![]()
Encuentro, llamada, un presbiterio escuchando al Señor.
Ungidos | Himno Oficial de CONVIVIUM – Asamblea Presbiteral. Invita a renovar nuestra misión y compromiso como sacerdotes al servicio de la Iglesia y la comunidad. El himno oficial y sonará en directo en la inauguración.
Agenda de CONVIVIUM
La Asamblea Presbiteral que se celebrará en Madrid los días 9 y 10 de febrero de 2026.
El presbiterio de Madrid se prepara estos días para la gran Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, que se celebrará los próximos lunes 9 y martes 10 de febrero en el Auditorio Pablo VI (Paseo Juan XXIII, 3). A ella están convocados los 1.585 sacerdotes de la diócesis de Madrid con encargo pastoral.
El proceso de CONVIVIUM se ha desarrollado en tres fases. Una primera, antes de Navidad, que consistió en los trabajos llevados a cabo en consejos pastorales parroquiales, congregaciones religiosas, arciprestazgos, movimientos y nuevas realidades eclesiales y aportaciones personales de sacerdotes. Cerca de 300 grupos enviaron sus aportaciones después de haber trabajado una serie de cuestiones acerca de cómo ven a los sacerdotes madrileños, en qué situación se encuentran, a qué retos se enfrentan y qué sacerdote necesita Madrid.
Todos los temas que salieron en esos trabajos se agruparon en cuatro grandes ejes temáticos: cansancio del sacerdote y soledad; sobrecarga administrativa; la relación entre los sacerdotes y con el obispo; y la revisión de las estructuras que pueden ser un obstáculo para la evangelización.
Preasambleas
Sobre estos ejes han estado reflexionando, mediante el método de la conversación en el Espíritu, en las seis preasambleas llevadas a cabo en el mes de enero en el Seminario Conciliar de Madrid. En ellas han participado los sacerdotes de la diócesis por franjas de edad de ordenación: 0 a 9 años; 10 a 19 años; 20 a 29 años; 30 a 39 años; 40 a 49 años, y más de 50 años de ministerio.
Los presbíteros, que en todas las preasambleas han contado con la presencia del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, han votado los temas que se llevarán a la Asamblea Presbiteral y que se reflexionarán en diversos focus groups a los que se han tenido que apuntar en función de sus intereses.
Horario de la Asamblea Presbiteral
Las jornadas del lunes y martes 9 y 10 de febrero se desarrollarán con el siguiente calendario, que en parte ha venido marcado por lo que ha ido saliendo en las preasambleas. Así, la oración tiene una primacía especial con el rezo de la liturgia de las horas en comunidad.
Lunes 9 de febrero
Este día será el destinado a trabajar la identidad del sacerdote y cómo están los presbíteros de Madrid.
- 9:30 horas. Acogida y recogida de acreditaciones.
- 10:00 horas. Laudes.
- 10:30 horas. Apertura de CONVIVIUM. Bienvenida del cardenal Cobo y presentación de la Asamblea y del himno de CONVIVIUM, Ungidos.
- 11:00 horas. Ponencia a cargo del cardenal Francisco Javier Bustillo OFM, obispo de Ajaccio (Córcega).
- 12:30 horas. Conversaciones en el Espíritu sobre las palabras del cardenal Bustillo.
- 14:15 horas. Comida.
- 15:30 horas. Focus groups sobre los temas propuestos en las preasambleas, a los que los sacerdotes se habrán apuntado según sus preferencias.
- 17:00 horas. Plenaria.
- 18:15 horas. Vísperas.
- 19:30 horas. Eucaristía en la catedral de la Almudena a la que está convocado todo el pueblo de Dios, presbíteros y laicos.
Martes 10 de febrero
Este día será una jornada orientada a la misión y los retos del sacerdote en Madrid.
- 9:30 horas. Bienvenida.
- 10:00 horas. Laudes.
- 10:30 horas. Ponencia y coloquio con Luis Marín de San Martín OSA, obispo, subsecretario del Sínodo de los Obispos.
- 12:30 horas. Sexta.
- 12:45 horas. Plenaria.
- 13:30 horas. Conclusiones.
- 14:00 horas. Despedida.
Fuente: religiondigital.org / B. Aragoneses. 03 feb 2026.
El Seminario Conciliar de Madrid acogió este lunes, 12 de enero, la primera de las preasambleas de sacerdotes de la diócesis como preparación de la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, que se celebrará los días 9 y 10 de febrero de 2026. En este encuentro, sacerdotes con 10 a 19 años de ordenación reflexionaron sobre las propuestas elaboradas por cerca de 300 grupos diocesanos, en un espacio de diálogo y discernimiento sobre la misión y las necesidades del clero madrileño.
CONVIVIUM. Asamblea Presbiteral. 9-10 febrero 2026
Convivium: juntos
Imagina una gran mesa.
En torno a ella, los rostros conocidos de quienes comparten contigo el mismo camino: hermanos, compañeros de misión, sacerdotes que cada día entregan su vida en los barrios, en los pueblos, en los templos de Madrid. En el centro, la Eucaristía, signo y fuente de todo lo que somos.
Así nace CONVIVIUM, la asamblea presbiteral que nuestro arzobispo, D. José, convoca para los días 9 y 10 de febrero. El nombre —vivir juntos, banquete compartido— va más allá del lema: es una invitación. Una llamada a reencontrarnos, a mirarnos con verdad, a dar gracias juntos al Señor por la vocación que nos une, y a dejarnos renovar por el Espíritu.
Será un tiempo para detenernos, escucharnos y reconocer lo que el Señor está haciendo en medio de nosotros. Para hablar con sencillez de nuestras alegrías y preocupaciones, de lo que nos cuesta y de lo que nos sostiene. Para volver a sentirnos un solo presbiterio, enviados a una misma misión.
Y en ese clima fraterno, volveremos a hacernos la gran pregunta:
¿Qué pastores necesita hoy Madrid?
Una pregunta que no busca respuestas rápidas, sino corazones disponibles.
Porque CONVIVIUM es un momento para mirar al futuro juntos, con la fuerza del Evangelio y la alegría de sabernos hermanos.
Fuente: convivium.archimadrid.es
El cardenal Cobo, a los sacerdotes de la primera preasamblea previa a CONVIVIUM: «Los curas, si queremos mantener la centralidad de Jesucristo, nos necesitamos unos a otros»
El Seminario Conciliar de Madrid ha acogido en la mañana de este lunes, 12 de enero, la primera de las preasambleas de sacerdotes de la diócesis de cara a la gran Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, el 9 y 10 de febrero, que abordará las necesidades y la misión del clero madrileño.
En estas preasambleas, convocadas por franjas de ordenación (esta primera estaba destinada a los de 10 a 19 años de ordenación) se reflexiona sobre las propuestas que elaboraron antes de Navidad cerca de 300 grupos de la diócesis entre consejos pastorales parroquiales (más de 140), arciprestazgos (más de 35), realidades eclesiales (más de 60), vida consagrada ( más de 50), además de las aportaciones personales de sacerdotes. También se proponen temas comunes a votar entre todos para tratarlos de manera conjunta en la Asamblea.
Los encuentros tienen como objetivo abrir un espacio de diálogo y reflexión común en el que los más de 1.500 sacerdotes de la diócesis convocados a CONVIVIUM (los que tienen encargo pastoral) tengan voz y voto.
Oración y diálogo
Esta primera jornada ha comenzado con un café seguido del rezo de la hora intermedia en la capilla del Seminario. Allí se ha tenido también un momento para la oración personal guiado por las palabras del cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, en las últimas ordenaciones presbiterales, en mayo de 2025. «Recordad siempre que desde este día os debéis en amor a Jesucristo y a su Iglesia», les decía el arzobipo.
Un pueblo, continuaba, «al que acompañaréis y os acompañará para edificar juntos la comunidad cristiana». Y estas palabras resonaban en el más de un centenar de curas reunidos en la capilla, porque ese mismo pueblo ha perfilado cómo percibe al sacerdote de hoy en día en esas propuestas previas: un hombre entregado, que es instrumento vivo del Buen Pastor, pero enfrentado a infinidad de tareas administrativas y a la sombra de la soledad.
