![]()
Un «Médico de Almas» en el país “más feliz” del mundo.
26 feb 2026. Rebeldes Podcast. En este episodio de Rebeldes Podcast, recibimos a Mons. Raimo Goyarrola, un invitado que rompe todos los esquemas. De origen bilbaíno y médico de profesión, hoy ejerce como Obispo de Helsinki, en una de las misiones más remotas y desafiantes del mundo. Mons. Raimo nos abre su corazón para hablarnos de:
- Su doble vocación: Cómo pasó de querer curar el cáncer del cuerpo a sanar «el cáncer del alma», que es la desesperanza.
- La realidad de Finlandia: ¿Es realmente el país más feliz del mundo? Raimo analiza la soledad y la falta de sentido frente a la paz que solo Dios puede dar.
- Anécdotas increíbles: Desde cómo «negoció» con Jesús mientras sufría un infarto cerebral hasta su divertida primera homilía sobre «las bodas del pollo».
- El secreto de la felicidad: Por qué servir a los demás es el único camino para encontrar la paz verdadera.
Una conversación llena de humor, fe y mucha esperanza que te enseñará a poner a Jesús en el centro de tu vida
Puedes encontrar el libro «ROMPER EL HIELO. HISTORIAS DE UN SACERDOTE CATÓLICO EN FINLANDIA» de Mons. Raimo aquí: Palabra: https://palabra.es/libro/romper-el-hi… Amazon: https://www.amazon.es/Romper-hielo-Hi…
Marcas de tiempo
0:00 – De Bilbao a Helsinki: ¿Cómo acaba un vasco en Finlandia? 2:53 – Vocación: Del sueño de ser médico a «médico de almas». 4:13 – Cuidados paliativos: Lecciones tras el cáncer de su madre. 9:30 – El testamento de su madre: «Enseña a los hijos a amar a Jesús». 12:34 – El valor de la «gente normal» frente a la búsqueda de seguridad. 19:10 – El cruce de caminos: Elegir entre la psiquiatría y el sacerdocio. 21:11 – El «baile» con Dios: La lesión que marcó su vocación al Opus Dei. 27:14 – El sacerdocio: «No me acostumbro a transformar el pan en Cristo». 32:08 – Misión en el norte: De Sevilla a los 53°C a la nieve de Finlandia. 38:25 – Romper el hielo: Anécdotas y errores divertidos aprendiendo finés. 43:03 – La paradoja de Finlandia: ¿País más feliz o soledad profunda?. 48:01 – Medicina para el alma: Dormir bien, vitamina D y oración. 54:14 – Esperanza: El arte de caminar sobre las aguas mirando a Jesús. 1:02:18 – El ictus: El día que trabajó infartado por defender a la Iglesia. 1:08:35 – El nombramiento: El susto y la paz al ser elegido obispo. 1:13:36 – ¿Qué es un obispo?: Un sucesor de los apóstoles que debe servir. 1:16:10 – Ecumenismo: Amistad real con luteranos y ortodoxos. 1:19:21 – Papa León XIV: El mensaje de poner a «Jesús al centro». 1:23:30 – Test rápido: El Señor de los Anillos, el Athletic y la Biblia.
Fuente: Se Buscan Rebeldes – Canal Católico.
Presentación en su libro

No he pretendido escribir una autobiografía ni unas memorias grandilocuentes. Este libro es, simplemente, una ventana abierta a mi vida en un país que he llegado a amar profundamente: Finlandia. Desde muy joven me enamoré de Jesús, y este amor no ha dejado de crecer, impulsándome a llevarlo a los demás. Con la gracia de Dios en el corazón, descubrí que todos estamos llamados a ser portadores de su luz dondequiera que estemos. En estas páginas encontrarás relatos llenos de fe, esperanza y, sobre todo, amor. Son historias de iniciativas apostólicas que Dios ha inspirado en mí, a veces directamente y otras a través de personas maravillosas que han cruzado mi camino. El es el protagonista, no yo. No me arrepiento de haber dicho “sí” a lo que Él me ha pedido: ha sido una vida vibrante, divertida, emocionante, llena de retos y alegrías. Sí, hay dificultades, pero también la certeza de que jugamos en casa, el árbitro siempre pita a favor, y la victoria ya es nuestra. Mi deseo es que este libro te inspire a tomar la iniciativa, a llenar el mundo de alegría y a compartir el mensaje de paz de Jesús con quienes te rodean. Tú eres importante, más de lo que supones. Eres una pieza clave para la sociedad, para la Iglesia y, sobre todo, para Dios
Raimo Goyarrola Belda
Raimo Goyarrola (Bilbao, 1969), es médico y obispo de Helsinki desde 2023. Durante sus casi dos décadas en Finlandia, ha desarrollado su ministerio sacerdotal en diversos ámbitos pastorales, mostrando una profunda dedicación tanto a la vida espiritual como a la formación de los fieles. Antes de ser nombrado obispo, desempeñó el cargo de vicario general de la Diócesis de Helsinki durante ocho años.
