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“Oh, belleza siempre antigua y siempre nueva” (San Agustín).

En la Visita Apostólica del papa León XIV a Argelia (13 y 14 de abril de 2026) y en el 1.640 Aniversario de la Conversión y Bautismo de san Agustín (24 de abril de 386) presentamos una nota sobre la Basílica dedicada a este insigne maestro y padre espiritual.

Inauguración de la basílica renovada de San Agustín de Annaba. 23 Octubre 2013.

En los últimos seis años la comunidad agustiniana de Annaba (Hipona), Argelia, ha acompañado el largo periodo de restauración de la Basílica de San Agustín. Los primeros tres años fueron dedicados al desarrollo completo del proyecto arquitectónico y a la búsqueda de los necesarios recursos económicos. Y en los otros tres años se ha llevado a cabo la obra, restaurando todas las partes de la iglesia, desde la techumbre a las vidrieras, pasando por la parte externa e interna de los muros.

El pasado 19 de octubre de 2013, y con el patrocinio del Presidente de la República de Argelia, el Sr. Abdelaziz Bouteflika, la nación y la iglesia pudieron inaugurar la restauración completa de la Basílica de San Agustín.

El maestro de ceremonias de este acontecimiento fue el Prior de la comunidad agustiniana de Annaba, el P. Ambroise Tshibangu, del Vicariato del Congo. Intervinieron diversas personalidades, representando a las empresas que han dirigido la parte técnica y constructora, e igualmente representantes de quienes han sostenido económicamente el proyecto. El obispo de Constantina-Hipona se dirigió a los centenares de personas presentes, expresando la gratitud de la diócesis por la ayuda recibida, y subrayando la importancia de la basílica como signo de paz y armonía entre pueblos de diferentes culturas y religiones.

Entre quienes estuvieron presentes en la ceremonia, ampliamente cubierta por la televisión y la prensa del país, estaba el Presidente del Consejo de ministros de Argelia, dirigentes políticos de Annaba y otras partes del país, numerosos obispos de Francia y Argelia, varios agustinos que viajaron desde Europa, dirigentes de varias mezquitas de la zona, embajadores acreditados en Argelia, y una amplia representación de las personas que participan habitualmente de la vida de la iglesia y de la basílica.

El significado de la presencia agustiniana en Annaba fue claramente puesto de relieve en los diferentes acontecimientos del día, que concluyeron con la celebración de una eucaristía presidida por Mons. Paul Desfarges, sj, obispo de Constantina-Hipona. El pueblo de Argelia tiene en gran aprecio y respeto a san Agustín, el Doctor de la gracia, y ahora puede contemplar, en la hermosa basílica recién restaurada, la importancia tanto de su persona como del lugar que conserva su memoria.

El Papa en Annaba como hijo de San Agustín

En su segundo día en Argelia, el Papa se desplaza de Argel a Annaba, la antigua Hipona. Tiene varios compromisos a lo largo del día y regresará por la noche, tras la misa, a la capital argelina

«Ustedes saben que, como hijo espiritual de san Agustín, ya dos veces —en 2004 y en 2013— he venido a Annaba, y estoy agradecido con la Divina Providencia porque, según su misterioso designio, ha dispuesto que yo regresara de nuevo aquí, ahora como Sucesor de Pedro». Fueron las palabras que el Papa León pronunció ayer, 13 de abril, en el discurso dirigido a las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático. Hoy, 14 de abril, el «hijo» regresa junto a su padre espiritual «quien tanto quiso enseñar al mundo —dijo León XIV al rector de la Gran Mezquita de Argel, Mohamed Mamoun Al Qasimi—, especialmente a través de la búsqueda de la verdad, la búsqueda de Dios, reconociendo la dignidad de todo ser humano y la importancia de construir la paz ».

Fuente: Vaticannews.va – Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano.

Tras las huellas de Agustín, León XIV, en silencio y oración, entre los restos de Hipona: La primera parada del segundo día del viaje del Papa a Argelia fue el yacimiento arqueológico de la antigua sede episcopal del Padre de la Iglesia. Debido al mal tiempo y a las fuertes lluvias, el recorrido por las calles de la otrora próspera ciudad portuaria se acortó. El Papa plantó un olivo y depositó una corona de rosas blancas y amarillas.