Juan Carlos Merino, Vicario del Clero, ha resaltado de las propuestas «el cariño hacia el cura, una conciencia de que la vida del sacerdote es necesaria y también que hay que cuidar a los sacerdotes». Cuidarlos no solo por parte del pueblo de Dios, sino, tal y como se ha puesto de manifiesto durante la mañana de forma reiterada, también por parte del resto de sacerdotes, haciendo fraternidad, y por el obispo.
Reencuentro de los sacerdotes
«Solo el hecho de que nos veamos ya merece mucho la pena», ha afirmado Merino, y en esto han coincidido los convocados. Para muchos ha sido un reencuentro con sus compañeros de cursos cercanos. «Es un encuentro fraterno» afirmaba Pedro Rubiato, parroco de Virgen de la Fuensanta, que vive CONVIVIUM «con expectativa, pidiéndole al Señor que nos dé su Espíritu para seguir trabajando y acercando a la gente a Él, y para que haya unidad entre los sacerdotes; que vayamos a una para que se cumpla el mandato del Señor, «sed uno para que el mundo crea»».
También ante la Asamblea se presenta Enrique Pérez, vicario parroquial de Santísimo Cristo de la Victoria, «con ilusión, esperanza y apertura», y Jefferson Arrieche, recién llegado a la diócesis de Madrid, en la parroquia de Colmenar Viejo, que ve en estos trabajos un «camino de escucha y discernimiento juntos» para la unidad y la comunión a pesar de las diferencias. Arrieche tiene claro que en todo el proceso «el protagonista es Dios, y volver a la fuente es una riqueza para todos nosotros».
Momento de gracia
Pero la preasamblea de este lunes no se ha quedado en el encuentro fraterno. El trabajo en grupos pequeños, realizado mediante el método de la conversación en el Espíritu, ha sido intenso, realizado en torno a cuatro grandes temas, resumen de las respuestas dadas en los trabajos previos: cansancio del sacerdote y soledad; sobrecarga administrativa; la relación entre los sacerdotes y con el obispo; y la revisión de las estructuras que pueden ser un obstáculo para la evangelización.
El proceso de CONVIVIUM está siendo, en palabras de Juan Carlos Merino, un momento «mucha gracia» que «nos recuerda una vocación común, la de servir al pueblo de Dios». En este mismo sentido se ha manifestado el cardenal Cobo, que ha acompañado a los sacerdotes durante la puesta en común de los trabajos en grupos. «Espero Convivium con gratitud y con mucha honestidad». Ha afirmado que «esto es de Dios» y que «de verdad el Espíriru actúa» entre gente tan diversa. Y ha sido rotundo al decir que «los curas, si queremos mantener la centralidad de Jesucristo, nos necesitamos unos a otros».
El arzobispo de Madrid, que ha escuchado las reflexiones de cada uno de los grupos y ha asistido a la votación de los temas para tratar en la Asamblea, ha querido despedirse de los presbíteros con una invitación: «Que animéis a los sacerdotes que no están animados; en el cuidado, como discípulos, tenemos que dar el primer paso nosotros». Ante la cercanía de CONVIVIUM, «tenemos que poner delante la centralidad de nuestra vocación y de Jesucristo; esto es lo más importante».
En unos tiempos en los que la gente tiende a la confrontación y a encerrarse en sí mismo, ha dicho, ha animado a los presbíteros a encontrar, como decía san Pablo, «fortaleza y descanso en la unidad, y este mensaje lo va a dar CONVIVIUM a nuestro mundo». Y ha añadido: «En la Iglesia podemos dar el mensaje de que somos fuertes cuando estamos juntos».
Ponerse a la escucha
Luis Melchor, párroco de Santa Teresa de Jesús de Tres Cantos, ha valorado al finalizar su grupo la dinámica de las preasambleas. «El planteamiento de ponernos primero en oración y después en un diálogo sincero, libre, fraterno, es algo que nos ayuda y que no siempre tenemos estos espacios». Del documento que han trabajado, destaca que «el pueblo de Dios quiere a sus curas y está muy agradecido a los sacerdotes, pero al mismo tiempo, ese amor por los sacerdotes les lleva una preocupación: les preocupa nuestro cansancio, vernos agobiados, el que a veces que queramos llegar a todo y no podamos… las cosas concretas de nuestra vida».
Como otros muchos sacerdotes, Rafael Navarrete, párroco de San Juan XXIII en Alcobendas, ha agradecido regresar al seminario. «Siempre es un momento muy bonito, volver a rezar en la capilla del seminario donde has pasado tantos años, tantas mañanas ante el sagrario, que tantos secretos y tantas intimidades tiene de cada uno de nosotros». El sacerdote ha valorado de la preasamblea que haya sido un espacio de «diálogo muy fructífero», y ha resaltado que «los sacerdotes de Madrid tenemos esa idea de que lo importante es vivir de la fe, del amor a la Iglesia, del amor a Dios, de la comunión con el Papa…».
Sobre CONVIVIUM, «creo que puede dar mucho fruto, que puede ser un momento de gracia para la diócesis de Madrid». También para «reilusionarnos con lo propio nuestro, que es llevar almas al cielo, ilusionarnos con poner amor de Dios en las almas».
También encontrarse con amigos, «con gente no veía hace mucho», ha sido una alegría para Jesús Silva, párroco de San Isidoro, San Pedro Claver y Virgen del Castillo. «Ya solamente por eso ha merecido la pena». Pero después, en los grupos, ha sido revelador el ver «que hay inquietudes comunes, que todos caemos en los mismos problemas; los curas estamos agradecidos, estamos contentos, estamos con ganas, pero es verdad que vemos una serie de retos».
Y se pone a la expectativa de cara a la Asamblea: «Si solo con nuestra franja de edad el encuentro ya ha sido ilusionante y revigorizante, cuando estemos todos, qué no será». De hecho, espera la aportación de los sacerdotes más mayores, «los que han perseverado, los que han estado al pie del cañón hasta ahora».
El resto de las preasambleas presbiterales se desarrollarán en el Seminario Conciliar de Madrid, con el mismo formato y el siguiente programa:
- Miércoles 14 de enero, los de 0 a 9 años de ordenación.
- Lunes 19 de enero, los de 20 a 29 años de ordenación.
- Miércoles 21 de enero, los de 30 a 39 años de ordenación.
- Lunes 26 de enero, los de 40 a 49 años de ordenación.
- Miércoles 28 de enero, los de más de 50 años de ordenación.
Fuente: archimadrid.org
CONVIVIUM: La alegría del encuentro
El clero madrileño prepara su CONVIVIUM. Un nombre que surgió entre los sacerdotes para denominar la asamblea presbiteral, que ha iniciado esta semana sus preasambleas.
1585 curas de la archidiócesis han sido convocados por su arzobispo, el cardenal José Cobo, para preparar este momento, que se presenta como un momento de gran importancia en la vida de la Iglesia local.
Un encuentro que es motivo de alegría
Antes de entrar en análisis más exhaustivos, la primera reflexión que surge ante el CONVIVIUM es que estamos ante un encuentro que es motivo de alegría. Ese ha sido el sentimiento presente entre los sacerdotes ordenados en los últimos 20 años, que han participado en las dos primeras preasambleas. En ellas, se reunirá en las próximas semanas, dividido por décadas de ministerio, el clero madrileño.
El hecho de encontrarse, de que los curas se vean, «ya merece mucho la pena», como ha afirmado en estos días el vicario episcopal para el clero, Juan Carlos Merino. Un sentimiento del que son partícipes la gran mayoría de los presentes en las dos primeras preasambleas. Siempre es una alegría reencontrarse con quienes han sido compañeros en el Seminario. No solo aquellos que se comparte año de ordenación, también los ordenados en años anteriores y posteriores. En algunos casos son muchos los años en que no se veían y el reencuentro ha sido oportunidad para abrazos efusivos y carcajadas desinhibidas.