Su vocación médica ha sido una constante a lo largo de su vida, lo que le ha llevado a escribir varios libros y artículos sobre bioética, centrados especialmente en los temas relacionados con el comienzo y el final de la vida humana. Su tesis doctoral en Medicina se enfoca en los cuidados paliativos, reflejando su interés por acompañar y cuidar a las personas en los momentos más vulnerables de su existencia. La trayectoria de Raimo Goyarrola refleja su compromiso con el servicio, tanto en el ámbito pastoral como en el académico, siempre buscando tender puentes entre la fe, la ciencia y la vida cotidiana.
Ramón Goyarrola, antiguo alumno agustino, Obispo de Helsinki
El pasado 25 de noviembre, el Papa Francisco nombraba a Ramón Goyarrola Belda, nuevo obispo de la Diócesis de Helsinki (Finlandia). Mons. Goyarrola es antiguo alumno del Colegio agustino Andrés de Urdaneta, de Loiu (Bizkaia). Casualmente pertenece a la misma promoción que Fernando Prado Ayuso, nombrado obispo de San Sebastián el 31 de octubre de 2022.
Biografía
Nació en Bilbao el 20 de julio de 1969.Tras finalizar sus estudios de Bachillerato en el colegio, continuó su formación en la Universidad de Navarra, donde se licenció en Medicina y Cirugía. Se integró en la Prelatura del Opus Dei y, posteriormente, se trasladó a Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Dogmática en la Universidad de la Santa Cruz.
Fue ordenado sacerdote en el año 2002 y, desde el año 2006, vive en Finlandia, donde ha desarrollado una intensa labor pastoral. Ha sido capellán en la Residencia Universitaria de Tavasttähti, asistente de la Pastoral Universitaria en Helsinki, profesor de educación religiosa en varias escuelas públicas de la capital, miembro del personal ejecutivo y del Comité de Ética del Consejo Ecuménico, capellán militar y vicario general de la diócesis de Helsinki
Los Agustinos
En una carta que ha dirigido al Colegio Urdaneta, Mons. Ramón Goyarrola subraya que su paso por el colegio fue una experiencia vital: «En el colegio me desarrollé, crecí y disfruté en todas las dimensiones humanas. Desde el aspecto más elemental como la alimentación, hasta el más elevado, como la oración».
Recuerda con cariño las fiestas del centro, en las que participaba en obras de teatro y competiciones deportivas. Y destaca el alto nivel académico. «Aprendí mucho -afirma-, no solo en conocimiento, sino en hábitos de estudio que, en mi caso, al estudiar la carrera de Medicina, fue imprescindible».
«A San Agustín le conocí a fondo -añade- y le cogí mucho cariño. Ahora que he sido nombrado Obispo de Helsinki por el Papa Francisco, sé a quién acudir para seguir un buen ejemplo de pastor».
Los católicos en Finlandia
Según la web de la Iglesia Católica en Finlandia, actualmente hay en todo el país casi 17 mil católicos, de un total de cinco millones y medio de habitantes (unos 10.000 en Helsinki), representando el 0,8% de la población total. El 68,7% de la población son cristianos luteranos (protestantes), el 2,7% musulmanes, el 1,1% ortodoxos y un 28.5% no pertenecen a ninguna religión.
La Iglesia Católica en Finlandia «es una pequeña familia» ha declarado el obispo recientemente al portal VaticanNews: «Tenemos ocho parroquias en un territorio tan grande como Italia, 28 sacerdotes de 13 países distintos, y sacerdotes de distintos carismas. Hay sacerdotes del Camino Neocatecumenal, del Opus Dei, Dominicos. Diversas instituciones católicas, cada una con su carisma, pero todas remamos hacia el mismo lugar y todas juntas en la unidad, señaló, es la diversidad que une a todos».
