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Portada: El Papa León saluda a una pareja de recién casados  (@Vatican media).

19 de marzo de 2026: se cumplen diez años de Amoris Laetitia.

Con motivo del décimo aniversario de la exhortación apostólica postsinodal del Papa Francisco, León XIV convoca para el próximo mes de octubre a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo a un evento de «escucha recíproca» y «discernimiento sinodal» sobre los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy influenciadas por tantos cambios y para compartir lo que se está realizando en las Iglesias locales.

Partir del “luminoso mensaje de esperanza sobre el amor conyugal y familia”, la exhortación apostólica Amoris laetitia del Papa Francisco, para observar los “cambios” actuales en las familias, para compartir “lo que se está realizando en las Iglesias locales” desde hace diez años en este sentido y para comprender cuáles son “los pasos a dar para anunciar el Evangelio a las familias de hoy”, teniendo en cuenta también las formas de pobreza y violencia que muchas de ellas sufren. Con estos múltiples objetivos, el Papa León XIV convoca para el próximo mes de octubre a los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo a una cumbre sobre la familia en el Vaticano. El anuncio llega en un mensaje firmado por el Pontífice hoy, 19 de marzo, solemnidad de San José, con motivo del décimo aniversario del documento de Francisco (fue el 19 de marzo de 2016), “fruto de tres años de discernimiento sinodal sostenidos por el Año Santo de la Misericordia”.

Luminoso mensaje de esperanza

Una exhortación en el centro de reflexiones y debates —a menudo limitados únicamente al tema de los sacramentos para los divorciados vueltos a casar— que León define como un «luminoso mensaje de esperanza sobre el amor conyugal y familiar». En este décimo aniversario, el Papa quiere, de hecho, “dar gracias al Señor por el impulso dado al estudio y a la conversión pastoral de la Iglesia, y pedirle el valor para continuar el camino, acogiendo siempre de nuevo el Evangelio, con la alegría de poder anunciarlo a todos”.

En el mensaje, el Papa se remite a la enseñanza del Concilio Vaticano II para recordar que la familia es “el fundamento de la sociedad, un don de Dios y escuela del más rico humanismo”.

Mediante el sacramento del matrimonio, los esposos cristianos constituyen una especie de “Iglesia doméstica”, cuyo papel es esencial para la educación y la transmisión de la fe.

Familiaris consortio y Amoris laetitia

El impulso conciliar fue recogido por los Pontífices: Juan Pablo II con Familiaris consortio en 1981 y Francisco, precisamente, con Amoris laetitia. Ambas exhortaciones han “han estimulado el compromiso doctrinal y pastoral de la Iglesia al servicio de los jóvenes, los cónyuges y de las familias”.

En los treinta y cinco años transcurridos entre los dos documentos magisteriales se han acentuado numerosos “cambios antropológico-culturales”, señala León XIV. Por eso “el Papa Francisco quiso comprometer aún más a la Iglesia en el camino del discernimiento sinodal”. Del predecesor, el Papa recuerda el discurso del 17 de octubre de 2015, pronunciado durante la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la familia, en el que Jorge Mario Bergoglio afirmaba que no es posible “hablar de la familia sin interpelar a las familias, escuchar sus gozos y esperanzas, sus tristezas y angustias”.

Amoris laetitia ofrece una enseñanza valiosa que debemos seguir profundizando hoy: la esperanza bíblica de la presencia amorosa y misericordiosa de Dios, que permite vivir “historias de amor” incluso cuando se atraviesan “crisis familiares”

Nuevos caminos pastorales

De la exhortación, el Papa León destaca la fuerza de la “invitación a adoptar la ‘mirada de Jesús’ y a estimular sin descanso “el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar”, así como del “llamamiento a descubrir que el amor en el matrimonio ‘siempre da vida’  y que es ‘real’ precisamente en su modo ‘limitado y terreno’”.

