Tiempo Ordinario

31º domingo del T.O.: Amor a todos y a quien es todo. Esta es la ley.

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Vive la Pascua Dominical en la Eucaristía Parroquial.

Amor a todos y a quien es Todo.

Mejor no se puede dibujar ni expresar el significado del Evangelio de este Domingo. Dios y el hombre, el hombre y Dios, y la mujer, y el niño, y la abuela, y la madre que acaba de dar a luz… Dios con nosotros y nosotros con Dios para amar. Lo único realmente importante. Si hubiera que hablar de mandamiento: el del amor. Si hay que hacer algo: amar. Si queremos encontrar a Dios: amando.  Como bien dice Fano, esta es la Ley: amor a todo y a quien es todo.

“Siempre es nuevo el amor” resalta una canción. “Amar es darse a todos los hermanos” reza otro canto… “Nada nos separará…”. Miles de canciones, poemas y, sobre todo, muchísima gente que pone al Señor en el centro de su corazón y a los hermanos junto al Señor.

El día 1 celebraremos la fiesta de Todos los Santos, los que han sido testigos y maestros en esto del Amor. Fijémonos en ellos. La escuela de la santidad nos da pistas.Y el viernes, recordaremos a nuestros hermanos difuntos, que creyeron y amaron a Jesús Resucitado.

Intensa semana. Una nueva oportunidad para AMAR.

Nota: Para la misa de niños proponemos hacer un “corro” delante del altar de personas de diferentes edades: niños, ancianos, padres, madres, etc. Ese corro girará -incluso podría cantar alguna canción alegre de nuestro repertorio parroquial o colegial, dentro del marco litúrgico, claro- y expresará la alegría y la unión. Dios es Comunidad, unión, comunión… Cuando estamos unidos en comunidad nos unimos aún más al Corazón de Dios. Dios nos lleva a amar a los hermanos y los hermanos nos llevan a Dios. Luego, el celebrante puede preguntar a los miembros del “corro” lo que han sentido.

Fuente: Revista 21. Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc.

Dios y el prójimo. 31º Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo B.

Dios y el prójimo, esencia del cristianismo, como dos metales fundidos, como el relámpago sigue el trueno, como el latido al corazón… inseparables. Porque cuanto más amas a Dios, más amas a tu prójimo. Porque cuanto más amas a tu prójimo, más estás amando a Dios.

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