Papa Francisco Testimonios

Hacia la unidad. Podemos caminar, orar y trabajar juntos. Papa Francisco en Suiza.

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70 aniversario del Consejo Mundial de las Iglesias.

Papa en Ginebra: Jesús es el alimento principal, no una guarnición.

Este coro puso la música a la llegada del Papa al Palacio de Exposiciones de Ginebra donde Francisco presidió una misa para la comunidad católica suiza.

El Papa Francisco celebró la Eucaristía en francés, uno de los idiomas oficiales del país. 

Aunque pronunció su homilía en italiano. La centró en tres palabras: Padre, pan y perdón.

El Papa explicó que Dios es el Padre de todos los hombres que forman una única familia humana y que, por eso, el destino del prójimo no puede sernos indiferente.

FRANCISCO
“Estamos llamados a actuar como hermanos, como buenos custodios de nuestra familia, y a esforzarnos para que no haya indiferencia hacia el hermano, hacia ningún hermano: ni hacia el niño que todavía no ha nacido ni hacia el anciano que ya no tiene voz, como tampoco hacia el conocido que no logramos perdonar ni hacia el pobre descartado”.

En cuanto al pan, Francisco, con dureza criticó que haya personas en el mundo a las que se les impide acceder a los alimentos.

FRANCISCO
“Por eso digo: ¡Ay de quien especula con el pan! El alimento básico para la vida cotidiana de los pueblos debe ser accesible a todos”.

Al mismo tiempo, también habló de lo opuesto, el exceso. Sobre todo, el exceso de cosas que llenan la vida pero vacían el corazón. Por eso, abogó por un estilo de vida más sencillo.

FRANCISCO
“Elijamos la sencillez del pan para volver a encontrar la valentía del silencio y de la oración, fermentos de una vida verdaderamente humana. Elijamos a las personas antes que a las cosas, para que surjan relaciones personales, no virtuales”.

Quien es el verdadero pan es Cristo, insistió Francisco, que no debe ser un añadido en la vida sino la primera elección.

FRANCISCO
“Él es el alimento primordial para vivir bien. Sin embargo, a veces lo reducimos a una guarnición”.

Por último, el Papa invitó a cada persona a examinar su interior e insistió en la fuerza renovadora del perdón.

FRANCISCO
“No hay mayor novedad que el perdón, que cambia el mal en bien”.

Un perdón que también ha cambiado la relación entre las distintas confesiones cristianas como recordó el Papa al final de esta ceremonia.

Romereports. 

Francisco en Suiza: En el ecumenismo todos debemos “salir perdiendo” para que gane Dios.

Hasta ahora ningún Papa había viajado a Suiza solo para visitar al mayor órgano ecuménico del mundo, el Consejo Mundial de Iglesias.

Esta institución, formada por unas 350 iglesias, cumple 70 años y representa a 560 millones de cristianos. Cuenta con ortodoxos, luteranos, anglicanos, metodistas y personas de otras confesiones cristianas. Una organización muy plural, como muestra este comité de recepción que recibió a Francisco.

Tras visitar la capilla dio comienzo una sencilla pero profunda ceremonia ecuménica. Rezaron por la unidad, pidieron perdón y reconciliación.

“Santidad. Queridos hermanos y hermanas. Bienvenidos a este encuentro ecuménico de oración para conmemorar los 70 años del Consejo Mundial de Iglesias”.

“Es un orgullo para nosotros recibir en esta histórica conmemoración al Papa Francisco, cuya visión y trabajo ha inspirado, entusiasmado y fortalecido la relación y cooperación con el Consejo Mundial de Iglesias en la empresa común de la peregrinación por la justicia y la paz”.

En su intervención Francisco recordó que la vida del hombre en la tierra se puede resumir en esta palabra: caminar en busca de algo más. 

FRANCISCO
“Caminar, en resumen, exige una conversión continua de uno mismo. Por esto tantos renuncian, prefiriendo la tranquilidad doméstica, para dedicarse cómodamente a los propios asuntos sin exponerse a los riesgos del viaje”.

Pero el Papa también dijo que se puede caminar de dos formas: o siguiendo al Espíritu Santo o siguiendo los propios deseos personales. 

FRANCISCO
“Tenemos ante los ojos las consecuencias de este trágico recorrido: lleno de voracidad, el hombre pierde de vista los compañeros de viaje. Es entonces cuando por las calles del mundo reina una gran indiferencia. Empujado por los propios instintos, se convierte en esclavo de un consumismo sin frenos. Es entonces cuando se silencia la voz de Dios”.

El Papa dijo que este camino egoísta ha sido el que ha provocado las rupturas en el cristianismo. Cuando en vez de secundar a Dios se ha intentado satisfacer el deseo de una comunidad particular. 

FRANCISCO
“(Somos) del Señor antes que de derechas o izquierdas. Elegir al hermano en nombre del Evangelio antes que a uno mismo significa, a menudo, a los ojos del mundo, salir perdiendo. No tengamos miedo de salir perdiendo. El ecumenismo es una gran empresa en pérdidas. Pero se trata de perder evangélicamente, según la huella de Jesús: ‘Quien quiera salvar la propia vida, la perderá’”.

El Papa explicó que la obsesión por acaparar y poseer termina por ser excluyente. Por eso pidió retomar la senda de la humildad y recomendó hacer memoria, volver a los comienzos de la Iglesia, a Cristo, y seguir su ejemplo.

El tono del encuentro fue solemne y profundo pero no triste. El coro fue uno de los protagonistas. Se ganó a pulso uno de los papeles principales. Impuso el ritmo y el tono. Entonó piezas como el himno del Jubileo de la Misericordia y otras más alegres como esta canción de despedida, que puso punto final a la oración ecuménica.

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Oración ecuménica en Ginebra (Suiza) – 70 años de la fundación del Consejo Mundial de las Iglesias.

Homilía del Papa Francisco, 21/05/2018

“Caminar es una disciplina, un esfuerzo, se necesita cada día paciencia y un entrenamiento constante. Es preciso renunciar a muchos caminos para elegir el que conduce a la meta y reavivar la memoria para no perderla. Meta y memoria. Caminar requiere la humildad de volver sobre los propios pasos, cuando es necesario, y la preocupación por los compañeros de viaje, porque únicamente juntos se camina bien. Caminar, en definitiva, exige una continua conversión de uno mismo. Por este motivo, son muchos los que renuncian, prefiriendo la tranquilidad doméstica, en la que atienden cómodamente sus propios asuntos sin exponerse a los riesgos del viaje. Pero así se aferran a seguridades efímeras, que no dan la paz y la alegría que el corazón aspira, y que solo se consiguen saliendo de uno mismo (…) Las distancias no son excusas; se puede desde ahora caminar según el Espíritu: rezar, evangelizar, servir juntos, esto es posible y agradable a Dios. Caminar juntos, orar juntos, trabajar juntos: he aquí nuestro camino fundamental de hoy”.

El ecumenismo nos ha puesto en el camino.

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