También el hecho de hacerlo en el Seminario, un lugar que rememora muchas vivencias. Para muchos sacerdotes, la formación recibida en el Seminario, en todas las dimensiones que forman parte del proceso formativo, es motivo de agradecimiento. Recorrer los diversos espacios, la capilla, el comedor, el Aula Magna, las diferentes salas, hace volver a la memoria muchos momentos gratificantes vividos en el pasado.
La alegría de estar juntos
En una archidiócesis como Madrid, las oportunidades de encuentros amplios, en los que se vea gran parte del clero, no es algo común. Por ello, el CONVIVIUM, y el proceso previo que se está llevando a cabo con las preasambleas, son motivo de alegría. Estar juntos, rezar juntos, compartir las alegrías y desafíos del ministerio, escucharse unos a otros, ayuda a ver la vida con un sentimiento que genera comunión. Una dinámica que, en el caso de los sacerdotes, ayuda a ser testigos de la alegría del Evangelio, a un mejor servicio al pueblo de Dios.
La alegría del encuentro será un incentivo para dar los pasos a los que el clero de Madrid ha sido llamado. Desde esa alegría será más fácil descubrir las inquietudes comunes, que aumenten las ganas de hacer mejor las cosas cada día, que escuchando a los otros se descubren elementos que permiten ser mejores pastores. Se están poniendo los mimbres para que Convivium sea un momento para revigorar a quienes son llamados a servir siempre y a todos. Y eso siempre tiene que ser motivo de alegría para todos.
Fuente: archimadrid.org – Infomadrid / Fotos: Javier Ramírez.
Segunda preasamblea presbiteral camino de CONVIVIUM | 0 a 9 años de ordenación.
El Seminario Conciliar de Madrid acogió el pasado miércoles, 14 de enero, la segunda de las preasambleas de sacerdotes de la diócesis como preparación de la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, que se celebrará los días 9 y 10 de febrero. En este encuentro, sacerdotes con hasta 9 años de ordenación reflexionaron sobre las propuestas elaboradas por cerca de 300 grupos diocesanos, en un espacio de diálogo y discernimiento sobre la misión y las necesidades del clero madrileño.
El cardenal Cobo, en la segunda preasamblea previa a CONVIVIUM: «Que estamos en la misma barca, que nos llevamos bien, son mensajes muy evangelizadores»
«Nada te turbe. Nada te espante. Solo Dios basta». Con esta oración cantada al inicio del rezo de la hora intermedia, poniendo el corazón en la esperanza que nunca defrauda, comenzó este miércoles 14 de enero la segunda de las preasambleas de cara a CONVIVIUM. En esta ocasión, estaban convocados en el Seminario Conciliar de Madrid los sacerdotes que tienen entre 0 y 9 años de ordenación, y también los diáconos que se ordenarán presbíteros este curso.
Era un grupo destacado porque de él salió precisamente el nombre de CONVIVIUM para la Asamblea Presbiteral. En concreto, de José Ignacio Sánchez Carazo, ordenado en 2020, vicario parroquial en Nuestra Señora de las Victorias. Fue durante unos días de convivencia el pasado mes de septiembre. «Lo que me sugirió ese nombre fue la idea de estar juntos, de convivir juntos». Se añadió que «hay una revista de los agustinos recoletos, con los que tengo mucha relación, que se llama Convivium» y que remite a ese espíritu agustiniano de «un solo corazón».
Ahora que el nombre de CONVIVIUM suena con fuerza en la diócesis, a José Ignacio le lleva a pensar que «somos una comunidad» en la que cuando «a uno se le ocurre algo bueno, ya forma parte de todos». Una comunidad con la que «es una alegría volvernos a encontrar, y en este lugar que a todos nos trae unos recuerdos muy especiales».
Aprecio del pueblo de Dios por los sacerdotes
Las preasambleas presbiterales se están llevando a cabo en estas semanas previas a la gran Asamblea del 9 y 10 de febrero. El objetivo es trabajar en ellas los grandes temas que se llevarán a CONVIVIUM sobre la situación del clero en Madrid y qué se le pide, dando respuesta a la pregunta que el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, ha lanzado al presbiterio de la diócesis: qué sacerdotes necesita hoy Madrid, qué les pide Dios como curas de la diócesis.
La segunda preasamblea comenzaba en la capilla, siguiendo el formato diseñado para estos encuentros, que arrancaron el pasado lunes con los sacerdotes que se ordenaron hace entre 10 y 19 años. Se dejaba un tiempo para la oración, meditando con la Palabra de Dios: la llamada a los Doce, en el Evangelio de Mateo. «Id, proclamad, curad, resucitad, limpiad, arrojad», les dice Jesús a sus discípulos en este texto.
Y el cardenal Cobo les recuerda en el segundo texto propuesto para la meditación (su homilía en las últimas ordenaciones presbiterales), que «hemos sido llamados por el Señor para ser enviados para servir al pueblo de Dios».
Ese pueblo que, en forma de más de 300 grupos desde consejos pastorales, arciprestazgos, vida consagrada y otras realidades eclesiales, han valorado a sus sacerdotes y les presentan retos para el futuro en un documento que ahora trabajan en las preasambleas. Pero «lo que refleja fundamentalmente este documento es el aprecio del pueblo de Dios por los sacerdotes», ha asegurado Juan Carlos Merino, Vicario del Clero.
Reencuentro entre abrazos y alegría
Ambiente de abrazos, muchos abrazos, y de alegría del reencuentro. Como explicaba al comienzo Juan Orduña, del último curso que recibió el Orden, «es una alegría grande volver a juntarnos aquí, volver a vernos ya de curas, sin prisas». Con la expectativa de «estar tranquilo y disfrutar», Juan afirmaba rotundo que volver al Seminario es «volver a casa».
Esta misma sensación tenía al llegar Adrián León, también recién ordenado. «El día de hoy es una ilusión, porque juntarnos siempre los sacerdotes es una alegría». Y se congratulaba por «poder tener un tiempo para parar, para reflexionar con otros hermanos».
Él en su parroquia, Santísima Trinidad de Madrid, experimenta ese cariño del pueblo de Dios hacia los sacerdotes, tal y como apuntaba el Vicario del Clero. «Evidentemente, rezan por nosotros, pero en lo humano también se ve esa preocupación, ese cariño». Y así, el que «el cura pueda tener un ejército de fieles detrás, rezando por él, cuidándole, queriéndole, corrigiéndole también, que muchas veces es necesario, ayuda mucho».
Poniendo la vista en la Asamblea Presbiteral de febrero, a Adrián le hace especial ilusión verse con sacerdotes mayores, de «30, 40, 50 años de fidelidad, de servicio, de entrega» y poder escucharlos y «aprender de ellos, también de cómo llevar los sufrimientos, las cruces…».
Cercanía del cardenal Cobo
El cardenal Cobo ha querido acompañar en este día también a los casi 100 sacerdotes presentes en el Seminario que se han ordenado en estos últimos 10 años. Les ha agradecido «el tiempo que habéis dedicado a esto» y les ha recordado lo que ayuda «que el pueblo de Dios vea que tenemos espacios donde los curas nos reunimos». «Que estamos en la misma barca, que nos llevamos bien, son mensajes muy evangelizadores».
El arzobispo de Madrid ha resaltado que «el encuentro, la escucha y vernos juntos ya es una acción del Espíritu» y ha asegurado que CONVIVIUM es «un paso en un camino de crecimiento en la identidad como presbiterio y como diócesis». «Vamos en una barca más grande», ha subrayado, y se trata de que «en todos los lugares suene la misma música, con notas distintas». Y en este sentido, ha recalcado que «se trata no de sentir con el obispo, sino de sentir con la Iglesia».
En respuesta a algunas de las cuestiones que han planteado los sacerdotes en los trabajos por grupos —uno de los momentos destacados de las preasambleas, especialmente intensos en el día de hoy— para llevarlas a la Asamblea, el cardenal Cobo ha confirmado que, efectivamente, «en CONVIVIUM recuperamos la centralidad de Jesucristo», pero el sacerdote no está solo mirando a Jesús, sino que son todos. Y esto «me hace participar en una misión y en una barca que no es la mía». Pasa igual que con los discípulos, que «no se eligieron los unos a los otros», y sin embargo «lo que les salva es estar con Jesús».
