

El texto invita, por tanto, a un «cambio ecológico» que sea al mismo tiempo cultural y espiritual -siguiendo el modelo de san Francisco de Asís- y concluye con una nota de esperanza: la crisis ambiental, por grave que sea, no socava la confianza en Dios, que hace «nuevas todas las cosas».

Fuente: vaticannews.va – Isabella Piro – Ciudad del Vaticano.

Via Creationis: Recorriendo el Camino de la Creación

¿Y si la creación no fuera simplemente el telón de fondo de nuestras vidas, sino un camino que nos conduce hacia Dios?

Un río que fluye sin cesar hacia el mar. La sombra de un árbol en una tarde calurosa. El ritmo de la lluvia. La inmensidad de las estrellas. La frágil vida que se esconde bajo la tierra.

La creación nos habla constantemente.

Y quizá una de las invitaciones de este Tiempo de la Creación sea, sencillamente, aprender a escuchar de nuevo.

Mientras preparamos nuestros corazones para el Tiempo de la Creación 2026 y su tema, «Agua viva», se nos invita a redescubrir una antigua verdad de nuestra fe: el Dios con el que nos encontramos en las Escrituras es también el Dios cuyo amor sustenta a todos los seres vivos.

Una forma maravillosa de adentrarse en este misterio es a través de la Via Creationis, el Camino de la Creación.

Recorrer una «Vía» diferente

Muchos católicos conocen la Vía Crucis. Recorremos las estaciones una tras otra, contemplando el misterio del sufrimiento, la muerte y el amor de Cristo por la humanidad.

La Via Creationis nos invita a emprender otro camino contemplativo.

Tal y como se sugiere en la Guía de Celebración ecuménica del Tiempo de la Creación, las comunidades pueden rezar la Via Creationis ecuménica como una oración comunitaria que combina el misterio del Génesis con las aportaciones de la ciencia, siguiendo el modelo de la Vía Crucis.

Estación tras estación, contemplamos el misterio de la creación que se va desvelando.

La luz.

El agua.

La tierra.

Los seres vivos.

La humanidad.

La extraordinaria red de relaciones que hace posible la vida.

Es una invitación a encontrar a Dios como Creador y Redentor, y a redescubrir la creación no solo como algo que Dios creó hace mucho tiempo, sino como un don que permanece continuamente en el amor de Dios.

Dos libros. Un Creador.

La tradición cristiana ha hablado a menudo de dos libros a través de los cuales podemos encontrarnos con Dios: el libro de las Escrituras y el libro de la naturaleza.

Sabemos cómo abrir el primero.

Quizá tengamos que volver a aprender a abrir el segundo.

El libro de la naturaleza no tiene páginas, pero nos rodea.

Lo leemos cuando observamos cómo la luz del sol se filtra entre las ramas de un árbol. Lo escuchamos en el canto de los pájaros y en el murmullo del agua. Lo descubrimos en la asombrosa complejidad de los ecosistemas y en los descubrimientos científicos que revelan un universo mucho más interconectado de lo que jamás habíamos imaginado.

La fe y la ciencia no tienen por qué llevarnos en direcciones opuestas.

Al contrario, el conocimiento puede profundizar el asombro.

Cuanto más descubrimos sobre la creación, más razones tenemos para enfrentarnos a su misterio con humildad.

La Via Creationis permite que estas dos formas de conocimiento se encuentren: el misterio proclamado en el Génesis y la extraordinaria historia revelada a través de la ciencia.

Y juntas nos invitan a repetir:

¡Cuán maravillosa es la obra de tus manos!

Una oración que llegó a la Plaza de San Pedro

Esta oración ya ha acompañado un momento extraordinario en la vida de la Iglesia.

