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Pascua Dominical. Eucaristía en Casa y la Parroquia.
Todo se multiplica
Mt 14,13-21. En el amor de Jesús todo se multiplica. Panes que salen de su Corazón y que a su vez vienen de corazones generosos. Peces que se comparten y que quitan el hambre. Su Corazón grande, inmenso, siempre está en plena faena y movimiento. Hace falta que el Corazón de Jesús multiplique nuestro pobre pan y nuestras redes vacías en tantas ocasiones… Multipliquemos con gestos, cercanía, oración, amor las situaciones en las que la fe ayuda a que nuestros corazones latan al ritmo de ese incomparable Corazón que es el de Jesús. No olvidemos compartir panes y peces con los pobres. Acerquémonos cada Domingo a la Eucaristía, en la que se nos ofrece el banquete del Reino, para que Él entre en nuestras vidas y nosotros mismos nos convirtamos en pan ofrecido y sangre derramada, que se descubre en el amor multiplicado.
Multiplica en nosotros, Señor, nuestro compromiso con los que tienen hambre y sed de Ti.
Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc

Una mesa para todos – 18º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A
Mt 14,13-21. En medio de nuestros ruidos, prisas y distancias cotidianas, una llamada abre un espacio común: “¡A la mesa!”. Jesús ve el hambre de la gente y no la despide, la reúne. No solo multiplica panes: multiplica la posibilidad de sentarnos juntos. El milagro comienza cuando el pan compartido se convierte en mesa para todos. Porque cuando alguien llama, acoge y comparte, el pan deja de ser solo comida y se convierte en fraternidad.
Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD).
«AL VER TANTA GENTE, SINTIÓ COMPASIÓN». Domingo, 18 del tiempo ordinario, ciclo A

Fuente: José Cristo Rey García Paredes.
Sacerdote católico y Agustino (OSA). Misionero digital, Párroco, Licenciado en Pedagogía por Comillas CIHS. Bellavista, Aljaraque (Huelva). 