Por eso, ha alentado a los presentes a que «os convirtáis en apóstoles de la fraternidad, no solo de la amistad». Y así, «os animaría a que animéis a los desanimados» a este encuentro sacerdotal. Como apuntaba Javier Martín Langa, vicario parroquial en San Antonio de las Cárcavas, además de todo el trabajo realizado en los grupos y de poder dialogar y reflexionar juntos —mediante el métido de la conversación en el Espíritu—, «vernos los curas me ha encantado porque algunos no nos vemos nunca».
Fuente: archimadrid.org – Infomadrid / Fotos: Javier Ramírez.
Tercera preasamblea presbiteral camino de CONVIVIUM | 20 a 29 años de ordenación
El clero madrileño continúa su camino hacia la Asamblea Presbiteral – CONVIVIUM (9–10 de febrero). Este lunes se celebró la tercera preasamblea, que reunió a cerca de 200 sacerdotes con 20–29 años de ordenación en el Seminario Conciliar de Madrid. En un ambiente de diálogo, reencuentro y reflexión profunda, los participantes abordaron los temas que se tratarán en la Asamblea, acompañados por el cardenal José Cobo, quien destacó que «cuando sabemos que nuestro orden sacerdotal queda vinculado a una comunidad presbiteral, nos hace mejores curas».
El clero madrileño vive este mes de enero ya en clave de CONVIVIUM. La afluencia a las preasambleas que se están llevando a cabo desde la semana pasada, cada lunes y cada miércoles, para dialogar y reflexionar juntos sobre los temas que se llevarán a la Asamblea Presbiteral del 9 y 10 de febrero, así lo atestiguan. Después de las que reunieron a los sacerdotes de entre 0 y 9 años de ordenación, y a los de 10 a 19, este lunes estaban convocados los de 20 a 29. Cerca de 200 se han encontrado —ningún banco libre en la capilla—, algunos reencontrado desde hace años.
Venía con «ilusión» Roberto Rey, párroco de Santa María Soledad Torres Acosta y San Pedro Poveda, en Las Tablas, que por unos meses aún pertenece a este grupo porque en mayo hará los 30 años de sacerdocio. El consejo Pastoral de su parroquia trabajó antes de Navidad el CONVIVIUM, y él lo ha hecho también personalmente, acompañado de las preguntas que se lanzaban. Tenían «tal nivel de profundidad» que han sido todo «un chequeo a la vida interior del sacerdote» y, a su vez, son un impulso para «no cerrarte a la Iglesia y al mundo».
De cara a CONVIVIUM, «estoy expectante para acoger lo que el Espíritu pueda suscitar». «En la medida en que se facilite que se hable con profundidad», se podrá concluir qué sacerdotes tiene Madrid y cuáles necesita, que en definitiva es lo que pedía el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, cuando convocó CONVIVIUM. «A veces vivimos en el activismo, y si no defendemos bien el espacio de intimidad con el Señor, vas haciendo cosas y te falta el fundamento del ser».
Para el párroco de Las Tablas (imagen inferior), en CONVIVIUM hay «una mirada hacia el interior del sacerdote y hacia el mundo, que no es el de hace 29 años». Ni social ni eclesialmente. «Ahora hay realidades que cuando nos ordenamos no existían». De ahí que se trata de ver «dónde se sitúa uno para afrontar lo que el Espíritu quiere para su Iglesia en 2026», y «no vivir del pasado o desligarte de lo de ahora». Y esto, «caminando con otros y haciéndolo juntos».
«Generación bisagra»
Sobre este camino intermedio en la vida sacerdotal, esta «generación bisagra» de sacerdotes, se manifestaba también Nicolás Álvarez de las Asturias, 26 años de ordenación, que actualmente es rector de la Universidad Eclesiástica San Dámaso. «Cada generación tiene sus propias batallas, sus propias ilusiones, y es muy bonito el ser capaz de abrir el corazón a las ilusiones y las batallas de todos». Lo que espera Álvarez de las Asturias de CONVIVIUM es «que encontremos cómo ayudar mejor a las personas a las que tenemos que servir». Y sobre el propio clero, «creo que va a ser muy fácil el encontrar elementos comunes para cuidarnos mejor». En este sentido, «hay claramente una cuestión de aprender a descansar», y «de cómo mantener una vida espiritual centrada, cómo no perder el fervor apostólico con el que nos ordenamos».
CONVIVIUM, destacaba Pedro Pérez, párroco de Santa María del Pinar, es «una apuesta real por querer escuchar al presbiterio», de ahí que valore «la inquietud del obispo de Madrid por convocar a todos los sacerdotes». Es una «gran oportunidad» y un momento de «fraternidad real». Así, es un momento de «gran esperanza, no tanto por el resultado, como por el camino que se abre».
Poso ministerial
Se notaba en este buen grupo de curas de Madrid el poso de los años. Hasta en el estar. Hay responsabilidades pastorales y horas y horas de sacramentos y acompañamiento espiritual. Hay mucho ministerio recorrido, hay gozo por la vocación aunque en estos años hayan venido momentos menos buenos.
Fulgencio Espa, párroco de Santa María de Nazaret, en La Gavia, reconoce que «vas teniendo cierta experiencia», y a la vez «más mesura que antes, y entonces puedes mirar hacia el futuro sin prisa; cuando eres más joven, te puedes sentir decepcionado por lo que no sale ahora, pero las derrotas o las fracasos forman parte de la vida». De hecho, agradece a Dios «haber tenido experiencias a veces no fáciles, pero siempre constructivas», aunque la realidad es que «hay muchas más victorias que derrotas porque Dios es así».
También Álvarez de las Asturias reconocía el paso del tiempo: «Llegamos a un punto de la vida en el que nos damos cuenta que los que nos precedieron han hecho mucho más de lo que pensábamos inicialmente». La vida de algunos de estos mayores, ya fallecidos, está siendo contada en unos vídeos testimoniales de sacerdotes que los conocieron (se pueden ver en el canal de YouTube de la diócesis). Algunos fueron profesores en San Dámaso. «La historia de la diócesis de Madrid está muy marcada por la presencia de sacerdotes que han servido ayudando a que la preparación de los sacerdotes que salen de la universidad sea muy buena». Y a ellos se les recuerda «no solo como dadores de buen contenido, sino como personas que dan un testimonio de vida de amor al Señor y que ponen de manifiesto la importancia de la dimensión intelectual para la vida sacerdotal».
Acompañados por el cardenal y el obispo auxiliar
Como en las dos preasambleas precendentes, los sacerdotes han estado acompañados por el cardenal Cobo, que de nuevo ha dado las gracias por la asistencia a los curas. «Notamos que nos necesitamos más los unos a los otros» para responder a la misión, ha afirmado, y ha subrayado que «cuando sabemos que nuestro Orden sacerdotal queda vinculado a una comunidad presbiteral, nos hace mejores curas». «No somos iguales, pero nos necesitamos», ha enfatizado.
Toño Casado, párroco de Nuestra Señora del Pilar, se refería a esto precisamente al comentar que «somos diferentes, pero trabajamos todos por Jesús y todos unidos en torno a nuestro obispo». Y explicaba que «siempre pienso que cada sacerdote hace todo lo posible para que la gente se encuentre con Dios y yo vengo aquí con admiración de ver a mis compañeros que hacen tantas cosas, y con ganas de aprender y de escuchar». Reconoce el sacerdote que «a veces nos centramos en nuestra pequeña parroquia o nuestro grupito, y es bueno estar abierto y ver que la Iglesia hace grandes cosas con humildad, con sencillez, desde nuestra realidad, pero que estamos haciendo la obra de Jesús».
También en esta línea se manifestaba el párroco de Cristo de la Paz, fray Luis Quintana (imagen inferior). Una comunidad encomendada a la Orden de los Franciscanos Menores que acaba de celebrar la tercera asamblea parroquial de su historia. En ella, señala, los grupos dijeron qué esperaban del sacerdote del siglo XXI de Madrid. «Nos ponéis una tarea difícil, pero es un reto, y con la gracia del Espíritu Santo, no digo que de repente pasemos a ser el sacerdote ideal, pero sí que estamos en camino, escuchamos al pueblo de Dios, nos dejamos corregir y aportamos también luces para la iglesia del siglo XXI».