En septiembre de 2023, miles de personas se reunieron en la Plaza de San Pedro para «Together», una vigilia ecuménica de oración previa a la inauguración del Sínodo

Jóvenes y líderes cristianos de diferentes tradiciones se unieron en la oración, el silencio y la fraternidad. Como parte de ese encuentro, la Via Creationis ayudó a los participantes a contemplar el don de la creación.

En el corazón de Roma, rodeados de personas de muchos países y tradiciones cristianas, la creación se convirtió en un lenguaje de comunión.

Pero la belleza de la Via Creationis radica en que no se limita únicamente a las grandes concentraciones o a los momentos históricos en la Plaza de San Pedro.

También puede cobrar vida en el corazón de una comunidad local.

Durante el Tiempo de la Creación, se celebró una Via Creationis en el Jardín Laudato Si’ de una parroquia de Roma, organizada por el Círculo Laudato Si’ Nelle Selve. Los niños participaron creando dibujos inspirados en la creación, llenando el recorrido con sus colores, su imaginación y su capacidad de asombro.

Desde los miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro hasta los niños que dibujan en el jardín de una parroquia, la misma oración sigue invitándonos a tomarnos nuestro tiempo, a contemplar y a redescubrir la creación como un don.

Esa imagen sigue siendo impactante.

Porque la crisis ecológica a veces puede hacernos centrarnos únicamente en lo que se está perdiendo.

Los bosques que desaparecen.

Las aguas contaminadas.

Las especies que se extinguen.

Las comunidades que sufren sequías, inundaciones y fenómenos meteorológicos extremos.

Debemos escuchar esos gritos.

Pero nuestra respuesta no puede partir únicamente del miedo.

También puede partir del asombro.

Quizás este sea uno de los dones de la Via Creationis: nos enseña a mirar de nuevo.

A ver un árbol y reconocer un regalo.

A encontrarnos con el agua y reconocer la vida.

A escuchar el canto de los pájaros y reconocer una alabanza.

A contemplar los dibujos de un niño y recordar la maravilla con la que, en su día, también nosotros fuimos capaces de descubrir el mundo.

Porque antes de que la creación se convierta en algo que debamos salvar, quizás deba volver a ser algo que amemos.

And when we love what God has created, caring for it becomes not simply an obligation, but a response of gratitude.

Del asombro a la conversión

La Via Creationis es más que una oración: es una invitación a contemplar la creación con nuevos ojos. Cuando nos tomamos nuestro tiempo y contemplamos de verdad el mundo que nos rodea, la creación deja de ser simplemente algo que utilizamos. Se convierte en un regalo, en una relación y en una comunión.

Y a partir de ese encuentro, comienza la conversión. El asombro se convierte en gratitud, la gratitud en amor y el amor en cuidado. Lo que nos llega al corazón empieza a transformar nuestra forma de vivir y de cuidar nuestra casa común.

Y tu camino puede servir de inspiración a otros. Comparte cómo tu comunidad está rezando y viviendo la Via Creationis en el Padlet del Tiempo de la Creación 2026. Tu testimonio puede formar parte de un río creciente de historias que muestran cómo la oración, el asombro y la fe están transformando comunidades de todo el mundo.

En este Tiempo de la Creación, la Via Creationis nos invita a seguir el Agua Viva hasta su origen: hasta el Creador que da vida, la sostiene y nos llama a convertirnos en guardianes de ese don.

No recorremos este camino solos. Lo recorremos juntos y con toda la creación: con los ríos y los bosques, la tierra y los seres vivos, las comunidades y las generaciones futuras.

Recorre el Camino de la Creación. Abre el libro de la naturaleza. Escucha. Maravíllate. Reza. Y deja que aquello que amas transforme tu forma de vivir.

Si quieres explorar más recursos del Tiempo de la Creación, sigue descubriendo nuestra serie dedicada a este tema. Deja que cada reflexión te lleve un paso más allá: del asombro a la escucha, de la oración a la conversión y de la conversión a la acción. Juntos, sigamos el Agua Viva.

Fuente: laudatosimovement.org/

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