Después de todo este tiempo en Finlandia, el nuevo Obispo de Helsinki conoce bien la sociedad del país. Hay muchas cosas que le gustaría hacer a nivel pastoral. Por una parte, la creación de un seminario para poder promover las vocaciones. Por otra, poner en marcha un colegio de ideario católico y la creación de una residencia de ancianos con área de cuidados paliativos.
Fuente: agustinos.es
Entrevista a Raimo Goyarrola, obispo de Helsinki (Finlandia). Desde los amplios ventanales de la redacción de El Debate, situada en un undécimo piso, contempla Madrid. «Mira: desde aquí se ven ocho iglesias. ¡El mismo número de parroquias que tenemos en Finlandia!», exclama entre risas. «Aquí, en apenas dos kilómetros cuadrados tenéis ocho templos; los mismos que hay allí en casi 340.000 kilómetros cuadrados», compara. Pero ese dato no le abate. Al contrario: monseñor Raimo Goyarrola desprende optimismo, confianza y fortaleza. «Es que soy de Bilbao», recuerda de vez en cuando, y se vuelve a reír. Después, tornándose más serio, añade: «Confiamos plenamente en la Providencia de Dios. Lo que Él quiera».
Fuente: El Debate
Raimo Goyarrola: “Aunque seas el único católico, sería triste vivir camuflado”

De carcajada contagiosa, quien lo conoce se asombra de encontrarse esta bocanada de fuego arrollador en medio de la fría Finlandia, el país al que el prelado del Opus Dei le pidió ir a trabajar hace 19 años, y donde hoy preside la única diócesis del país. Es Raimo Goyarrola, obispo de Helsinki, un vasco, médico de profesión y “médico de almas” por vocación, al que el Señor le ha confiado evangelizar esta tierra vastísima: “Nuestro desafío son las distancias. Para muchos, la parroquia más cercana está a 300 kilómetros. Mi sueño es que un día cualquier católico en Finlandia pueda ir a Misa y rezar ante el Sagrario todos los días”.
En su libro Romper el Hielo (Palabra, 2025) cuenta que el obispo anterior, cuando lo conoció, le dijo: “Tú serás mi sucesor”. ¿Profecía o juego de adivinanzas?
(Ríe a carcajadas). No me gustó nada. Cuando lo dijo pensé: “Es un chiste clerical malo, malo”. Yo estaba recién llegado a Finlandia. Ahora lo ves con perspectiva y dices: “¡Caray!”. Yo no debí poner buena cara porque él insistió: “Sí, sí, lo he visto clarísimo; es una luz del Espíritu Santo”. Y ese remache me gustó menos.
Sin embargo, 17 años después recibe el nombramiento…
Me llegó el nombramiento del Papa Francisco y acepté, ¡qué iba a hacer! Con mucha alegría, sabiendo que hay tanta gente que me quiere, me apoya y reza por mí; que no estoy solo.
Su diócesis se creó hace 70 años. ¿Cómo es esta historia?
Finlandia fue católica unos 400 años, desde 1150 hasta 1550. Después vino la reforma luterana por otros 400 años. ¡Un empate de cuatro siglos! (Ríe de nuevo con su contagiosa carcajada). Después de la independencia de Finlandia, en 1917, entra en vigor la Ley de libertad religiosa en 1921, y la Iglesia recomienza. Hoy es una iglesia pequeña, un 0,2 % de la sociedad, pero va creciendo por abajo, con un boom de bebés del que estoy contentísimo; y por arriba, pues cada vez más adultos reciben el bautismo.
¿Cuál es su principal desafío?
Nuestro gran desafío son las distancias. Ahora tengo a 100 adultos recibiendo catequesis en las parroquias (tenemos 8 parroquias), y unos 200 en catequesis online, porque para muchos la parroquia católica más cercana está a 300 kilómetros. Afortunadamente tenemos misas también en 20 iglesias luteranas y en 5 ortodoxas, es decir, en un total de 33 ciudades. El ecumenismo para nosotros es una bendición; y para ellos es también un don de Dios.
¿De qué otra manera va reviviendo la Iglesia católica en Finlandia?
