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Reconciliarse con el tiempo. La vivencia cristiana del tiempo. Gabino Uríbarri.

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El tiempo constituye una dimensión fundamental de la existencia humana.

Congreso Nacional de Laicos. Febrero 2020. Itinerario 3: La formación de los laicos para ser Iglesia en salida. Gabino Uríbarri Bilbao, SJ. Universidad Pontificia Comillas (Madrid). Comisión Teológica Internacional (Roma).

Título: La vivencia cristiana del tiempoAutor: Gabino Uríbarri Bilbao. Editorial: BAC – Indice

El tiempo constituye una de las dimensiones fundamentales de la existencia humana, que refleja bien el talante fundamental que rezuma nuestra existencia. Vivimos en una época de estrés, prisa, angustia, depresión, frustración y ansiedad. ¿Puede el cristianismo aparecer como una buena noticia en una época de angustia? Con Cristo llega la plenitud de los tiempos y comienza un tiempo nuevo: el tiempo de la salvación. El cristiano vive inmerso en este tiempo de salvación y determinado por él. El centro de la fe cristiana proporciona una vivencia sana, reconciliada, esperanzada y plena del tiempo, también en nuestra época de angustias y de prisas.

Recensión

“Los ciudadanos occidentales de los comienzos del siglo XXI andamos a malas con el tiempo, en pelea continua con él. Quienes vivimos en las sociedades opulentas estamos sometidos continuamente a presión: alguien o lago maquiavélicamente nos roba el tiempo, nos despoja de ese elemento tan fundamental y limitado de la vida. Las veinticuatro horas del día no nos dan de sí como quisiéramos y no se puede alargar. Los señores de la ciencia y la técnica topamos con un límite infranqueable, con el agravante de que ninguno sabemos con certeza de cuánto tiempo disponemos en el conjunto de nuestra vida; y que, además, pese a toda la industria de la salud, el cuerpo y la nutrición, no parece que se pueda adquirir a capricho más o menos tiempo del que la salud, la fortuna, el destino o el Señor del tiempo nos otorgue”. Esta descripción realista de nuestra trágica relación con el tiempo aparece en el último capítulo de este pequeño libro, sin duda su capítulo más novedoso y provocativo, en el que el autor nos remite a la gran pregunta, siempre pertinente, pero más aún en este periodo que pasará a la historia por mostrarnos no menos trágicamente la falsedad de nuestro empeño por controlar la vida controlando su tiempo.

¿Qué pregunta? Esta pregunta: “¿No podría el cristianismo sanar de raíz y transformar la vivencia del tiempo en los países occidentales? ¿No podríamos aparecer precisamente los cristianos como seres extraños, reconciliados con el tiempo, viviéndolo permeado de gozo y alegría, a la vez de modo distendido y con pasión? ¿No expresa eso tan difícil de apresar como es el tiempo y la manera de vivirlo, de sentirlo, el latido profundo de nuestro modo de estar en la vida, de captar su gozo y belleza, su sentido y su plenitud?”. Sin dejarnos arrastrar por el engaño de la “la liturgia del tiempo de El Corte Inglés”, paroxismo del consumo y del estrés; o por el engaño de la consolación compensatoria de la creencia en la reencarnación, en la que se deshace la identidad de la persona, los cristianos podríamos vivir el tiempo sin ansiedad, pues si “nada ni nadie nos podrá separar de Cristo ni del amor de Dios”, en realidad, “nos sobra todo el tiempo, como regalo para dar gloria a Dios y dilatar su Reino”. De tal suerte que “el transcurrir del tiempo, lejos de constituir una pesadumbre, corre a nuestro favor, pues significa que se acerca el encuentro pleno con el Señor de la gloria”.

Y precisamente de este encuentro nos hablan los cuatro capítulos precedentes, síntesis creativa de la escatología cristiana que nos enseña el jesuita español Gabino Uríbarri Bilbao, sin duda uno de los teólogos más importantes de la Iglesia de hoy. Si en el primer capítulo nos explica la escatología cristiana en los albores del siglo XXI, en el segundo nos muestra las modulaciones teológicas del tiempo y sus formas de duración. Para exponer la escatología en el Credo y el “tiempo escatológico” en el tercer capítulo, así como la relación entre escatología y eucaristía en el cuarto. En cada uno de estos capítulos, y en el libro en su conjunto, hay una propuesta para todo tipo de lectores, no necesariamente doctos en teología: uno modo de reconciliarnos con el tiempo, “liberado de la angustia, pleno de esperanza y habitado por la alegría”.

Manuel María Bru Alonso. Delegado Episcopal de Catequesis de Archimadrid. – Recensión publicada en el Semanario Alfa y Omega, el 11 de febrero de 2021.

El Hijo se hizo carne. Cristología fundamental. Gabino Uríbarri. Bilbao. 2021.

Esta propuesta de cristología fundamental se estructura en tres grandes secciones. La primera, «Diagnóstico», presenta en un díptico los retos que tiene ante sí la materia y una síntesis de los contenidos esenciales de la fe en Jesucristo.

La segunda, «Discusión», identifica los desafíos y el papel de la investigación histórica sobre Jesús en la metodología cristológica; seguidamente, presenta los cuestionamientos que plantea la teología pluralista de las religiones; y, por último, propone un discernimiento del contenido cristológico vinculante a partir de la historia del dogma. La cristología, más que regirse por el neocalcedonismo (Ratzinger), ha de hacerlo por el Concilio de Calcedonia.

La tercera, «Propuesta», esboza las líneas metodológicas capaces de conjuntar la respuesta adecuada a los retos señalados junto con una elaboración razonada de las notas esenciales de la persona de Jesucristo según la fe. El corazón de esta propuesta de cristología fundamental se formula como el «dinamismo encarnatorio», categoría que busca integrar el acontecer histórico de Jesús de Nazaret y su realidad de Hijo eterno de Dios.

Gabino Uríbarri Bilbao es catedrático de teología dogmática en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas (Madrid).

Más info

D. Gabino Uríbarri, SJ. ¿Fue Jesús un místico?. Aula de Espiritualidad Pedro Fabro. 31/01/2019.

Año nuevo 2019. Reflexiones cristianas sobre el tiempo… con música.

El tiempo que nos queda por vivir es limitado. Tenemos que vernos más.

Mamerto Menapace, cura y religioso amigo. El tiempo supera al espacio.

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