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La hermana de David Benítez en el programa ‘Espejo Público’.
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“Si no es por la fe esto no se sostiene. Mi hermano estaba hecho para algo mucho más grande que este mundo. Su misión está en cuidarnos desde ahí arriba”.
“Sin la fe, esto no se sostiene”: el testimonio de esperanza de Ana tras perder a su hermano en Urda.
Ana perdió a su hermano en el accidente de tren y no ha dudado en explicar en la televisión pública que la fe es lo único que le sostiene y su refugio en los momentos más difíciles.
Durante los días posteriores al trágico accidente ferroviario ocurrido en Toledo (España) el pasado 28 de octubre, los familiares de las víctimas han compartido numerosos testimonios de fe y esperanza en medio del dolor.
Es el caso de Ana, que perdió a su hermano en el accidente y no ha dudado en explicar en la televisión pública que la fe es lo único que le sostiene y su refugio en los momentos más difíciles.
Durante una entrevista en Antena 3, la joven aseguró que está intentando encontrar la fuerza y la entereza para sostener a su familia, especialmente a su cuñada y a sus sobrinos, que acaban de perder a su padre y a quienes se refirió como “dos tesoros a los que hay que cuidar, que se merecen crecer con alegría y con amor”.
Ante el silencio y asombro de los periodistas, Ana aseguró tener clara su misión: “Yo solamente le pido a Dios que me dé las fuerzas de a partir de ahora vivir al servicio de ellos, a atenderlos a sus necesidades y estar incluso sin que me lo pidan”.
La presentadora Susanna Griso —que hace unos años aseguraba ser agnóstica— expresó su admiración por la entereza de la joven, a quien reconoció que su fortaleza, sustentada en la fe y sus valores, la había dejado “pasmada”. “Si no es por la fe, esto no se sostiene”, aseguró Ana.
Desde la casa parroquial de Toledo, donde junto a otras familias esperan noticias de sus seres queridos fallecidos, Ana expresó su agradecimiento a la Iglesia “y a la intercesión de Dios, que lo está haciendo posible”.
Sin poder ocultar su emoción, recordó a su hermano y aseguró que “estaba hecho para algo mucho más grande que este mundo injusto y egoísta”. También contó que, en este momento de profunda tristeza, estaba junto a ellos su tía Loli, religiosa, quien afirmó que su sobrino tenía “el corazón más grande que había en mi familia”.
Con esperanza y una fe inquebrantable, Ana afirmó que su hermano “se ha ido cuando se tenía que ir”. “Él de verdad estaba listo para irse, su misión es otra, su misión no está aquí, en este mundo tan pequeño, tan injusto, tan egoísta. Su misión, está cuidándonos desde allá arriba, y nosotros, pues encargarnos de multiplicar todo lo que ha dejado aquí”, explicó con serenidad.
“Pues bendita fe”, concluyó la presentadora al despedirse de Ana, que precisamente ese día era su cumpleaños.
Fuente: ewtnnews.com
La lección de fe de la hermana de David Benítez, uno de los fallecidos en el accidente de Toledo: «Su misión no estaba en este mundo tan pequeño, injusto y egoísta».
Ana Benítez relata cómo la fe sostiene a su familia durante la espera en Toledo para recuperar los restos de David y regresar a Sevilla.
«La vida es Cristo y el morir una ganancia». Estas palabras de San Pablo en su carta a los Filipenses podrían resumir la lección de fe que ha ofrecido Ana Benítez, hermana de David, uno de los fallecidos en el accidente de tren en Urda del pasado miércoles. «Su misión no estaba en este mundo tan pequeño, injusto y egoísta», destacaba Ana, que lleva varios días esperando los permisos necesarios para poder trasladar el cuerpo de David a Sevilla.
La lección de fe de Ana Benítez
La fe suele tambalearse en los momentos de debilidad y atravesar el duelo por la muerte de un ser querido es uno de esos escenarios. Todo ello con el agravante de que David Benítez ha fallecido de una manera trágica, con 38 años de edad y dos hijos muy pequeños en el mundo. Sin embargo, nada de eso ha hecho que Ana pierda su fe. «Si no es por la fe, esto no se sostiene», comentaba a Susanna Griso en el programa Espejo Público de este lunes.
Ana insistía en que su hermano David «estaba hecho para algo mucho más grande que este mundo injusto y egoísta» y defendía que, ahora, «su misión está en cuidarnos desde ahí arriba». Por su parte, Ana manifestó que su familia se encargará de «multiplicar todo lo que él ha dejado aquí» e indicó que su hermano David era «el corazón más grande que había en mi familia».
La familia de David sigue esperando para trasladar sus restos a Sevilla
Ana Benítez también explicó la situación que atraviesa su familia varios días después del accidente ferroviario. Sus allegados continúan en Toledo a la espera de los permisos necesarios para retirar el cuerpo de David y trasladarlo a Sevilla. «Necesitamos pasar el duelo en casa, en familia», señaló durante su intervención en Espejo Público. La hermana del fallecido reconoció que ya empezaban a «desesperar un poco» ante la falta de noticias.
No obstante, Ana quiso agradecer la labor de los profesionales que participan en el dispositivo. «Solamente tengo palabras de agradecimiento para todo lo que estamos recibiendo aquí, de servicios, de atenciones», afirmó. También recordó las dificultades que afrontan los equipos de trabajo. «Sé que faltan manos y por eso nosotros seguimos aquí», manifestó. Por ello, reclamó más medios ante posibles tragedias de esta magnitud.
El apoyo de la Iglesia y la familia en pleno duelo
La familia de David ha encontrado refugio durante estos días en una casa sacerdotal de Toledo. Ana destacó la atención recibida por parte de la comunidad religiosa y agradeció el papel de la Iglesia en estos momentos. «No tenemos vida para agradecer lo que nosotros estamos recibiendo aquí», aseguró. También explicó que su tía Loli, religiosa de clausura, se ha desplazado con ellos para acompañarlos.
Por último, Ana tuvo palabras para los familiares que deja su hermano. David tenía dos hijos de uno y dos años. Su esposa, sus padres y el resto de sus allegados afrontan ahora una nueva realidad marcada por su ausencia. «Yo solamente le pido a Dios que me dé las fuerzas de, a partir de ahora, vivir al servicio de ellos», confesó su hermana, cuya prioridad será acompañarlos y mantener vivo el legado de David.
El sacerdote jesuita José María Rodríguez Olaizola explica en su libro Bailar con la soledad que la muerte es «una compañera de viaje que a todos, alguna vez, nos saldrá al camino» y que «nos enseña a valorar la vida como un don maravilloso». En este contexto, el testimonio de Ana Benítez también remite a la longanimidad, uno de los frutos del Espíritu Santo, que invita a afrontar las adversidades prolongadas con paciencia, fortaleza y esperanza. Pese al dolor por la pérdida de su hermano y a la incertidumbre que todavía rodea a su familia, Ana ha encontrado en la fe el sostén necesario para afrontar esta nueva realidad. Una lección de entereza que ha tenido una gran repercusión en las redes sociales.
Fuente: abc.es