“El Papa Francisco afirma la necesidad de desarrollar nuevos caminos pastoralesy de fortalecer la educación de los hijos, al tiempo que invita a la Iglesia a acompañar, discernir e integrar la fragilidad, superando una concepción reductiva de la norma, y a promover «la espiritualidad que brota de la vida familiar”, explica el Pontífice en su mensaje. Y añade que “para cumplir con la misión de anunciar el Evangelio de la familia a las jóvenes generaciones, debemos aprender a evocar la belleza de la vocación al matrimonio precisamente en el reconocimiento de su fragilidad, a fin de despertar la confianza en la gracia y el deseo cristiano de santidad”.

También debemos sostener a las familias, particularmente a aquellas que sufren tantas formas de pobreza y violencia presentes en la sociedad contemporánea.

Un compromiso pastoral que hay que renovar y profundizar

De ahí un agradecimiento “por las familias que, «a pesar de las dificultades y los desafíos, viven la espiritualidad del amor familiar hecha de miles de gestos reales y concretos”. El Papa expresa también su gratitud a los pastores, a los agentes de pastoral, a las asociaciones de fieles y a los movimientos eclesiales comprometidos con la pastoral familiar. Un compromiso que debe “renovarse y profundizarse” exhorta León XIV.

Expreso en este sentido mi gratitud a los pastores, a los agentes de pastoral, a las asociaciones de fieles y a los movimientos eclesiales comprometidos con la pastoral familiar.

Fuente: vatican.news – Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano.

Hace diez años, en el día de San José, el Papa Francisco presentó a toda la Iglesia Amoris Laetitia, la Exhortación Post-Sinodal apostólica sobre el amor en la familia. Hoy celebramos este aniversario juntos confiando todas las familias al Señor a través de la oración encontrada al final de la exhortación.

Oración a la Sagrada Familia

Jesús, María y José,

en ti contemplamos

el esplendor del amor verdadero;

a ti nos volvemos con confianza.

Sagrada Familia de Nazaret,

concede que nuestras familias también

pueden ser lugares de comunión y oración,

escuelas auténticas del Evangelio

y pequeñas iglesias nacionales.

Sagrada Familia de Nazaret,

Que las familias nunca más experimenten

violencia, rechazo y división;

pueden todos los que han sido heridos o escandalizados

Encuentra comodidad y curación listos.

Sagrada Familia de Nazaret,

hacernos conscientes una vez más

de lo sagrado e inviolabilidad de la familia,

y su belleza en el plan de Dios.

Jesús, María y José,

Graciosamente escucha nuestra oración.

Amén

Cómo es el amor verdadero, según Amoris Laetitia

Segunda exhortación apostólica del pontificado del Papa Francisco. En el marco de este aniversario, Aleteia hace un repaso de sus enseñanzas.

l 19 de marzo de 2016, el Papa Francisco le regaló al mundo su exhortación apostólica Amoris Laetitia, resultado de los dos sínodos de 2014 y 2015 sobre las familias.

Este documento habla, principalmente, sobre el amor, la familia, la fecundidad, la educación de los hijos y la pastoral familiar.

Hoy, a diez años de su publicación, Aleteia rescata la explicación del amor verdadero que el documento ofrece a partir del Canto de la caridad de san Pablo. 

Texto completo de Amoris Laetitia [web] y [pdf].

El amor verdadero

1. El amor es paciente

Esto se refiere a no agredir dejándose llevar por los impulsos.

“La paciencia de Dios es ejercicio de la misericordia con el pecador y manifiesta el verdadero poder”, escribió Francisco.

Esta paciencia se afianza, dice el Papa, al reconocer que “el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es”.

2. Es servicial

En hebreo, amar es “hacer el bien”. San Pablo aclara que el amor no es solo un sentimiento, sino una actividad que acompaña a la paciencia.

En el servicio, experimentamos “la felicidad de dar, la nobleza y la grandeza de donarse sobreabundantemente, sin medir, sin reclamar pagos, por el solo gusto de dar y de servir”.

3. No tiene envidia

¿Por qué la envidia es lo contrario al amor? Porque “mientras el amor nos hace salir de nosotros mismos, la envidia nos lleva a centrarnos en el propio yo”.