Llegan muchos inmigrantes por trabajo, por amor, y muchos refugiados. El mundo por desgracia está enfermo. Hemos recibido unos 7.000 greco-católicos de Ucrania, y cientos de nicaragüenses y venezolanos. Tenemos inmigrantes de todos los países de América, desde Canadá hasta Chile y Argentina; y de las 55 naciones de África. Nuestra iglesia es realmente católica. ¡Es un bonsái de la Iglesia, con más de 100 nacionalidades!
Usted la llama la Iglesia del “fin del mundo, Fin-landia” y, sin embargo, ¡llegan todos estos inmigrantes!
Sí, y tenemos una labor social preciosa. Los que vienen de fuera, sobre todo los refugiados, no se fían del Estado ni de la Policía, entonces los sacerdotes hacemos un trabajo de integración, de ayuda a las familias y a las personas. Servimos de -intérpretes, les buscamos piso, comida… Es una labor en la que el Estado no nos ayuda; no tenemos subvenciones. Y aunque Finlandia es un país muy rico, creo que somos la Iglesia más pobre de Europa. Los precios son altísimos. No llegamos a fin de mes. Por eso, estoy pidiendo muchas oraciones, y pidiendo que la gente nos ayude.
¿Qué otras necesidades tienen?
Necesitamos estructura diocesana: más iglesias (ahora empezamos una en Helsinki y otra en Vaasa); vamos a empezar el primer colegio católico y una casa para ejercicios espirituales y campamentos. Todo esto requiere mucha fe… y mucho dinero que no tengo. Es un desafío económico y humano, porque para poder llegar a todos los católicos dispersos por el país hay que hacer muchos viajes. Yo hago miles de kilómetros para estar con la gente, pues como pastor quiero estar con ellos. Al Papa Francisco le dije: “Usted dice que un buen pastor huele a oveja. Pues yo huelo a reno”.
¿Cuenta con sus 12 apóstoles?
Pues he creado 12 equipos de trabajo con un sacerdote y laicos. En Finlandia, gracias a Dios, rezamos mucho, pues la oración es lo que mueve el motor de la Iglesia. A más oración y más sacramentos, más gracia. Mi ilusión es que cualquier católico puedo un día ir a misa y rezar ante el Sagrario todos los días, allí donde esté. Eso supone una maratón de trabajo.
Viví en Suecia 7 años y conozco la Iglesia en Escandinavia. ¿Cómo logra usted vibrar con tanto entusiasmo en estas tierras frías y remotas?
Rezo mucho y, además, trabajo. Hay que rezar más que trabajar. A mí la misa me mantiene; es lo más importante del día. En la Santa Misa está todo. Ese pan es fruto del amor de Dios, pero es fruto también del trabajo del hombre. Y ahí, en esas partículas, en ese pan, en ese vino, veo también a todos los cristianos de Finlandia, que tenemos una misión muy bonita. ¡Tenemos todo Finlandia para nosotros!
“Rezo mucho y, además, trabajo. Hay que rezar más que trabajar”
¿Esos pocos católicos son sal y luz?
Siempre les digo que aunque sean el único católico en su escuela, fábrica, taller u oficina, sería triste vivir camuflados. Su alegría tiene que ser: tengo aquí a todo el mundo para darles ejemplo cristiano, hablarles de Jesús, quererles, rezar por ellos. Y la mayoría han elegido esta opción de ser testigos de Jesús. Y también nuestra alegría es que somos una Iglesia local muy unida… y muy unida al obispo.
¿En qué se nota?
Cuando viajo –he viajado ya a las 33 ciudades donde hay grupos católicos extensos–, al acabar la misa, se forma otra fila para saludar al obispo. Todos quieren darme un abrazo, pedir la bendición, contarme sus preocupaciones, hacerse el selfi (ríe, una vez más a carcajadas). Y esa cola puede durar una hora. Eso me emociona. A veces lloro por ver el cariño que me tienen, y el cariño que yo les tengo. La unidad en nuestra iglesia es el fundamento de esta evangelización que estamos haciendo. Por eso, sueño ya con muchas más conversiones.
Hablemos de su trabajo ecuménico. ¿Cómo lo hace sin canjear nunca la fe?
