Cuaresma-Pascua

Visitación de María a su prima Isabel. 31 de mayo.

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Magníficat: “Mi alma glorifica al Señor” (Lc 1, 47)

«En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo» (Lc. 1,39-41).

Ain Karem es el nombre en el que la tradición sitúa este encuentro entre María e Isabel. Allí tuvo lugar la Visitación, después de que ambas mujeres hubieran sido “visitadas” por Dios e invitadas a participar en su Proyecto de Salvación. Cuando María se encuentra con Isabel, las dos se saben embarazadas, llenas de Vida, y en un abrazo comparten su alegría, dan a gracias a Dios juntas y, gozosas, entonan cantos. Es este el momento en el que María proclama su Magníficat.

Hoy recordamos que la primera persona en reconocer al Señor Jesús fue un niño sin nacer. Por ello, la Fiesta de La Visitación de la Virgen María nos deja un hermoso mensaje: hay que ser como niños para poder ver a Dios:

Visítanos, María, y llénanos de la alegría que llevaste a Isabel.

Discursos de S.S. Bendicto XVI

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