Alegraos y regocijaos Papa Francisco

“Gaudete et Exsultate”, nueva exhortación del Papa Francisco

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La llamada a la santidad en el mundo actual

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«Nos hace falta un espíritu de santidad que impregne tanto la soledad como el servicio, tanto la intimidad como la tarea evangelizadora, de manera que cada instante sea expresión de amor entregado bajo la mirada del Señor. De este modo, todos los momentos serán escalones en nuestro camino de santificación.» (Papa Francisco, “Gaudete et Exsultate”).

(Rome reports). Nueva exhortación apostólica de Papa Francisco: “Gaudete et Exsultate” («Estad alegres y contentos»). Versa sobre la llamada a la santidad en el mundo contemporáneo.

Se trata del quinto documento de alto rango publicado por el el Papa Francisco el 9-4-2018. Los otros cuatro textos son las encíclicas «Lumen fidei» (29-6-2013) y «Laudato si`» (24-5-2015) y las exhortaciones apostólicas «Evangelii gaudium» (24-11-2013) y «Amoris laetitia» (19-3-2016).

La alegría es el corazón de la santidad.

El camino hacia la santidad no puede ser recorrido sin la sonrisa que nace de un corazón capaz de misericordia hacia todos: lo dice el Papa Francisco en la Exhortación Apostólica «Gaudete et Exsultate». En la Exhortación el Papa señala también que los santos que ya han llegado a la presencia de Dios mantienen con nosotros lazos de amor y comunión. En nuestro video, las imágenes de los santos más conocidos canonizados por el Papa. 

¿QUÉ ES «Gaudete et Exsultate»?

Se trata de una “Exhortación Apostólica”, un tipo de documento magisterial que a diferencia de las encíclicas se dirige especialmente a los católicos. 

Se titula “Alegraos y regocijaos”, o con su título en latín “Gaudete et Exultate”. Trata sobre la llamada a la santidad en el mundo actual. 

Es el quinto gran documento del Papa Francisco. 

¿CUÁLES SON LAS NOVEDADES?

La gran novedad es el tema: recordar que los católicos pueden y deben aspirar a ser santos. 

El Papa explica que quiere “hacer resonar una vez más el llamado a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual, con sus riesgos, desafíos y oportunidades”.

Con este documento Francisco recoge toda la tradición de nuevas instituciones que surgieron en el siglo XX y que reconoció el Concilio Vaticano II, y da un paso más explicando cómo vivir la propuesta cristiana en el contexto actual. 

Dice que “para ser santos no es necesario ser obispos, sacerdotes, religiosas o religiosos. Todos estamos llamados a ser santos, viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra”.

Recuerda que cada uno tiene su propio “camino de santidad” para sacar a la luz lo mejor de sí, y no hay que desgastarse intentando imitar algo que ha sido pensado para otros.

EJEMPLOS DE SANTIDAD

Francisco propone mirar a “los santos de la puerta de al lado”. 

Por ejemplo, “los padres y madres que crían con tanto amor a sus hijos, hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, enfermos, religiosas ancianas que siguen sonriendo”. 

O la señora que no habla mal de las amigas; escucha con paciencia y cariño a los hijos; reza ante los problemas; y trata con afecto a los pobres. 

EL CAMINO DE LA SANTIDAD

El Papa dice que la vía de la santidad son las Bienaventuranzas y el protocolo sobre el cual seremos juzgados según San Mateo: «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme». 

Recuerda que las persecuciones no son una realidad del pasado, como ocurre con “las burlas que intentan desfigurar nuestra fe y hacernos pasar como seres ridículos”.

Avisa del peligro de quedarse con las exigencias del Evangelio sin vivir una relación personal con Dios, y “convertir el cristianismo en una especie de ONG”; como también de “sospechar del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, comunista, populista (…) como si solo interesara una determinada ética o defender una causa”. 

ESTILO DE VIDA DE LOS CATÓLICOS

El Papa cierra el documento proponiendo cinco manifestaciones del amor a Dios y al prójimo. Se trata de: Aguante, paciencia y mansedumbre.

Por ejemplo, lamenta que los cristianos usen violencia verbal en Internet o que en medios se difame y se calumnie.

Alegría y sentido del humor

Audacia y fervor

Contar con los demás (En comunidad)

En oración constante

EL ENEMIGO

En el último capítulo recuerda explícitamente que el diablo existe y que es algo más que un mito. 

“No pensemos que es un mito, una representación, un símbolo, una figura o una idea. Ese engaño nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar más expuestos. Él no necesita poseernos. Nos envenena con el odio, con la tristeza, con la envidia, con los vicios. Y así, mientras nosotros bajamos la guardia, él aprovecha para destruir nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades, porque «como león rugiente, ronda buscando a quien devorar»”. 

Concluye recordando que con la santidad “está en juego el sentido de mi vida ante Dios que me conoce y me ama, el verdadero para qué de mi existencia que nadie conoce mejor que él”.  

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