Con la iglesia luterana y ortodoxa tenemos diálogo oficial, y con los luteranos publicamos en 2017 un texto donde afirmamos nuestra creencia común sobre la Iglesia, el Ministerio y la Eucaristía. Ahí no se compromete ninguna verdad. Somos clarísimos, y somos una referencia para ellos. Nosotros no dependemos de mayorías de parlamentos, parroquias o diócesis. En la Iglesia católica la verdad está clara. Habrá gente con ideas nuevas, pero nosotros tenemos el Evangelio y el Catecismo; y la gran riqueza del Magisterio, la autoridad. Un obispo luterano me decía: “Gracias y por favor seguid enseñando sin tapujos”. La verdad no se negocia, se presenta con belleza y se ofrece. No la imponemos, pero ofrecemos a Jesús. Y Jesús no negoció con las cosas malas. Él murió en la cruz por ser Camino, Verdad y Vida.
¿Da frutos ese trabajo?
Yo he aprendido muchísimo del ecumenismo. No es “caminar juntos”, es escuchar y, después, ofrecer el Evangelio con cariño. Luego es la gracia de Dios la que toca el corazón y la mente. Por eso, al mismo tiempo, hay que rezar muchísimo por ellos y decir las cosas que quizá no entienden: el matrimonio es entre un hombre y una mujer (no hay más sexos), para toda la vida, abierto a la vida; la vida humana es desde el primer momento de la concepción hasta el fin de la vida… La verdad es bella y la gente con sentido común y con apertura del corazón ve que la Iglesia católica defiende la verdad del hombre sin tapujos, venga de donde venga, tenga la edad que tenga: una hora de vida en el seno materno o cien años fuera de él. Yo lo veo clarísimo, sin negociar con mayorías o minorías. Jesús quiere la salvación de todos.
“Nosotros no dependemos de mayorías. En la Iglesia católica la verdad está clara”
Ha sido testigo de muchas conversiones, ¿nos cuenta alguna?
Un amigo que era pagano, aficionado del Athletic de Bilbao, y por eso enganchamos. Un buen día me dijo: “Háblame de Jesús”. Hablamos de Jesús, y le di un Evangelio. Leyéndolo empezó a hacer un ratito de oración todos los días. Un día me dice: “Quiero bautizarme”. Lo bauticé en Roma. Bautizar a un amigo del que has visto el proceso de conversión y que, además, conocí por casualidad, me dio muchísima alegría. He vivido muchísimas conversiones, pero creo que hay muchos más frutos apostólicos y -milagros que no vemos. Si viéramos todo lo que hace Dios en nosotros y con nosotros estaríamos todo el día alucinando de alegría. Pero eso no es lo que Dios quiere. Vemos lo que hay que ver: la punta del iceberg. En el Cielo tú verás a mucha gente que desconoces que está ahí por ti. Eso es parte del Cielo.
¿Cuál es el punto de inflexión para que una persona abra el corazón a Jesús?
Dios no va a forzar a nadie, pero siempre está tocándote el corazón. Estoy convencido de que toda persona que no lo ha conocido, en el momento de la muerte tendrá la posibilidad de encontrarse con Él y decirle: “No te he conocido pero te acepto”. También habrá gente que le diga que no, y ese es el infierno. Pero Dios siempre te da una oportunidad. Y para los que lean esta entrevista, no esperen al último día para abrir la puerta a Dios. El Cielo empieza en esta tierra cuando abres el corazón a Jesús y le dices: “Aquí estoy, hágase en mí según tu palabra”. Ahí Dios se encarna en ti.
Esta entrevista la van a leer muchas familias. ¿Qué mensaje les da?
Esperanza y magnanimidad, porque Dios cuenta con nosotros. Los católicos en España sois muy importantes. Ahora parece que somos minoría. ¡Pues como los primeros cristianos! El número no importa. Soñad sueños de fe, que de vuestro sí a Dios de cada día, cuidando a esa familia, estáis haciendo la Iglesia. Y vuestro testimonio de fidelidad se contagia. El día de mañana de nuevo en España habrá muchos católicos. Repito: no es cuestión de números. Pero de lo que tú hagas con Dios dependen muchas cosas grandes.
¿Va a ser usted el primer santo finlandés del tercer milenio?
Si soy mártir, sí. (Y, una vez más, ríe a carcajadas). Hoy el martirio que nos pide Dios es el de la fidelidad del día a día. Tenemos un santo en Finlandia de origen inglés, san Henrick; y un beato, Hemming, de origen sueco. Los dos, obispos de Finlandia. Yo soy de origen vasco, pero mi aspiración sí es ser santo. Y espero que todos los católicos que lean esta revista tengan esta aspiración: ¡ir al Cielo con mucha gente para estar con todos ellos eternamente!
