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Pascua Dominical. Eucaristía en Casa y la Parroquia.

Llegar a la meta del Amor

Mt 4,1-11. Comenzamos el primer domingo de Cuaresma pisando fuerte, con un evangelio que despierta nuestros posibles letargos y nos pone en clave de conversión, renovación y búsqueda de la voluntad de Dios, en medio del desierto que, en muchas ocasiones, nos ofrece la propia vida. Tentaciones de ayer y de hoy, que tocan dimensiones fundamentales de la persona humana: el tener, el poder y el ganar. ¿Quién no se ha sentido tentado nunca por ese tipo de ansias? Jesús pudo sortear esas pruebas del desierto y lo hizo porque tenía muy clara cuál era su meta: amar. Quien ama se ríe del tentador, de las tentaciones, porque está en otra clave, en otra onda. El que vence la tentación se ve rodeado de la alegría rebosante del corazón que siente que su vida es “de” y “para” Dios. La cuaresma es un tiempo de pruebas y de gracia.
Ayúdanos, Señor, a superar la tentación y a llegar a la meta del Amor.

Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc.

Tener o ser – 1 Domingo de Cuaresma, Ciclo A

Mt 4,1-11. Es lamentable ver con que facilidad nos dejamos arrastrar por costumbres y modos de vivir que se implantan poco a poco en nuestra sociedad vaciando de su verdadero contenido las experiencias mas gozosas del ser humano. Damos culto a modas y estilos de vivir que terminan por deshumanizarnos. El usar y tirar lo adaptamos también para las relaciones, con las personas. Es una equivocación vivir esclavos del dinero, del éxito, del prestigio social o de cualquier otro ídolo sacrificándolo todo por ello: el descanso, la amistad, la familia, la vida entera. La tentación es siempre la misma, aunque disfrazada de distintas maneras. Es la tentación de tener en vez de ser.

Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD)

¡El aliento y el hambre! – 1 Domingo de Cuaresma, Ciclo A

Fuente: José Cristo Rey García Paredes.