Familia y vida VoluntAMaMi

La aventura de estar juntos: Testimonio matrimonial de Luz y Alfonso.

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Bendecidos por el Amor de Dios. Primer aniversario.

En el primer Aniversario de su Matrimonio en el Señor (16/12/2017), comparto el testimonio matrimonial de Luz Rita Hermosa Aldavez, Amiga del alma que Dios puso en mi camino gracias a los Amigos VoluntAMaMi. ¡Enhorabuena y que Dios os siga bendiciendo en santa Rita y san Agustín! 

P.José Luis Miguel González,OSA

En estos momentos, mientras me preparo para comentar el camino recorrido hasta aquí con mi esposo Alfonso, lo escucho ensayar con el Violonchelo. Es uno de los instrumentos que tiene la habilidad de ejecutar, aunque precisamente no me apasione la música clásica que a él tanto le gusta.

Es que somos muy distintos, como cualquier pareja supongo, y a la vez como ninguna. Cada uno vive sus particularidades, sus talentos y por qué no manías.

Antes de casarme pensaba que para hacerlo tendría que haber pasado por ciertos “estadíos de superación” o algo así, como si la vocación al matrimonio necesitara personas perfectas, ya concluidas, sin nada por trabajar. Pero al contrario, todo resultó ser de lo más “ordinario” (entendida la palabra no como vulgar, sino como algo que no se presentaba extraordinario o deslumbrante). Quisiera hacer una división en ítems para explicar mejor:

1) Creo que en primer lugar entendí que hay personas que están llamadas al matrimonio y otras que no. Está en el encuentro personal con Cristo la respuesta a la vocación que el Padre sembró en el corazón. Al mismo tiempo que esa vocación no estamos llamados a vivirla con cualquiera, sino con alguien específico, cuyo corazón fue preparado por Dios para crecer junto al nuestro.

2) La experiencia de otros es de gran ayuda en muchos momentos, pero no lo que nos permite entender la totalidad de circunstancias que van surgiendo en la relación que entablamos, pues cada pareja tiene su propio camino y sus propias vivencias, ninguna calco exacto de lo que otra haya vivido. Entonces, nuestro único norte para revisar los propios pasos está dado por la búsqueda de la santidad. Es en miras a ella que podemos redirigir, recalcular, rediseñar nuestras acciones, pensamientos y también omisiones para con el cónyuge. La santidad la entiendo como una vivencia plena del amor y a éste lo defino como la decisión concreta por el bien del otro.

3) Si hay algo que sea llave maestra universal es el diálogo, sentarse a hablar aunque sea con el cuchillo entre los dientes, por más que nos toque luchar con nuestro orgullo, al que le gusta tener la razón siempre. La comunicación es fundamental en la pareja, hacerle saber al otro cómo se siente tal o cual cosa que sucedió. Aprender a compartir las verdaderas intenciones cuando se hace o dice algo. No tener miedo a ser vulnerable ante quien tenemos en frente.

4) La ternura nuestra de cada día. Con Alfonso siempre hacemos chistes e inventamos palabras que sólo nosotros podríamos entender, nos regalamos cosas que son significativas para cada uno y no “regalos generales” por llamarlos de alguna manera. La ternura es consecuencia de la complicidad, y la complicidad, brote directo del diálogo.  Y estas últimas tres cosas, el sustento para una intimidad profunda, vivida en el encuentro físico y espiritual.

A estos cuatro puntos sólo los entiendo a partir de una vivencia fructífera del tiempo. No voy a mentir: paciencia para tener tiempo de calidad invertido el otro, sólo y exclusivo, no hay mucho que digamos, pero es justamente por ello, lo más valioso que podemos estar entregando. Porque el matrimonio no es otra cosa que una entrega constante.

No me casé para que sea el final de un camino. Me casé porque quiero compartir mi vida con Alfonso, así como es él: distraído en diversas formas pero extremadamente generoso, cuidándolo si está enfermo o aconsejándolo al momento de tomar decisiones; a la par que trabajo en mis malos humores y terquedades. Esta es mi vocación: un llamado a ser feliz amando a Alfonso de lunes a lunes, optando siempre por lo que nos acerque más a Dios, por lo que nos haga santitos en lo cotidiano.

Luz Hermosa Aldavez

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