San Agustín

Santa María de la Vid (Burgos) España. Monasterio de luz.

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El Monasterio de Santa María de la Vid en dos sellos.

En el día mundial del Correo (9 de octubre).

En nuestro universo hay luz exterior. Pero también hay luz interior. También las personas la tienen; no sólo el universo. También los edificios, de forma natural y/o artificial. Pero es difícil percibir esas luces. El edificio del Monasterio Santa María de La Vid (Burgos) reflejado en los dos sellos, no solo es efecto de luces, también es de momentos y ocasiones; es como quien sabe estar “en su sitio” en el momento oportuno; y sólo un artista lo puede hacer. MaHer lo ha hecho para que lo disfrutemos.

En la luz exterior, imagen del sello superior, parece que volamos y en la lejanía se nos aparece una maravilla de 850 años de vida. Esa en la vida de este monasterio.

Con la luz interior, imagen del sello inferior, como arrancando de la estrella se ilumina todo el patio interior del mismo y sus ventanas son luz, sus espacios son marco de luz, su entorno se difumina y desaparece. Sólo el ciprés parece ser testigo callado. 

Todo sello siempre tuvo la función de marcar un mensaje para que llegase a un destino lejano…fuera sello en lacre, fuera dibujo improvisado como señal de autenticidad de lo enviado… siempre hizo de la carta un regalo impagable. Siempre había un receptor posible que se intentaba alcanzar.

Pero es mucho más amplio el sentido del CORREO. Tal vez romper, o mejor, acortar las distancias, establecer una comunicación interrumpida por los kilómetros o el trabajo y, a veces, el olvido.

Hoy rememoramos, por tanto, la importancia de la relación humana, del “decir” y “sentir” a distancia… rompiéndola, haciéndola menos penosa o triste. Unir el amigo con el amigo, el familiar con alguien ahora lejano y no olvidado.

Es urgente recuperar una comunicación lo más directa posible cuando se ha perdido la proximidad física. Si las pinturas en las cuevas hacían ya ese papel o función, hoy es urgente acercar también a las personas que desean comunicarse para así decir incluso en la distancia que siguen vivas a los que aman.

El sello fue y los otros medios que hoy hacen esa función… son un beso necesario y enviado con la esperanza de “que llegue” siempre señora del recuerdo.

Si el sello lo perdemos del todo, y deja de ser la marca que nos ayuda a ser humanos, sensibles, amantes, felices incluso en la distancia… el olvido campará suelto y algo muy hermoso se habrá perdido: el abrazo a distancia, habrá sido borrado, perdido. Te deseo un feliz día con este “sello” de palabras y recuerdos.

Agustín Alcalde, 2018

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