En este punto, se hace elemental aceptar que “cada uno tiene dones diferentes y distintos caminos en la vida” para dejar de ver los logros y alegrías del otro como una amenaza.

“El amor nos lleva a una sentida valoración de cada ser humano, reconociendo su derecho a la felicidad” 

4. No hace alarde, no es arrogante

Amoris Laetitia aclara: quien ama “sabe ubicarse en su lugar sin pretender ser el centro”.

En esta contraposición del amor con la vanagloria, la arrogancia y el -equivocadamente- sentirse superior aparece una de las virtudes más importantes: la humildad.

“La actitud de humildad aparece aquí como algo que es parte del amor, porque para poder comprender, disculpar o servir a los demás de corazón, es indispensable sanar el orgullo y cultivar la humildad”, explica Francisco.

5. No obra con dureza

“El amor no obra con rudeza, no actúa de modo descortés, no es duro en el trato”; en cambio, actúa con amabilidad. Esto se lleva a la vida en las formas, las palabras -en las que se dicen y en las que se callan- y en los gestos.

En la familia: “Una mirada amable permite que no nos detengamos tanto en sus límites, y así podamos tolerarlo y unirnos en un proyecto común, aunque seamos diferentes”.

6. No busca su propio interés

El documento cita a santo Tomás de Aquino para recordar que “pertenece más a la caridad querer amar que querer ser amado”.

“El amor puede ir más allá de la justicia y desbordarse gratis, ‘sin esperar nada a cambio’ (Lc 6,35), hasta llegar al amor más grande, que es ‘dar la vida’ por los demás (Jn 15,13)”.

7. No se irrita

Este punto se refiere a “una reacción interior de indignación provocada por algo externo. Se trata de una violencia interna, de una irritación no manifiesta que nos coloca a la defensiva”.

Ante esta indignación, Amoris Laetitia invita a seguir el Evangelio: mirar la viga en el propio ojo.

“Una cosa es sentir la fuerza de la agresividad que brota y otra es consentirla, dejar que se convierta en una actitud permanente”

8. No lleva cuentas del mal

Lo contrario a llevar cuenta del mal -o ser rencoroso- es el perdón. Ese perdón, explica el documento, “se fundamenta en una actitud positiva, que intenta comprender la debilidad ajena y trata de buscarle excusas a la otra persona”.

Para vencer el rencor hace falta dejar la tentación de imaginar y suponer el mal de la otra persona, pues de no hacerlo, aparece la sed de venganza.

“Ppoder perdonar necesitamos pasar por la experiencia liberadora de comprendernos y perdonarnos a nosotros mismos”, pero sobre todo, de sabernos perdonados por Dios.

9. No se alegra de la injusticia, goza con la verdad

Alegrarse por el bien del otro, por sus logros y el reconocimiento de sus capacidades y buenas obras solo es posible cuando dejamos de competir y compararnos.

“Cuando una persona que ama puede hacer un bien a otro, o cuando ve que al otro le va bien en la vida, lo vive con alegría, y de ese modo da gloria a Dios”.

10. Todo lo disculpa

Disculpar todo en este texto tiene que ver con  “guardar silencio” sobre los defectos del otro. “Implica limitar el juicio, contener la inclinación a lanzar una condena dura”.

“El amor convive con la imperfección, la disculpa, y sabe guardar silencio ante los límites del ser amado”

11. Cree todo

La confianza permite una relación de libertad. No es necesario controlar y vigilar, tampoco vivir alimentando sospechas. “El amor confía, deja en libertad, renuncia a controlarlo todo, a poseer, a dominar”.

Esa libertad, nos enseña Francisco, “permite que la relación se enriquezca y no se convierta en un círculo cerrado sin horizontes”; pero también permite la sinceridad y la transparencia.

12. Espera todo

El término griego del que deriva esta frase significa que “sobrelleva con espíritu positivo todas las contrariedades”. Es decir, mantenerse firme aún en lo hostil, amar aún cuando la situación invita a hacer lo contrario.

“La persona fuerte es la persona que puede romper la cadena del odio, la cadena del mal”.

Fuente: es.aleteia.org

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