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Pascua Dominical. Eucaristía en Casa y la Parroquia.
Convertirse en mariposa
Mt 3, 1-12. En el desierto de nuestras prisas y ruidos, la voz de Juan resuena como una llamada firme y tierno a la vez. Preparemos el camino, cambiemos el corazón. No es un grito que acusa. Es una invitación que despierta. La conversión no es sólo corregir errores, sino permitir que la vida se transforme desde dentro. Como ese gusano que, sin entender del todo el proceso, se abandona para convertirse en mariposa.
Tal vez la preparación para la Navidad se parezca a dejar que la gracia nos haga nuevos, que la luz que viene deshaga nuestras sombras. Hay obstáculos, claro —miedos, heridas, preocupaciones— pero el Evangelio nos enseña que también podemos aprender de la humildad del saltamontes, que no se detiene ante piedras o matorrales, sino que los sobrevuela con ligereza y esperanza.
Que este tiempo nos encuentre dispuestos a dejar que Dios nos transforme. Seamos valientes para dar el salto que nos acerque a Jesús, luz que llega para iluminar todo aquello que aún espera renacer en nosotros.
Dibu: Patxi Fano. Texto: Fernando Cordero ss.cc

Abrir paso a la conversión – 2º Domingo de Adviento, Ciclo A
Mt 3,1-12. Juan pide frutos de conversión: es tiempo de preparar el camino y crear a nivel personal las condiciones internas y externas para acoger el nacimiento de Jesús en tu vida.
Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD).
El hombre que gritaba en el desierto – Domingo II de Adviento, Ciclo A

Fuente: José Cristo Rey García Paredes.
Sacerdote católico y Agustino (OSA). Misionero digital, Párroco, Licenciado en Pedagogía por Comillas CIHS. Bellavista, Aljaraque (Huelva). 





