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Tu amor nos hace descender y crecer. Domingo XXXI del T.O. Ciclo C.

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Vive la Pascua Dominical en la Eucaristía Parroquial.

Tu amor nos hace descender y crecer

El Evangelio es claro y directo. Como a Zaqueo, Jesús nos llama hoy a que no nos andemos por las ramas, que bajemos a lo concreto de la realidad, de trabajar por la justicia, de ser personas con corazón que reconocen sus errores y desean un cambio de verdad. Sabemos esta verdad: “Tu amor me hace descender y crecer: Conviérteme”.

¡No nos andemos por las ramas! Jesús no se cansa de invitarnos a bajar de esas ramas en las que nos instalamos y no nos dejan sacar lo mejor de nosotros mismos. ¿Cuáles son esas ramas? ¿Cómo bajar y acceder al Señor? ¿Cómo ser más nosotros mismos? Zaqueo bajó, cambió de vida y fue feliz. ¿Seremos tan valientes nosotros como el pequeño nuevo discípulo?

Fuente: Revista 21. Dibujo: Patxi Velasco FANO – Texto: Fernando Cordero,ss.cc.

Ponle cara

Lc 19,1-10. La predilección de Jesús es por todos los que están perdidos, a quienes busca sin cesar; la alegría que provoca el encuentro con él; la salvación que se regala a todos; y la exigencia moral del seguidor de Jesús de compartir sus bienes con los demás y abrir su casa y sus manos. ¿Qué resistencias tengo yo a acoger al desconocido? Debemos hacer lo posible por acercarnos con quien estamos distantes. Ahí debemos presentar una oferta de paz, confianza, fraternidad y de perdón. Debemos poner nombre y rostros a las personas y de esa forma apreciarlas y tratarlas con normalidad, así podrán «elevar su estatura» y reencontrarse con la alegría de vivir. Solo cuando descubrimos en ellos caras y rostros concretos, se nos permitirá afrontar el problema, que tiene solución, desde la clave de la relación y de la humanidad. Lo que nos humaniza es la relación.

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