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Naturaleza en la Ruta del Vino Ribera del Duero. La Ruta más visitada de España.

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Un destino turístico local, nacional e internacional.

Una comarca vertebrada por el río Duero

El río Duero vertebra una comarca que tiene mucho que contar: la Ribera del Duero. Junto a su cauce, a lo largo de 115 km, atraviesa cuatro provincias castellanoleonesas, descubriendo un paisaje natural que queremos enseñaros en este vídeo. En la Ruta del Vino Ribera del Duero podéis disfrutar al aire libre de multitud de actividades durante todo el año, siempre a la vera de nuestros viñedos, que crecen a lo largo de todo el año para darnos su fruto al inicio del otoño. Desde el Parque Natural de las Hoces del Riaza hasta practicar piragüismo por el Duero, conocer las Loberas de Caleruega, varias decenas de árboles singulares, la variada fauna y flora autóctonas, la senda del Duero y muchas otras opciones para los que aman el contacto con la naturaleza. Bienvenidos a la Ruta del Vino Ribera del Duero, bienvenidos a un destino turístico local, nacional e internacional. Somos la Ruta del Vino de interior más visitada de España.

Fuente: Ruta del Vino Ribera del Duero.

Vino (Miguel Delibes)

“…al decir de los entendidos, no era recio tan sólo por las uvas de sus bacillares, un verdejo sin pretensiones, sino
porque los mozos trituraban la uva sin lavarse, con la acritud del sudor y del polvo aún agarrada a los pies”
(Viejas historias de Castilla la Vieja).
Desde el punto de vista biológico, el vino es el resultado de un manejo artificial del hombre sobre unos procesos
naturales. Como el resto de alimentos producidos por fermentación, claro. Porque… ¿en la naturaleza hay vino, o
pan, o cerveza o yogur…?

Todos estos alimentos derivan de un proceso natural de fermentación: unas bacterias o unas levaduras, presentes en esporas del aire, sobre otras superficies o en la tierra, entran en contacto con una sustancia orgánica que es rica en azúcares. Los microorganismos encuentran este maná y comienzan a alimentarse de la sustancia. Eso significa romper los azúcares en otras moléculas menores (glúcidos simples, como la glucosa o la fructosa) y transformar esas moléculas en otras sustancias distintas. En esos pasos, la levadura o la bacteria obtiene energía.

Los azúcares de la uva (el fruto de la vid, conocida por los botánicos como Vitis vinifera) sufren una fermentación alcohólica: el azúcar se rompe en glúcidos y éstos pasan a piruvatos, acetaldehídos y, finalmente, etanol. Estos pasos se dan sin presencia de oxígeno, en lo que se conoce como reacción anaeróbica. El etanol, el alcohol etílico final, es el alcohol que podemos digerir.

Las levaduras anaerobias “se dejan” mucha energía en la molécula final, en el alcohol. A ellas, este metabolismo les es válido para seguir creciendo, pero en la naturaleza no se desperdicia nada: otros descomponedores siguen
aprovechando el potencial de energía que aún guarda el alcohol. Este segundo tipo de microorganismos son bacterias y también realizan una fermentación, pero en este caso es una fermentación acética: en presencia de aire, aquí sí que interviene el oxígeno atmosférico, las bacterias oxidan el alcohol, produciendo agua y ácido acético. Ah, el ácido acético es el… ¡vinagre!

Hasta aquí, el proceso natural. A partir de este momento, el ser humano entra en la historia, porque hay descubrimientos arqueológicos que apuntan a que el hombre ya fermentaba uvas al menos hace unos 5.000 y pico años. Desde la antigüedad, nuestra especie ha buscado líquidos que pudieran mezclarse con agua o, incluso,
sustituirla. Y ello, por dos motivos principales: el primero, de supervivencia; el otro, relacionado con nuestra naturaleza mística.

El agua es esencial para la vida. Una persona no puede pasar más de tres días sin beber, así que la presencia de agua ha sido indispensable para desarrollar asentamientos humanos. Pero el agua, desgraciadamente, puede contener bacterias u otros microorganismos que la corrompen dándole mal olor, mal sabor y, lo más peligroso, originando enfermedades.

Cualquier añadido al agua que pueda alargar su potabilidad es un gran avance y, en muchos casos (en viajes en balsa a través del mar o en largas travesías por los desiertos) puede significar vivir o morir. Y las bebidas con alcohol son más longevas que el agua pura: el alcohol ayuda a conservar más tiempo las propiedades originales del líquido (de ahí la tradición sidrera de las tierras cantábricas, en los siglos de grandes viajes balleneros y exploradores: el agua en toneles resistía menos tiempo que la sidra).

Una tinaja de vino en la despensa de la domus permitía a la familia romana disponer de vino durante varios meses, mientras que debían acudir a diario a las fuentes a reponer agua (o usar la de lluvia, que recogían en su patio central, pero renovándola siempre que era posible). Hay crónicas romanas que hablan de una cosecha extraordinaria, la del año 121 a.C. -conocida por cosecha opimia, por darse bajo el consulado de Lucio Opimio- de cuyas ánforas aún se bebió vino casi 100 años después.

El uso místico de las bebidas con alcohol está relacionado, como podemos suponer, con la acción psicoactiva del alcohol sobre el sistema nervioso central. Todas las civilizaciones han buscado siempre sustancias con las que “abandonar el cuerpo”, abandonar la conciencia: drogas extraídas de plantas, insectos, peces… o bebidas de contenido alcohólico como el vino o la cerveza (las bebidas destiladas aparecen alrededor del siglo XIII, aunque los chinos y egipcios ya conocían la destilación para producir alcohol, pero era demasiado fuerte para usarse como bebida y se destinaba a usos medicinales y cosméticos).

Fuente: Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Delibes. En el llano leonés.

En los viñedos de la bodega Marta Maté en Gumiel de Mercado se utilizan sistemas de cultivo ecológicos

Fuente: Burgos sin ir mas lejos.

Uvas: propiedades, beneficios y valor nutricional

Las uvas cuidan del corazón y su contenido en potasio puede reducir la presión arterial. Además, previenen enfermedades oculares degenerativas, protegen la piel y ayudan a eliminar el exceso de líquidos retenidos.

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