Estas preasambleas «son pasos que favorecen la comunión entre todos los sacerdotes de la diócesis y al final beneficia al pueblo de Dios, que es al que estamos destinados colaborando con el señor arzobispo». De cara a CONVIVIUM, «espero que se creen más vínculos de comunión, que nos conozcamos más los sacerdotes, que podamos unificar posturas«. No que se «uniforme a todos», sino «crear vínculos de comunión que nos hace complementarios». «Por eso creo que el CONVIVIUM va a hacer mucho bien a la Iglesia de Madrid», concluye.
En esta preasamblea ha participado también el obispo auxiliar Vicente Martín, que ha puesto de manifiesto la «alegría del encuentro». «Lo que estamos haciendo es despertar la alegría de que Dios está con nosotros, que a pesar de nuestras debilidades sigue confiando en nosotros este ministerio, y la alegría de poder compartirlo con los demás, porque este no es un camino en solitario».
Fuente: archimadrid.org – Infomadrid / Fotos: Javier Ramírez.
La cuarta preasamblea en el camino hacia CONVIVIUM, marcada por el deseo de unidad en el presbiterio de Madrid: «Esto no es un evento, sino un proceso en el que hacer una comunión entre todos».
Cuarta preasamblea presbiteral camino de CONVIVIUM | 30 a 39 años de ordenación.
«La comunión del presbiterio será un signo para nuestras comunidades y una fuerza atractiva que conduce a creer en Cristo». Así les decía el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, a los últimos sacerdotes ordenados en la diócesis, en mayo del año pasado. Y esto es lo que este miércoles, 21 de enero, ha resonado de nuevo en la cuarta preasamblea que se celebra en el Seminario Conciliar de Madrid en camino hacia CONVIVIUM, después de las tres ya vividas, con los sacerdotes convicados por franjas de edad: de 0 a 9 años de ordenación, de 10 a 19 años de ordenación y de 20 a 29 años de ordenación.
Un día especial para el cardenal puesto que esta era su preasamblea, la de aquellos que se ordenaron hace entre 30 y 39 años. «Gracias por ser la mejor franja de edad», ha bromeado y, ya en todo más serio, «cada sector de edad tiene aportaciones muy significativas». Eso sí, «somos de los que más hemos notado el cambio cultural y el cambio religioso», ha reconocido, él que acaba de cumplir los 31 años de ministerio.
Sobre la comunión y la unidad, ha asegurado que «es importante crear vínculos con el presbiterio diocesano». Por eso, ha agradecido el tiempo que han dedicado a CONVIVIUM, «lo habéis considerado importante», y ha recordado que la «pedagogía» de este proceso «no es la de la efectividad, sino la del sembrador». Por último, el arzobispo de Madrid ha invitado a los sacerdotes a ser «apóstoles del cuidado de los que más lejos o desanimados están». «Que el pueblo de Dios y la tarea ministerial sea nuestro descanso», ha recogido.
En este sentido, el obispo auxiliar de Madrid Vicente Martín —que al ser ordenado hace 31 años, también este era su día—ha indicado que este es «un tiempo donde podemos y debemos reilusionarnos con el ministerio», un momento para «tomar oxígeno» porque «nadie está exento de la fatiga». Tras estos años, «que Dios siga confiando el ministerio en nosotros es un regalo».
Unidad, que no uniformidad
Unidad. Una palabra que sentían hoy con fuerza los sacerdotes congregados. Unidad, no uniformidad. Unidad en la diversidad, y todos elegidos. Cada uno por su nombre, como los apóstoles, tan dispares entre sí como ya decía el cardenal Cobo, pero llamados por Cristo a estar con Él, y unidos en la misión común del anuncio de su Palabra. Una «vocación a la unidad» que destacaba el cardenal Cobo en una carta enviada al presbiterio de Madrid el martes 20 de enero.
Y así lo resaltaba Paco Tomás, párroco de San José, en Las Matas: «Si todos estamos vacíos de nosotros mismos, pero dispuestos a acoger lo que Dios quiere, sin duda saldrá un clero renovado, por lo menos en la ilusión; y espero que salga un clero también mucho más unido, porque ahí está también la fuerza de la evangelización».
También hablaba de unidad José Pedro Manglano, iniciador de Hakuna, también presente en esta preasamblea. «La convocatoria del señor cardenal era muy motivante y, por lo tanto, venir era fácil y además veníamos con ilusión». Observa en Madrid «un clero muy grande; algunos hemos venido más tarde, no conocemos a muchos, y me ha parecido genial que en una sociedad que es muy práctica, en la que todo va con objetivos concretos que se pueden contabilizar, que aquí el objetivo sea una transformación en el ser, una transformación en las relaciones a partir de un corazón renovado; somos uno». Es decir, «esto no es un evento, sino un proceso en el que hacer una comunión entre todos».
Explicaba Manglano que ese amor sin límites de Dios que los sacerdotes llevan al mundo «tiene que estar entre nosotros, entre los sacerdotes». Siendo una generación intermedia entre los jóvenes y los mayores, «necesitamos recordar la fuerza de la juventud y renovar la confianza cuando a lo mejor hemos tenido ciertas experiencias». Y a su vez, es momento de «agradecer a Dios la purificación que hemos vivido en nuestra vida».
Agustín Rodríguez, párroco de San Fermín (Usera) y de Santo Domingo de la Calzada, en la Cañada Real Galiana, apreciaba también en esta convocatoria del cardenal Cobo una «sensación de que los curas nos vamos aglutinando en la idea de que algo tenemos que hacer», y CONVIVIUM «no es el final de nada, es el principio de un proceso». De lo hablado en su grupo —en las preasambleas se tratan en pequeños grupos las conclusiones de la primera fase de trabajo— ha habido «un par de cosas que a mí personalmente me ilusionan: que esto de la sinodalidad necesita tener una metodología concreta y ser conscientes de que, si los curas no vivimos esto entre nosotros, es muy difícil que la gente luego lo viva». En conclusión, «que los curas vayamos a una».
Y a su vez, «es muy importante el que seamos capaces de reconocer la pluralidad y la diversidad del clero que somos; creo que ahora estamos en un momento más esponjoso donde todos los curas cabemos». Y añade: «Se puede ser cura de distintos modos, y no son diversos modos de ministerio, sino diversos modos de vivirlo». Así, «reconocer esa pluralidad del clero en Madrid ayuda a las generaciones jóvenes de curas: a lo mejor no encajo mucho intentando ser cura de una forma que no me sale, pero hay otras maneras de vivir el ministerio».
Una semilla de vocaciones
Más de 130 sacerdotes han acudido hoy a esta cuarta preasamblea. Los de la franja que correspondía, y alguno de otra que no puede venir a la suya y aprovecha. Como Juan Moya, rector del Oratorio del Caballero de Gracia, que esperaba que la preasamblea, y en general todo CONVIVIUM, «suponga un fortalecimiento de la vocación sacerdotal, agradecer a Dios esa vocación y estar muy convencido de que lo fundamental es la unión con Jesucristo, la vida de oración, atender a los fieles en el confesionario, a los niños en la catequesis, a los padres en la formación, a los más desfavorecidos en sus necesidades…». Y también desea de este camino semilla de nuevas vocaciones. «Que vivamos de tal manera que muchos jóvenes» se puedan sentir interpelados por una vida así.
La alegría por el reencuentro ha sido también tónica general en esta preasamblea, al igual que en las precentes. «Siempre un encuentro con los compañeros sacerdotes es muy ilusionante», afirmaba Jesús Higueras, párroco de Santa María de Caná, en Pozuelo. En su grupo «hemos podido hablar con muchísima libertad» y ha percibido cómo «en la pluralidad, hay unidad; nos hemos sentido muy en comunión unos con otros».
