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Pascua Dominical. Eucaristía en Casa y la Parroquia.

Dios habita nuestra fragilidad

Mt 3,13-17. Jesús no llega al Jordán para destacar, sino para mezclarse. Se pone en la fila, entra en el agua junto a los pecadores, y así nos revela que Dios no huye de nuestra fragilidad, sino que la habita.

Juan se resiste, como nos resistimos nosotros cuando pensamos que primero hay que ser dignos. Pero Jesús responde con una lógica distinta: cumplir toda justicia no es exigir perfección, sino amar hasta el fondo.

Cuando Jesús se sumerge, el cielo se abre. No cuando demuestra algo, sino cuando entra en nuestra realidad. Y la voz del Padre no habla de méritos, sino de identidad: “Este es mi Hijo amado”.

También nosotros necesitamos escuchar eso. Porque antes de hacer, cambiar o luchar, somos amados. Y desde ahí, todo comienza.

Dibu: Patxi Fano. Texto: Fernando Cordero ss.cc.

¿Quién elige tu filtro hoy? – Bautismo del Señor, Ciclo A

Mt 3, 13-17. A veces, la mayor dificultad no es lograr lo que queremos, sino recordar quiénes somos en medio de tanto ruido. Vivimos bajo la presión de tener que «llegar a ser alguien», como si nuestra valía dependiera del éxito, de la imagen o de la mirada de los demás. Este video es una invitación a pararse. Es una reflexión sobre esa sed de ser aceptados que todos llevamos dentro y que, a menudo, intentamos saciar en los lugares equivocados. Comparto contigo una escena del Evangelio que no habla de normas, sino de una verdad fundamental: existe una voz que te llama por tu nombre y te reconoce como alguien profundamente amado, mucho antes de que hagas nada para merecerlo. Ojalá estas imágenes te ayuden a escucharla en tu propia vida.

Fuente: Editorial Verbo Divino (EVD)

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