¿Hay algo más que quiera añadir?
Que estamos empezando una nueva etapa en la Iglesia. Cada Papa es una nueva página de la historia de la Iglesia y de la humanidad. El Papa León está repitiendo desde el comienzo: “Jesús en el centro”; habla de oración, de sacramentos, de testimonio… Esta es la misión de todo cristiano: tener a Jesús para llevarlo a los demás. Pues estar muy unidos al Papa, que es un hombre bueno, un hombre de Dios. Rezar por él y soñar con él esta nueva evangelización.
De carcajada contagiosa, quien lo conoce se asombra de encontrarse esta bocanada de fuego arrollador en medio de la fría Finlandia, el país al que el prelado del Opus Dei le pidió ir a trabajar hace 19 años, y donde hoy preside la única diócesis del país. Es Raimo Goyarrola, obispo de Helsinki, un vasco, médico de profesión y “médico de almas” por vocación, al que el Señor le ha confiado evangelizar esta tierra vastísima: “Nuestro desafío son las distancias. Para muchos, la parroquia más cercana está a 300 kilómetros. Mi sueño es que un día cualquier católico en Finlandia pueda ir a Misa y rezar ante el Sagrario todos los días”. devoción mariana.
Indudablemente. María es el camino más corto a Jesús. Ella es la primera creyente, la que nos lleva a Dios: “Haced lo que Él os diga”, es su mensaje. Pues que como la Virgen todos los católicos digamos: “Aquí estoy; hágase en mí según tu Palabra”.
“JESÚS SIEMPRE TIENE ALGO QUE DECIRTE”
Usted ha enseñado a muchas personas a rezar. ¿Cómo lo hace? Yo he aprendido de san Josemaría: oración es hablar con Dios. ¿De qué? De tus alegrías, tus preocupaciones, tus penas… Pero también, y mucho más importante, es escuchar. Por eso, siempre aconsejo: para rezar, ponerte en presencia de Dios y dale a Él la primera oportunidad, que Él tiene más cosas que decirte. Que tengo un examen, una abuela enferma… Muy bien, pero primero hay que decirle a Jesús: “¿Qué quieres ahora de mí? ¿Me quieres decir algo?”. Él siempre dice algo. A veces no lo escuchamos porque habla bajito. A la oración también hay que llevar el Evangelio, leerlo, porque es un libro vivo; te interpela. No es un libro sólo histórico. Métete en cada escena. También ayuda a la oración mental la oración contemplativa durante el día, vivir en presencia de Dios desde que te levantas: “Jesús, gracias por este día”. Y, a lo largo de la jornada, decir jaculatorias, ver a Jesús en la gente que te rodea, llevar el Rosario en el bolsillo e irlo rezando por la calle… El Rosario, además, es terapia porque si tienes problemas y les estás dando vueltas, los dejas en manos de la Virgen. La oración también son esos minutos concretos de diálogo con Jesús: esa visita diaria en la que nadie te molesta. Un cristiano sin oración no puede ser cristiano. Imposible.
Fuente: revistamision.com – – Isabel Molina Estrada
¡De Bilbao al fin del mundo!

Un vasco, médico psiquiatra, del Opus Dei, que tras una llamada inesperada acabó siendo obispo de Helsinki en Finlandia.
De estudiar Medicina por el cáncer de su madre, a ordenarse sacerdote y servir en el frío polar, limpiando suelos, ayudando refugiados y rompiendo el hielo con humor y fe.
Su lema: Servir al Señor con alegría. ¡Una historia que inspira! Lee más aquí: https://exaudi.org/…/de-bilbao-a-helsinki-el-viaje-de…/
De Bilbao a Helsinki: El viaje de un vasco que se convirtió en obispo en el fin del mundo
Un bilbaíno en la tierra de la nieve eterna: la historia de Raimundo Goyarrola, médico de cuerpos y almas.
En una entrevista profunda y llena de humanidad en el podcast Rebeldes Podcast, el obispo Raimundo Goyarrola —un bilbaíno de pura cepa— relata su extraordinario camino: de soñar con curar el cáncer en las aulas de Medicina a convertirse en pastor de una de las diócesis católicas más pequeñas y septentrionales de Europa, Helsinki (Finlandia).