El sacerdote ve CONVIVIUM como un «momento muy bonito de atención de los pastores hacia los mismos pastores». «Espero muchos frutos del Espíritu Santo», concluía.
La semana que viene se reanudarán las preasambleas: el lunes 26 de enero, para los ordenados hace entre 40 y 49 años; y el 28 de enero, para los ordenados hace más de 50 años. Estas ya serán las últimas antes de la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, los días 9 y 10 de febrero.
Fuente: archimadrid.org – Infomadrid / Fotos: Javier Ramírez.
El cardenal Cobo considera a los sacerdotes de la quinta preasamblea previa a CONVIVIUM, los de 40 a 49 años de ordenación: «Hay menos fuerzas, pero no hay menos sacerdocio»
Quinta preasamblea presbiteral camino de CONVIVIUM | 40 a 49 años de ordenación.

Si tuvieran una profesión civil, los cerca de un centenar de sacerdotes que se reunían en la mañana de este lunes, 26 de enero, en el Seminario Conciliar de Madrid, se hubieran ya jubilado. Pero ellos siguen al pie del cañón en la diócesis como párrocos, capellanes, vicarios parroquiales… Es el clero que suma entre 40 y49 años de ordenación, y que acudían a la penúltima preasamblea presbiteral en camino a CONVIVIUM.
Después de los sacerdotes de entre 0 y 9 años de ordenación; los de entre 10 y 19; los de entre 20 y 29; y los de entre 30 y 39, llegaba la oportunidad para una generación que sigue, décadas después, fiel al ministerio. «Habéis perseverado en un momento de grandes cambios, de crisis profundas», ha valorado el Vicario del Clero, Juan Carlos Merino. De hecho, son la década en la que más presbíteros se secularizaron.
Una época complicada en la que, además, hubo cursos muy escasos. Pedro Luis López García, párroco de San Ildefonso y Santos Niños Justo y Pastor, fue el único cura diocesano ordenado en 1981. Ya que no había más, pidió que la celebración fuera en su pueblo, Perales de Tajuña. «Vino Tarancón a ordenarme, y también Iniesta [entonces obispo auxiliar]». Ante el entonces cardenal prometió fidelidad al obispo, a él y a sus sucesores, y eso lo tiene muy claro: «No se puede ser cura por libre, me he comprometido libremente a vivir en comunión con el obispo y en fraternidad con los hermanos sacerdotes». Con este espíritu va a CONVIVIUM.
Respondiendo a la pregunta sobre la que reflexionarán en la Asamblea, acerca de qué sacerdote necesita la diócesis de Madrid, «que sea un enamorado de la fe que recibió en el Bautismo». Y que presente a ese Jesucristo, «el mismo ayer, hoy y siempre», y su mensaje.
«Tomar conciencia de la Iglesia diocesana»
Está ilusionado con el encuentro Gerardo del Pozo, capellán de las Descalzas Reales. «Es bueno juntarnos con otros sacerdotes, incluso por salud, por estabilidad psicológica, para ver que no estás solo ante molinos de viento». Habla el sacerdote, 46 años ordenado, de la tendencia al individualismo, de las dificultades propias, de la descristianización de la sociedad, y por eso «estas reuniones son muy necesarias». Son incluso «educativas para la vida espiritual de los propios sacerdotes». Considera que CONVIVUM, al igual que los encuentros sacerdotales para san Juan de Ávila y la Misa crismal, es una manera de «tomar conciencia de la Iglesia diocesana».
49 años y medio de sacerdocio acumula Apolinar del Corral (a la derecha en la imagen inferior), vicario parroquial en Santísima Trinidad de Collado Villalba y capellán de las Esclavas de la Eucaristía en Los Negrales. Él valora el poderse juntar con sacerdotes de toda la diócesis, no solo de su pueblo o arciprestazgo. Viene «con ganas» a la preasamblea y expectante ante CONVIVIUM. «A ver si sale alguna línea pastoral».
A los sacerdotes en esta franja de ordenación les cuestan los límites propios de la edad, pero no están ni cansados ni desanimados ni desalentados. Gil González, que ha sido durante más de 20 años vicario episcopal en la diócesis de Madrid —actualmente, párroco en San Cristóbal y San Rafael de Madrid— fue ordenado en 1978. «Las dificultades están, pero nosotros tenemos una experiencia, y todo lo sabes colocar en su lugar». «En Madrid este tipo de reuniones son necesarias», ha coincidido con Del Pozo el que fuera también Vicario del Clero. «Es una manera de generar comunión y se logra sentido diocesano», ha añadido, haciendo referencia también al elevado número de sacerdotes religiosos que han acudido este día.
En general, observa, CONVIVIUM será un foro en el que reflexionar sobre «cómo ser fuertes para ir a veces contracorriente en medio de este mundo siendo fieles al Evangelio».
Modelo más misionero
El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, ha acompañado a los participantes en esta quinta preasamblea. Ha valorado las aportaciones de cada sector de edad que ha ido conociendo estas semanas, y ha animado a los presentes: «Hay menos fuerzas, pero no hay menos sacerdocio». Ha resaltado el arzobispo de Madrid dos asuntos en los que coinciden todas las edades: la corresponsabilidad y la delegación en los laicos, y la fraternidad sacerdotal. «En este tiempo vamos a un modelo distinto, más misionero, donde no es una delegación tipo sacristán, sino tipo misionero», ha indicado. Ahora «aparece una nueva forma de hacer parroquia».
Sobre la fraternidad hablaba también Ángel Igualada, ordenado en 1982 por el Papa san Juan Pablo II en Valencia y que es actualmente el capellán del Centro de Inserción Social Victoria Kent para presos en tercer grado. «Los curas hemos optado por otro tipo de amor, no el familiar, sino el de la comunidad, pero nos tenemos que sentir unidos; el Señor no encomienda la tarea a una persona, sino a la Iglesia». La amistad, el testimonio de unos y otros enriquece, asegura.
Después de haber visto tanto en tantos años de sacerdocio, Igualada aprecia una Iglesia en Madrid «viva, inquieta por dar respuesta a la situación de hoy, a los problemas de hoy, y a la gente». Una población que ha cambiado mucho con la migración, «cuando yo me ordené no veías a ningún migrante», cambia «la cultura, el pensamiento»… En este franja de edad ha asomado la preocupación por las vocaciones sacerdotales, y en este punto Igualada ha pedido «generosidad para que haya una respuesta a Jesús».
Fuente: archimadrid.org – Infomadrid / Fotos: Javier Ramírez.
CONVIVIUM: la archidiócesis de Madrid ultima su asamblea presbiteral.
Más de 1.500 sacerdotes con encargo pastoral participan en un proceso sinodal impulsado por el cardenal José Cobo para discernir, en comunión, el rostro del ministerio presbiteral que hoy necesita Madrid. CONVIVIUM culmina meses de escucha, diálogo y oración, reflejando la diversidad y la unidad del clero madrileño al servicio del Evangelio.
La Iglesia de Madrid da las últimas pinceladas para CONVIVIUM, su asamblea presbiteral. El clero madrileño ha sido convocado por su arzobispo, el cardenal José Cobo, para participar de un proceso que quiere ser expresión de comunión sacerdotal y oportunidad para descubrir juntos qué sacerdote necesita Madrid hoy.
1.585 sacerdotes convocados
La peculiaridad de este momento estriba en que estamos hablando de una archidiócesis con unos 2.600 presbíteros viviendo en su territorio. De ellos, han sido convocados los 1.585 sacerdotes con cargo pastoral, entre los que se encuentran los aproximadamente 950 diocesanos.
Un proceso iniciado meses atrás en el que se ha involucrado toda la Iglesia de Madrid, los consejos pastorales parroquiales, los arciprestazgos, las vicarías, la Vida Consagrada, otras realidades eclesiales y los propios sacerdotes.
Multitud de aportaciones
Se han recogido casi mil páginas de material, en las que se responde a las necesidades, riquezas y desafíos de los sacerdotes, cómo llevan a cabo su ministerio y desempeñan su autoridad, cómo se relacionan con Dios, con el obispo, con los otros sacerdotes y con todos los fieles.
