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Jean Vanier, fundador de El Arca y Fe y Luz. “La belleza de la compasión”.

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Muere a los 90 años Jean Vanier, su ternura se extendió por el mundo.

Net for God nos lleva al país de Jesús, a Israel-Palestina con Jean Vanier, ese hombre que ha fundado en 1964 la Comunidad del Arca y que recorre el mundo para anunciar el mensaje del Evangelio. Su proyecto durante este viaje es el de realizar con Net for God 14 películas sobre el misterio de Jesús, comentando el Evangelio de San Juan. ¡Es el fruto de años de reflexión, de estudio, de oración y de vida comunitaria en el Arca desde sus comienzos! Por medio de este relato del discípulo bien amado, Jean Vanier nos invita a crecer en el conocimiento de Jesús, y así de nosotros mismos. Él nos revela la visión de Dios para nuestro mundo, es una verdadera espiritualidad que da sentido a la vida, a la muerte, a la evolución del hombre. Net for God os propone para este mes de ver un extracto de esas 14 películas. Después de varios días de rodaje en Belén, y en Galilea a las orillas del lago Tiberiades, Jean Vanier comenta la pasión y la resurrección de Jesucristo según el Evangelio de San Juan en Jerusalén ¡Una palabra conmovedora!

Testimonio con personas con discapacidad

Ha muerto en la madrugada de este martes 7 de mayo Jean Vanier, el premiado filósofo católico canadiense, fundador de las comunidad del Arca y de Fe y Luz, en las que conviven y crecen juntos personas con y sin discapacidades. Jean Vanier (www.jean-vanier.org) tenía 90 años y ya había sufrido un ataque al corazón en 2017.

El Arca de Jean Vanier tiene hoy presencia en 38 países, con más de 150 comunidades,que atienden a personas con necesidades psíquicas especiales. Su movimiento espiritual hermano, las Comunidades Fe y Luz, con muchos parientes y familias y amigos de personas con discapacidades, cuenta con más de 1.800 comunidades en el mundo.

«La gente viene a la comunidad porque quiere ayudar a los pobres. Se quedan en la comunidad porque se dan cuenta de que ellos son los pobres«, afirmaba Jean Vanier.

Una y otra vez presentaba las comunidades como escuelas de amor: recordaba que los apóstoles que estaban con Jesús a veces tenían sus peleas, pero perseveraban juntos con Él porque estaban llamados a eso, a crecer juntos.

De familia rica, doctor en filosofía… se hizo pequeño

Vanier era un filósofo, un pensador. Recibió su doctorado en Filosofía en 1962 por su tesis «La felicidad: principio y fin de la moral aristotélica». Y empezó ese año a dar clases de filosofía en la Universidad de Toronto ese año. Pero apenas un año después, en 1963,conoció en Francia una comunidad con 30 hombres con deficiencia mental, llamada El Valle Florido. Se la presentó su consejero espiritual, el padre Thomas Philippe.

Jean Vanier era hijo de una familia rica e importante. Él era el cuarto de cinco hermanos, varios de ellos con gran sensibilidad artística y espiritual. Uno sería monje trapense, otro pintor, otra trabajaría en cuidados paliativos… Su padre había sido héroe en la Primera Guerra Mundial, y después diplomático y embajador de Canadá en la Liga de las Naciones en Ginebra. En 1959, cuando Jean tenía 30 años, vio que su padre era nombrado Gobernador General de Canadá.

Jean mismo pasó 9 años en la flota militar británica; entró con 13 años en plena II Guerra Mundial, con el permiso de su padre que le dijo «confío en ti». Siempre recordó la fuerza de esa apuesta y confianza. «Si él tenía confianza en mí, yo también podría tener confianza en mí mismo», escribió después.

De ser duro y eficaz… a simplemente acompañar

En la Armada Jean Vanier aprendió a ser duro y eficaz. No era sitio para débiles. Pero sí vio muchos débiles: deportados de la guerra, prófugos, heridos, incluso supervivientes de los campos de exterminio. Dejó el mundo militar después de realizar unos ejercicios ignacianos de 30 días. Tenía 22 años y sentía «una invitación de amor de Jesús para que deje todo para seguirlo». Y se puso a estudiar filosofía, pensando que más adelante llegaría a ser sacerdote.

