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Pascua Dominical. Eucaristía en Casa y la Parroquia.

De alquiler

Mt 21,33-43. El dueño ha alquilado a un nuevo pueblo su viña. Todos los que nos comprometemos en ese “alquiler” hemos de hacer lo posible para que la viña esté mimada y pueda dar abundantes frutos. Anteriormente la viña se vio en unas manos que, bajo el barniz de la tradición y las falsas apariencias, no respetaron al dueño y llevaron a tintar la finca de sangre y de muerte. Fácil es caer en la tentación de pensar que el arrendatario es el propietario, de interpretar que los servidores son los amos o considerar que nos merecemos acaparar cuantos más frutos mejor. Somos instrumentos de Dios para que su viña reciba los cuidados que merece. El compromiso mayor con la viña se traduce en los frutos que conlleva el Reino: la verdad y la vida, la santidad y la gracia, la justicia, el amor y la paz. Si nuestra vida no da esos frutos, corremos el riesgo de que no nos renueven el contrato del alquiler. Hoy en Asís, en Italia y en el mundo entero se celebra la fiesta de San Francisco de Asís, el 800º aniversario de su muerte. Estamos en un año jubilar, tras las huellas del “Poverello”.

Como inquilinos en la viña de tu Reino, Señor, queremos hacer todo lo posible para colaborar en las cepas de amor y de alegría que necesita nuestro mundo, para que brille la justicia y la paz, a ejemplo de San Francisco de Asís.

Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc


La casa es nuestra – 27º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo A

Mt 21,33-43. ¿Qué hacemos con aquello que se nos ha confiado?
A partir del Evangelio de Mateo 21, 33-43, este vídeo nos invita a mirar nuestra realidad y preguntarnos qué estamos haciendo con nuestra casa: nuestros barrios, nuestras ciudades, nuestro planeta y, sobre todo, las personas que lo habitan.
En un momento en el que la vivienda y el derecho a un hogar están en el centro de tantas conversaciones y movilizaciones, recordamos que cuidar una casa significa también cuidar a quienes viven en ella.
Como discípulos de Jesús, estamos llamados a no quedarnos dormidos: a cuidar, proteger, reparar, compartir y dejar este mundo un poco mejor de como lo encontramos.

Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD).

¡LA VIÑA NO ES TUYA! Domingo 27 del tiempo ordinario, ciclo A

Fuente: José Cristo Rey García Paredes.