Tiempo Ordinario

Un trampolín para el cielo. Domingo XIV del Tiempo Ordinario – Ciclo B.

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Un trampolín para el cielo

Mc 6, 1-6. Dios actúa siempre. Además, es especialista en desarrollar su acción en lo oculto y escondido, aunque eso sea para algunos motivo de despiste e incluso de extrañeza. Jesús no busca reconocimiento sino llevar adelante la misión que el Padre le ha encomendado. El hijo del carpintero, con sus manos artesanales, nos ha construido un trampolín para tocar el cielo, para que nos lancemos cada día a la aventura del amor. Este trampolín es de lo más seguro, porque nos lleva directamente a los brazos del Padre.

Sus paisanos se quedaron asombrados y decían que de dónde le venía la sabiduría. No estaban acostumbrados a tales trampolines en esa época y menos de un paisano, claro. Dios actúa, solo hemos de tener los ojos y el corazón abiertos a su acción. Si “etiquetamos” a la gente por los “likes” en las redes sociales, por sus “followers”, entonces seguramente nos perderemos la novedad de la “normalidad” que tanto le gusta al propio Dios.

Jesús comparte su sencillo trabajo de carpintero, sin más pretensiones ni importancia de la de quien se juega la vida en lo diario. Sin buscar ninguna gloria, ningún trofeo. Sin necesidad de ir al “Mundial”, nos enseña el reto del auténtico deportista: vivir en lo oculto desde la voluntad del Padre, que se traduce en esfuerzo diario y constante.

Como bien nos dice Fano, no olvidemos que “el niño del carpintero ha creado el mecanismo para tocar a Dios… para llegar al cielo”. En su cotidianidad habitada, él es el trampolín del amor hacia el Padre.

Fuente: Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero, ss.cc.

Etapas de la vida – 14º Domingo Tiempo Ordinario, Ciclo B

Mc 6,1-6. El camino de cualquier persona en la vida es siempre un proceso hacia adelante, en el que se van sucediendo las etapas de la infancia, la adolescencia, la juventud, la madurez y la ancianidad. La experiencia de saberse amada incondicionalmente cura. Los problemas no desaparecen. Pero saber, en el nivel más profundo de mi ser, que soy amada siempre y en cualquier circunstancia es una experiencia que genera estabilidad interior. Ese amor, acogido con fe, puede ayudar a mirar con paz y sanar el vivir de cada día.

Fuente: Editorial Verbo Divino – EVD.

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