En el mundo académico, se reafirmó en su experiencia de firmeza, inteligencia, brillantez, exigencia, competencia… Pero todo eso era de poca importancia al tratar con los discapacitados psíquicos. Con ellos, la mente y las palabras importaban menos que el cuerpo, la presencia, la emoción, el abrazo. Lo importante de verdad era la relación, el trato entre personas.

Los discapacitados transformaron a Jean Vanier: el hombre eficaz y resolutivo tuvo que aprender a ser uno más, un amigo, alguien que convive, que comparte tiempo. Alguien más orientado al trato con personas que a hacer cosas.

Más cosas sencillas, menos «actividad»

En sus textos valora una y otra vez las cosas sencillas: el abrazo, la sonrisa, el juego, el acompañamiento, la oración con gestos, incluso las horas de sueño. Dormir más y mejor es importante, escribía, para las personas y para las comunidades: menos irritabilidad, más tranquilidad, menos ansia de «hacer» y de «eficacia». Todo junto ayuda a la fe y la amistad, cosas que van unidas.

El Arca comenzó en 1964, cuando dos discapacitados se instalaron con Jean Vanier en una casita  medio en ruinas en un pueblecito.

El mensaje del Arca busca lo común a todos los hombres: amar y ser amados y desarrollar en la medida de lo posible los propios dones. Vanier aprendió -y después enseñó- que en la vulnerabilidad y debilidad se forjan los lazos firmes que nos permiten ver a Cristo, y entender cómo Cristo se encarnó, vivió, y cómo nos ve y nos trata hoy, en el día a día. La fragilidad es común a todos: no se trata con un «ellos» de discapacitados. Todos juntos somos un «nosotros» con vulnerabilidades, de amigos que crecen juntos.

«Lo que era más importante para ellos», explicaría siempre, «no era la pedagogía ni la técnica educativa. Era mi actitud hacia ellos, mi manera de escucharlos, de mirarlos con respeto y amor, de tocar su cuerpo, de responder a sus deseos, mi forma de estar en alegría, celebrar y reír con ellos … Así es como poco a poco pudieron descubrir su belleza, que eran preciosos, que su vida tenía un significado y un valor. Me di cuenta de que no escuchaba lo suficiente, que tenía que respetar más su libertad. Poco a poco, ya no eran para mí personas con discapacidad, sino amigos. Me hicieron bien y creo que les estaba haciendo bien».

En 1971, junto con la francesa Marie-Hélène Matthieu, responsable de la Oficina Cristiana para las Personas con Deficiencia, impulsó una peregrinación de Pascua para discapacitados psíquicos con sus familias y amigos: se convirtió en el origen de las comunidades Fe y Luz.

Inspirando a muchas otras comunidades

Jean Vanier escribió bastante sobre su vivencia y lo comunitario. Sus enseñanzas y ejemplos, inspiraron a otras muchas comunidades cristianas, de distintas denominaciones. Reconocen su deuda con él la comunidad internacional The Simple Way, de Shane Claiborne; la Rutba House, de Jonathan Wilson-Hartgrove, o Beloved Everybody de Bethany McKinney. El sacerdote Greg Boyle, fundador de Homeboy Industries, que saca a chavales jóvenes de bandas criminales, declara que también aprendió de él, de su visión de «la ternura como la más alta forma de madurez espiritual».

Muchos de los libros de Jean Vanier pueden encontrarse en español: Al encuentro del otro, Amar hasta el extremo, La comunidad: lugar del perdón y de la fiesta, Acoger nuestra humanidad, Cada persona es una historia sagrada

Premios… y una dura decepción

Jean Vanier recibió en 1997 el Premio Pablo VI, entregado por San Juan Pablo II. El papa polaco dijo de su labor que era “una semilla providencial para una verdadera civilización del amor, un signo de una familia realmente humana, una sociedad completamente civilizada y una iglesia auténticamente cristiana”. En 2015 se le otorgó el bien dotado Premio Templeton. En 2016 Francia le nombró «Comandante de la Legión de Honor».

En 2014 y 2015, ya con 85 años, vivió una última experiencia de tristeza y humillación. Varias mujeres revelaron que décadas antes sufrieron abusos sexuales bajo la dirección espiritual del padre Thomas Philippe, ya fallecido, amigo y antiguo maestro espiritual de Jean Vanier. Una investigación de la Iglesia confirmó los abusos. Jean Vanier quedó muy dolorido al confirmarse la conducta de abuso sexual y espiritual de quien había sido su maestro.

