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Combatir el hambre y la pobreza es prevenir conflictos y construir paz.
Declara la Guerra al Hambre. Video de Campaña de Manos Unidas 2026.
La misión de Manos Unidas, desde hace 67 años, es alimentar la paz con las armas de la educación, de la sanidad, del reconocimiento de los derechos que a todos nos amparan y de la igualdad entre todos los seres humanos. Trabajamos para hacer frente a esas necesidades de pan y de justicia que siembran violencia y desaliento. Pero no podemos hacerlo solos. Acompáñanos
¡Declara la guerra al Hambre! #AlimentaLaPaz
🌎 Más información en https://alimentalapaz.manosunidas.org/
🌍 Web y redes sociales: https://www.manosunidas.org/

«El desarrollo es el nuevo nombre de la paz«. Papa Pablo VI – Populorum Progressio (1967).
En un mundo marcado por la violencia y los conflictos armados, hablar de paz sigue siendo una urgencia. Pero la paz no empieza cuando callan las armas. Se construye mucho antes: cuando se garantiza una vida digna, cuando se erradica el hambre, cuando se reducen la pobreza y la desigualdad.
Esta es la convicción que impulsa la Campaña 2026 de Manos Unidas: «Declara la guerra al hambre», una llamada urgente a combatir las causas profundas de la violencia y a apostar por un desarrollo justo como camino imprescindible hacia una paz real y duradera. El hambre es un arma silenciosa más letal que las armas de guerra y que también se utiliza de forma estratégica en los propios conflictos armados.
Esta campaña, que recuerda a nuestro lema fundacional de 1955, “Declaramos la guerra al hambre”, pone el énfasis en el desarrollo justo como camino para la paz, siguiendo la premisa de Benedicto XVI: “Combatir la pobreza es construir la paz”. Retomamos así la visión de Pablo VI en Populorum Progressio: “El desarrollo es el nuevo nombre de la paz”.
La violencia no siempre llega en forma de guerra. En muchas partes del mundo esa violencia es algo cotidiano: un plato vacío sobre la mesa, una escuela que cierra sus puertas, una familia que no puede garantizar un futuro para sus hijos… Es una violencia que no hace ruido, pero que condiciona miles de vidas y erosiona cualquier posibilidad de paz.
Porque donde hay desigualdad, hambre y pobreza, la paz se vuelve frágil y el futuro, incierto.
Hambre, pobreza y violencia: un círculo que se retroalimenta
El hambre, la pobreza extrema y la exclusión no son solo consecuencias de la violencia, sino también sus causas.
En un mundo cada vez más hiperconectado, donde la brecha entre el Norte y el Sur global permanece inalterable, proliferan el hambre, la violencia, la pobreza y la desigualdad, especialmente en zonas afectadas por conflictos armados.
Los conflictos violentos revierten repentinamente décadas de progreso abriendo las puertas de nuevo a la pobreza.
Hoy, 1.100 millones de personas viven en pobreza multidimensional aguda, más de la mitad niños, y casi el 40 % de ellas reside en países afectados por guerra, fragilidad o bajos niveles de paz.
La tasa de pobreza en países afectados por la guerra es del 34,8 %, frente al 10,9 % en países no afectados.
Y, mientras tanto, el gasto militar mundial alcanzó un récord de 2,7 billones de dólares, y la inversión en construcción de paz apenas supuso 47.200 millones, el 0,52 % del gasto militar global.
Allí, donde existe la violencia, la vida queda irremediablemente hipotecada, la infancia destrozada, la dignidad humana negada y la tierra devastada.
Un camino para construir la paz
Detener los conflictos armados no basta para conseguir una paz verdadera y duradera. La base para alcanzarla es construir sociedades más justas e inclusivas, donde todas las personas tengan oportunidades y puedan vivir con dignidad.
La paz es más que ausencia de guerra, exige educación, justicia social y derechos garantizados. Solo con un desarrollo integral y sostenible —con redistribución de la riqueza, cuidado del planeta y participación de la sociedad civil— la paz puede consolidarse.
Vivimos en un mundo que no solo es menos pacífico, sino que es menos capaz de construir la Paz. Actualmente, 78 países están involucrados en conflictos más allá de sus fronteras, y existen 59 conflictos armados activos en el mundo, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial.
La violencia armada no desaparece, se vuelve crónica, especialmente en muchos países donde los conflictos permanecen «activos» pero invisibles.
Son países como Burundi, Camerún, Etiopía, Egipto, Libia, Mali, Nigeria, República Democrática del Congo, Somalia, Sudán, Sudán del Sur, en África; Afganistán, Filipinas, India, Myanmar, Pakistán, Tailandia, en Asia; Irak, Siria, Yemen, en Oriente Medio; o Colombia, Haití, Honduras, México, en América Latina.
Millones de personas sufren las consecuencias de estas guerras que el mundo olvida: vidas perdidas, traumas, desplazamientos masivos, destrucción de infraestructuras y medios de vida, y como consecuencia principal, hambre y pobreza crecientes que borran décadas de progreso.
Nuestro compromiso por la paz
Durante 67 años, en Manos Unidas hemos trabajado para demostrar que paz y desarrollo son inseparables. Acompañamos a comunidades, fortalecemos capacidades locales y promovemos soluciones sostenibles que respetan la dignidad de cada persona.
La paz es un reto universal y urgente que no puede esperar; es una responsabilidad compartida, aunque diferenciada; y es resultado de un desarrollo inclusivo que no deja a nadie en el olvido y abra caminos de esperanza.
Desde Manos Unidas apoyamos iniciativas que fomentan el desarrollo, evitando así la exclusión social, la profundización de las desigualdades económicas, la vulneración de los derechos humanos o el incremento del hambre y de la pobreza.
Con esta campaña queremos lanzar un mensaje claro: combatir el hambre y la pobreza es prevenir conflictos y construir paz.
Durante este año Manos Unidas quiere compartir con la sociedad española su experiencia y conocimiento acerca de muchos de los conflictos existentes en el mundo que niega el progreso a pueblos y sociedades enteras, hablar del paradigma de la paz para generar condiciones dignas para todos y poner el foco en la educación para la paz, basada en valores fundamentales como la fraternidad, la justicia social, el cuidado del planeta y los derechos humanos.

¿Y si ponemos toda nuestra energía en la lucha contra el hambre?
Vivimos rodeados de batallas diarias en las que invertimos demasiado tiempo y esfuerzo. Pero hay una lucha que no puede esperar: la lucha contra el hambre. Porque mientras el hambre crece en silencio, es imposible hablar de paz. Es una forma de violencia que no ocupa titulares, pero que arrasa muchas vidas cada día.
“Declara la guerra al hambre”, te presentamos el lema de la campaña de Manos Unidas de 2026, junto con la imagen de cartel.
Una cuchara puede ser más poderosa que cualquier arma. Porque alimentar la paz empieza por combatir el hambre.
¿Cómo alimentas tú la paz?
Sacerdote católico y agustino (OSA). Pedagogo, Párroco, Misionero digital. Educación: Universidad Pontificia Comillas. Aljaraque (Huelva). 