Finalmente, aparecen sugerencias que les ayuden a desarrollar la corresponsabilidad y gestión; el cuidado humano y salud; la formación y labor pastoral; el apoyo espiritual y afectivo; el acompañamiento, cercanía y oración; la corresponsabilidad real de los laicos; el cuidado personal del sacerdote; la formación continua; la vida fraterna y apoyo institucional; el estilo pastoral y sinodal.
Alegría de encontrarse
Un material que ha sido utilizado en las seis preasambleas llevadas a cabo en las últimas semanas. Divididos por decenios de ministerio, el Seminario Conciliar ha acogido a centenas de presbíteros, diocesanos, extra diocesanos y religiosos, para vivir un momento de comunión. Desde aquellos que todavía no cumplieron su primer aniversario de ordenación hasta los que ya superaron los 50, 60, inclusive 70 años de ministerio.
La práctica totalidad de los sacerdotes presentes ha mostrado gran alegría por participar de este momento previo. Un preludio de la asamblea, en la que ya hay más de mil inscritos. Ha sido una oportunidad para rezar juntos, reflexionar sobre su ministerio presbiteral, proponer temas para la asamblea y responder a preguntas concretas siguiendo la conversación en el Espíritu, para después compartir las respuestas con todos, inclusive con el arzobispo, que ha participado de las seis preasambleas.
Un clero diverso en comunión
Una asamblea en la que se hará presente la diversidad del clero madrileño. Lejos de ser motivo de enfrentamiento, esto representa la riqueza de esta Iglesia y su compromiso para hacer presente el Evangelio en los diversos ambientes y realidades de un territorio arquidiocesano cada vez más multicultural. Las preasambleas han puesto de manifiesto una vez más que la comunión está presente en la vida de los sacerdotes esta archidiócesis.
Un encuentro al que muchos acuden para aprender unos con otros lo que hoy significa la vivencia del ministerio presbiteral en Madrid, sus alegrías y desafíos. En la vida sacerdotal, independientemente de edades, años de ministerio, carismas, espiritualidad, lo más importante es el hecho de ser sacerdote y no aquello que cada uno hace. En ese sentido, resulta admirable la ilusión y compromiso de todos, pero especialmente aquella con la que siguen viviendo su ministerio los sacerdotes de más edad, su sabiduría y cercanía con Dios. Presbíteros a quienes su arzobispo ve como “maestros de vida sacerdotal”.
*Archidiócesis de Madrid.
Fuente: vaticannews.va – Luis Miguel Modino*
Preasamblea CONVIVIUM de los sacerdotes con más de 50 años de ministerio: «Las canas no nos han quitado la ilusión»
Sexta preasamblea presbiteral camino de CONVIVIUM | Más de 50 años de ordenación.
Más de 50 sacerdotes con más de medio siglo de ministerio se dieron cita en el Seminario de Madrid. Algunos no pudieron llegar por la nieve. Otros hicieron el esfuerzo de toda una vida: estar. Curas que no se cambian por nadie. Que abrazan la fragilidad sin perder la alegría. Que siguen enseñando cómo ser sacerdote en cada etapa de la vida. Este es el rostro de un presbiterio que vale mucho. Esto también es CONVIVIUM.
El testimonio de los sacerdotes mayores conmueve, nos lleva a quitarnos el sombrero. Y es que hay curas a quienes no les detiene ni la nieve. Una prueba de eso es la sexta y última preasamblea en preparación a CONVIVIUM, la Asamblea Presbiteral del 9 y 10 de febrero, que ya cuenta con más de mil inscritos. Se convocaban este miércoles, 28 de enero, en el Seminario Conciliar de Madrid, después de los sacerdotes con entre 0 y 9 años de ordenación, los de 10 a 19 años, los de 20 a 29 años, los de 30 a 39 años, y los de 40 a 49 años.
Un cansancio feliz
Más de 50 sacerdotes con más de 50 años de años de ordenación -estamos hablando de curas que tienen al menos 75 años-, acudieron, como tantas veces han hecho a lo largo de décadas de ministerio, en muchos casos fuera para lo que fuera, a la llamada de la diócesis. Algunos, eran bastantes más los apuntados, no pudieron hacerlo, mostrando su pesar por ello, ante las dificultades climatológicas con las que amaneció Madrid este miércoles 28 de enero.
Curas a quienes «las canas no nos han quitado la ilusión», que sienten «un cansancio feliz», que dicen abiertamente que «no nos cambiamos por nadie», que ser curas merece la pena, que se alegran por el simple hecho de encontrarse, pues como alguno ha comentado, «pasan los años y no nos vemos». Y ese ya es motivo más que justificado para realizar el CONVIVIUM y todo el proceso en torno a esta asamblea presbiteral.
Abrazan su fragilidad
Curas que son un gran testimonio para toda la Iglesia de Madrid, también para quienes cuidan de los más frágiles. Una de las voluntarias, que forma parte de un equipo coordinado por la Vicaría del Clero, es Blanca Ybarra (imagen inferior). No duda en afirmar que «en este cuidado a los mayores descubrimos un testimonio; un testimonio real de cómo abrazan la fragilidad, la vulnerabilidad».
Estamos ante sacerdotes que con su testimonio diario aportan «no solo su sabiduría de experiencia de vida, del ser sacerdote, sino cómo continuar siéndolo», subraya Blanca. Para la voluntaria, es admirable que cada sacerdote mayor «mantenga esa identidad de una manera nueva», su capacidad para en esta etapa ir aprendiendo cada día. Sacerdotes que «pueden comunicar a los más jóvenes o no tan jóvenes cómo ser sacerdote en las nuevas etapas de la vida. Es una sabiduría compartida, no solo de conocimiento, sino también de su unión con Dios».
Hacer presente al Señor
Un testimonio que también conmueve al obispo auxiliar de Madrid, monseñor Vicente Martín. A los participantes en esta preasamblea les ha dado gracias por su presencia, «no solo por vuestra presencia aquí, sino por vuestra presencia allí donde estáis, en los servicios que seguís realizando».
Un agradecimiento «por seguir haciendo presente al Señor, por seguir haciendo presente a Cristo en medio de los hombres, en la Eucaristía, pero también con vuestro servicio, con vuestra gratuidad, con vuestras historias».
El obispo auxiliar ha insistido en que «estar jubilados no es estar parados, es estar, quizás de otra manera». Sacerdotes que han tenido que adaptarse a cambios sociales, culturales, políticos, religiosos, eclesiales, ante los que «habéis seguido siendo fieles, leales y entregados», señaló el obispo auxiliar. Curas a los que dice respetar, en quienes ha encontrado ayuda en su ministerio presbiteral y ahora episcopal.
Maestros de vida sacerdotal
A pesar del esfuerzo que algunos han hecho para estar juntos, para los sacerdotes mayores, «ese esfuerzo en vuestro caso no se improvisa», resaltaba el arzobispo de Madrid. Para el cardenal Cobo, el proceso del CONVIVIUM muestra que «digan lo que digan, tenemos un presbiterio que vale mucho», que esta es una experiencia «de comunión, de trabajar juntos, de sentir juntos», en la que se descubre «que en cada momento el ministerio se está viviendo de forma distinta».
Curas en quien su arzobispo, como toda la diócesis de Madrid, ve «maestros de vida sacerdotal, curtidos en los años y en idas y venidas de nuestra diócesis». Curas que hablan de felicidad, que entienden que hay una manera de ser cura en cada momento vital, dado que el ministerio está en el ser, no solo en el hacer.
Curas que, desde sus aprendizajes, son llamados a «enseñar a los que vienen detrás», a los seminaristas, a los sacerdotes más jóvenes, como les ha dicho su arzobispo. Y hacerlo a partir de experiencias vividas, de corresponsabilidades asumidas a lo largo de décadas de ministerio.
Testigos desde sus vidas y ministerio
Nada mejor para conocer el testimonio de vida de estos sacerdotes que sus propias palabras. A sus 95 años de vida y 71 de ministerio presbiteral, Daniel Sánchez Merino, que vive en el Residencia de sacerdotes Sagrada Familia, no duda en decir que en todo este tiempo ha sido feliz, sintiendo haber estado «dentro del plan de Dios».