Objetivo: unirse con Jesús

Jean Vanier siempre explicó su objetivo último: unirse con Jesús donde está oculto, en los débiles y pobres. Insistía en la importancia de la humildad y el reconocimiento de la vulnerabilidad. En las comunidades del Arca lo expresaba en el ritual del lavado de los pies.«Al arrodillarse ante sus discípulos, Jesús muestra su deseo de derribar los muros que separan a los amos de los esclavos, de destruir los prejuicios que dividen a los seres humanos entre ellos. Él quiere reunir, en la unidad del mismo cuerpo, a todos los hijos de Dios dispersos».

Cuando le preguntaban, ya anciano, si sería declarado santo, respondía que sólo quería ser «amigo de Jesús» y vivir una vida hermosa de amor y humildad.

En ReligionEnLibertad hemos publicado aquí muchos pensamientos espirituales de Jean Vanier

Trailer del documental «Jean Vanier, el sacramento de la ternura«

Fuente: ReligionEnLibertad

Jean Vanier amigo de los frágiles, profeta de la comunidad y la alegría compartida desde la sencillez más profunda. Inspirador.

«El Arca experimenta una paradoja: las personas que el mundo considera inútiles y buenas solo para colocar en instituciones, aquellas que se consideran una carga y un problema financiero, son en realidad fuentes de luz y vida. Nos transforman profundamente. – Jean Vanier

Papa Francisco: en Jean Vanier, Dios ha dado un hombre de gran testimonio.

La madrugada de este martes ha muerto Jean Vanier, fundador en 1964 de L’Arche (El Arca), una comunidad de acogida para personas con discapacidades mentales y activa en todo el mundo con más de 150 centros. Vanier tenía 90 años y estaba enfermo de cáncer.

Debilitado por el cáncer, Jean Vanier había estado en cuidados paliativos durante varios días en un centro médico de París, donde murió el martes. «Jean falleció al final de una larga vida de fertilidad excepcional. Su comunidad de Trosly, todo el Arca, Fe y Luz, muchos otros movimientos y miles de personas se han nutrido de su palabra y mensaje», dijeron los dos líderes de El Arca Internacional al anunciar la muerte del fundador. La misa fúnebre de Jean Vanier se celebrará el 16 de mayo de 2019, a las 14 horas, en Trosly-Breuil (Oise, Francia).

El Papa recuerda a Jean Vanier en el vuelo Skopie-Roma

El Papa Francisco, durante el encuentro con los periodistas en el vuelo que lo trae desde Macedonia del Norte a Roma declaró: «Sabía de la enfermedad de Jean Vanier, la Hermana Genevieve me mantuvo informado. Hace una semana lo llamé por teléfono, me escuchó, pero apenas podía hablar”.

El Papa agradeció la presencia de Jean Vanier: “Quiero expresar mi gratitud por este testimonio, un hombre que supo leer la eficacia cristiana desde el misterio de la muerte, de la cruz, de la enfermedad. Del misterio de los que son descartados en el mundo. Ha trabajado no sólo por los más pequeños, sino también por aquellos que, antes de nacer, tienen la posibilidad de ser condenados a muerte. Pasó su vida de esta manera. Gracias a él y gracias a Dios por habernos dado un hombre de gran testimonio”.

Algunos pensamientos de Jean Vanier

«El que corre mayor riesgo es quien declara que no tienen necesidad de nadie. Ese hombre crea guerra y competición. Sin embargo, en la medida en que se reconoce: soy débil, te necesito, estamos dispuestos a trabajar juntos».

«¿Estamos dispuestos a escuchar al débil? Esta es la cuestión –afirma–. Si se decide no escucharle, entonces seguiremos viviendo en la división, en la competición, en la guerra. Si optamos por acogerle, entonces construimos juntos el futuro».

«Sí, creo realmente que hay una especie de misterio en los pobres, como los llama Dios. Es un misterio que con frecuencia se olvida», concluye. «Todo depende, por tanto, de la fuerza para creer que el pobre es realmente importante».

Fuente: Vatican news. Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

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