Infancia y vocación temprana: el cáncer que cambió todo
Con apenas 15 años, Goyarrola vio cómo el cáncer se llevaba a su madre. Aquel dolor inmenso despertó en él un deseo ardiente: estudiar Medicina para combatir esa enfermedad. Sin embargo, la experiencia le enseñó una lección más profunda: muchas veces no se cura el cuerpo, pero siempre se puede aliviar el alma. Su madre, en su lecho de muerte, le dejó un testamento sencillo y eterno: «Enseña a los hijos a amar a Jesús».
A los 14 años, en una misa aparentemente ordinaria, comprendió el misterio eucarístico: «Jesús muere por mí». Aquel momento fue decisivo. Poco después, una lesión muscular mientras bailaba danza vasca le llevó al Opus Dei, donde descubrió la llamada a la santificación en medio del mundo. Con 15 años ya vio clara su vocación de numerario.
Del médico al sacerdote: Roma, Sevilla y el salto al norte
Tras licenciarse en Medicina y especializarse en psiquiatría, llegó el cruce de caminos: ofertas laborales seguras en Pamplona y Madrid o teología en Roma. Eligió lo segundo. Fue ordenado sacerdote en 2002. Recuerda con emoción el día de su primera misa: «No me he acostumbrado a decir ‘Esto es mi cuerpo’».
Su primer destino fue Sevilla, donde experimentó el calor extremo (¡53 °C en la sombra!). Pero una llamada inesperada cambió todo: Finlandia. En 2006 llegó a Helsinki. El obispo local, al verle, le colocó el solideo y le dijo: «Tú serás mi sucesor». Goyarrola pensó que era un chiste. No lo era.
Finlandia: romper el hielo con humor y fe
Finlandia es un país de contrastes: el más feliz del mundo según algunos rankings, pero también con altos índices de soledad, depresión y suicidio. Goyarrola explica que la «felicidad» material (sanidad, puntualidad, bienestar) no equivale a paz interior. Él apuesta por lo segundo: dormir bien, vitamina D, deporte, naturaleza, silencio… y, sobre todo, confianza en Dios.
Su libro Romper el hielo narra con humor sus tropiezos al aprender finés: confundir las bodas de Caná con «las bodas del pollo», o encender un ordenador «en nombre de Jesús» cuando nada funcionaba. Pero detrás del humor hay una verdad: lanzar el nombre de Jesús rompe cualquier hielo.
Obispo en la diócesis más feliz de Europa y del mundo
Nombrado obispo en 2023 por el Papa Francisco, Goyarrola lidera una Iglesia minúscula (0,2 % de la población). Sin recursos, con tuberías reventadas por el frío, pero llena de esperanza. Su lema episcopal: «Servir al Señor con alegría». Para él, la felicidad surge precisamente al servir: limpiar suelos, llevar comida a refugiados, acompañar enfermos.
Destaca el ecumenismo real: su ordenación fue en una iglesia luterana, con obispos luteranos, ortodoxos y otros cristianos presentes. Ahora preside un comité internacional para el diálogo católico-luterano rumbo a 2030.
Encuentros con papas y el mensaje central: Jesús al centro
Ha conocido a varios papas. Con el actual Papa León XIV ha coincidido varias veces. Lo describe como analítico, sencillo y centrado en un mensaje claro: poner a Jesús al centro. Recuerda con emoción una vigilia en el Jubileo de los Jóvenes: silencio absoluto, el Santísimo en el altar y lágrimas en miles de rostros. «Jesús al centro», repite.
Confianza, servicio y sueños cumplidos
Desde Bilbao hasta Helsinki, el camino de Raimundo Goyarrola es una lección viva: sueña en grande, confía en Dios más que en seguridades, sirve con alegría y pon a Jesús en el centro. Como él mismo dice: «Los sueños buenos, Dios los cumple… y los acrecienta».
Un vasco que tomó el metro de Bilbao… y bajó en el fin del mundo. Pero encontró allí su hogar, su misión y una alegría inmensa.
Sacerdote católico y Agustino (OSA). Misionero digital, Párroco, Licenciado en Pedagogía por Comillas CIHS. Bellavista, Aljaraque (Huelva). 