A los sacerdotes más jóvenes les invita a confiar, pues «nos puede determinar el Señor cómo ir saliendo adelante a pesar de las dificultades, que con Él y para Él no lo son tanto». De cara a CONVIVIUM manifiesta su disposición a aportar y espera que sea oportunidad para que «nos vayamos conociendo más y mejor, que nos vayamos tratando más sacerdotalmente».
Una vida sacerdotal en la que el padre Blas Gómez, franciscano TOR, ha querido «dar a conocer a Jesucristo a todos, trabajar a favor de la gente y de la gente débil». A sus 80 años, 55 de presbiterado, que sigan contando con él es una prueba de que «todavía seguimos siendo importantes y que podemos colaborar, tal vez no con la energía y el énfasis que pueda tener un chico o un sacerdote más joven».
Desde ahí, siente que continúa en la tarea, «ayudando y prestando los servicios que buenamente uno puede y sabe, con la ayuda del Señor», especialmente con los enfermos y las personas mayores.
Juan Fernández de la Cueva Martínez-Raposo fue durante muchos años delegado episcopal de Pastoral del Trabajo. Hoy, a sus 81 años, 56 de sacerdote, es adscrito en la parroquia de San Blas. Allí dice estar «tocando la carne de los pobres», especialmente acompañando a los drogadictos. A los curas ordenandos en los últimos años les diría «que el mundo está habitado por Dios».
Juan Fernández espera que CONVIVIUM sea oportunidad para entender que «tengamos más encuentros los curas y que nos unamos más, como que haya más comunión».
De sus 57 años de sacerdote, Manuel Ruiz Oñate ha pasado 29 como misionero en Brasil y Ecuador. Hoy, a sus 81 años, es capellán de la Residencia de la Hermanitas de los Pobres. Ha vivido su ministerio con espíritu de servicio, poniéndose a disposición donde quiera que ha estado. A los más jóvenes les dice que no olviden que «somos colaboradores de Jesús, somos seguidores suyos y misioneros donde quiera que estemos».
Ve CONVIVIUM como oportunidad «para vivir el espíritu de fraternidad y colaboración, que pongamos todos las manos en el arado de la diócesis, donde quiera que se nos pida».
El padre Ángel Camino es el vicario episcopal de la Vicaría VIII. El religioso agustino se siente un elegido por Dios, a quien siente presente en su vida, y por Jesús, «que me ha llamado». Como agustino, destaca el ser arropado por la comunidad, subrayando la fraternidad agustiniana, no solo con los sacerdotes, también con los laicos.
A sus 76 años de vida y 51 de ministerio, a los sacerdotes jóvenes les dice «que se acuerden del primer amor, que estén pendientes del amado, de Jesús, y que nosotros somos sacerdotes para los demás. No pienses en ti mismo, piensa en el pueblo, en los últimos, busca a los pobres que se te han sido entregados, busca a los enfermos, busca a los últimos, ese es el cura».
Ve CONVIVIUM como «una idea inspirada por el Espíritu Santo, que va a hablar y las cosas van a cambiar», con una participación profunda del clero y que «va a renovar el presbiterio».
Fuente: archimadrid.org – Infomadrid / Fotos: Javier Ramírez.
En el camino a CONVIVIUM, los sacerdotes lanzan un mensaje a los futuros presbíteros: «Que sean chicos creyentes, normales, contemplativos y trabajadores».
CONVIVIUM | Mensaje a los futuros presbíteros (8/8). En el marco de CONVIVIUM – Asamblea Presbiteral, iniciamos el año con esta serie de vídeos dedicada a sacerdotes que nos han precedido y que, con su vida y su testimonio, han iluminado y fortalecido nuestra vocación. Presbíteros apasionados por su ministerio, profundamente entregados al servicio del Pueblo de Dios, que nos muestran la belleza del sacerdocio vivido con fidelidad, cercanía y esperanza. Este vídeo forma parte de una serie de ocho testimonios que quieren ser memoria agradecida, estímulo vocacional y llamada a renovar, hoy, la alegría del ministerio presbiteral.
La organización de la Asamblea Presbiteral CONVIVIUM, por parte de la Vicaría del Clero, incluía una serie de vídeos testimoniales sobre sacerdotes testigos del sacerdocio: Mateo González Camarma, Eugenio Romero Pose, José Varas Arroyo, Pepe Reyero, Juan de Dios Martín Velasco, Julio Navarro y Deogracias de la Cruz. Como cierre a esta serie, se ha publicado también un vídeo en el que los entrevistados lanzan un mensaje a los futuros presbíteros.
José Antonio Sánchez Rueda les pide «no descuidar la fraternidad sacerdotal, la relación entre los compañeros». Él, desde hace más de 25 años, se reúne cada miércoles con otros cuatro curas, con un rato de oración sobre el Evangelio del domingo siguiente, y «es muy importante sentir la cercanía de los sacerdotes».
«La aventura del sacerdocio es apasionante», indica Joaquín López de Andújar. Ser sacerdote, dice, «te acerca al centro de la persona». «Hay que ser valiente, fuerte, remar adentro», y será así «una vida apasionante». Igualmente, pide ilusión y entrega, porque «cuanta más entrega haya y más desprendimiento, más felices serán».
Antonio Ávila, por su parte, anima a los sacerdotes con palabras del cardenal Tarancón: «Primero, seamos hombres, con todo lo que esto significa; luego, seamos cristianos, con toda la autenticidad que eso supone; y tercero, sirvamos a nuestro pueblo como presbíteros».
El responsable de la Vicaría de Pastoral, José Luis Segovia, defiende con vehemencia que «nada merece más la pena que el seguir a Jesús, seguir su llamamiento y seguirlo desde el ministerio presbiteral». En este mundo de «nuevos desafíos» quizá es más complicado, «pero por eso mismo es mucho más bonito, y nunca faltará la ayuda de Dios y de la Iglesia» para vivirlo, «siendo felices y para vivir la alegría del Evangelio».
José Luis Díaz Lorenzo invita a «no tener miedo a vivir en verdad con Dios y sobre todo, con la gente». También, a «dejarnos hacer por la oración, dejarnos hacer por Dios y por la gente».
Para Lucas Cano, lo primero es «que sean personas creyentes» y «que sean chicos normales», dentro de «qué difícil es la normalidad en todos los ámbitos». «Contemplativos y trabajadores», y añade un apunte más: «La comunidad es fundamental para ser y hacer Iglesia».
Andrés Sáez les recomienda que intenten «vivir el lema episcopal de don Eugenio [Romero Pose], “Dios hace y el hombre es hecho”», mientras que Patricio de Navascués les recuerda que entre las paredes de su habitación o de la biblioteca «se prueba el amor al pueblo que Dios te pondrá el día de mañana».
En comunión
Vivir unidos a la Iglesia, «que es lo que nos salva», es la recomendación de Guillermo Cruz. La pasión por la comunión en la Iglesia es algo que muchos de los entrevistados citan. Entre ellos, Manuel Bru. «Que evitéis todo tipo de rumorología, de enfrentamiento, de juicios, y que busquéis siempre la comunión eclesial, ser artífices de unidad».
Ángel Luis Miralles les pide no perder de vista «enamorarse cada vez más de la Eucaristía; Jesús está en el sagrario y de ahí tiene que salir todo». También «cuidar mucho la celebración de la Misa» para «continuar lo que Cristo quiso, hacerse presente sacramentalmente en medio del mundo».
Por último, Ignacio Loriga comparte con ellos que «si tuviese cien vidas, cien vidas querría ser sacerdote; cada día soy más feliz». Complicaciones hay, el sacerdocio «os traerá unas cuantas, pero bendito sea Dios si entregáis la vida en ellas», concluye.
Fuente: Infomadrid / B. Aragoneses.
Sacerdote católico y agustino (OSA). Pedagogo, Párroco, Misionero digital. Educación: Universidad Pontificia Comillas. Aljaraque (Huelva). 


