Catequesis Papa Francisco

Francisco: No se puede rezar como loros. Ser conscientes de que Dios nos ama.

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La oración del Padrenuestro ayuda a comprender el misterio de que Dios es un padre que ama a las personas. 

Unas seis mil personas participaron en la audiencia general del Papa en el aula Pablo VI del Vaticano. 

Francisco continuó su serie de catequesis sobre el Padrenuestro. Dijo que ésta oración ayuda a comprender el misterio de que Dios es un padre que ama a las personas. 

FRANCISCO
“No se puede rezar repitiendo palabras como loros. O entras en el misterio, en la consciencia de que Dios es tu padre, o no estás rezando. Y si rezas de otro modo, no rezas. Quiero rezar a Dios, mi padre… Comienzo desde ese misterio”.

El Papa avisó de que no se trata de considerar que Dios nos quiere como nuestros padres, pues el amor humano es siempre limitado. 

FRANCISCO
“La expresión “en los Cielos” no expresa lejanía sino diversidad radical de amor, otra dimensión de amor, un amor incansable, que permanecerá para siempre, que siempre… siempre estará disponible. Basta decir: Padre nuestro que estás en el Cielo… y ese amor viene”.

También recordó que este viernes es la fiesta de la Cátedra de San Pedro, y pidió oraciones especiales por su misión. 

FRANCISCO
“Rezad por mí y por mi ministerio, y también por el Papa Benedicto, para que confirme siempre y en todas partes a los hermanos en la fe”.

Entre los peregrinos había un coro de EE.UU que cantó al Papa el himno “Christus Vincit”. Y que gustó mucho al Papa y a los demás participantes.

Y el Papa saludó a Ginés Beltrán, obispo de Getafe, que está en Roma para celebrar los 25 años del seminario de esta ciudad.  

Fuente: Rome reports.

Catequesis del Papa: “Mendicantes del amor, busquemos un amor fiel y total”.

“El primer paso de toda oración cristiana es el de introducirnos en el misterio de la paternidad de Dios”: tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 20 de febrero de 2019.

“Queridos hermanos y hermanas: siguiendo la catequesis sobre el Padrenuestro, hoy vemos cómo el primer paso de toda oración cristiana es el de introducirnos en el misterio de la paternidad de Dios. Aunque hayamos tenido unos buenos padres nuestra experiencia familiar no es suficiente para entender esta paternidad, porque sabemos que todo lo humano, también el amor, es imperfecto ya que está sujeto al egoísmo personal y a los límites propios de nuestra condición de hombres y mujeres”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del tercer miércoles de febrero de 2019, continuando con su ciclo de catequesis dedicadas a la oración del Padre Nuestro.

El misterio de la paternidad de Dios

En su catequesis, el Santo Padre dijo que para comprender el misterio de la paternidad de Dios, y saber hasta qué punto Dios es nuestro Padre, debemos partir de la figura de nuestros padres, pero al mismo tiempo, debemos purificar esta figura. Como dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el número 2279: “La purificación del corazón concierne a las imágenes paternas y maternas, tal como han sido configuradas en nuestra historia personal y cultural, y que influyen en nuestra relación con Dios”.

Ninguno de nosotros, precisa el Pontífice, ha tenido padres perfectos, ya que nosotros, a su vez, nunca seremos padres o pastores perfectos. “Vivimos siempre nuestras relaciones de amor bajo el signo de nuestros límites y también de nuestro egoísmo – subraya el Papa – por lo que a menudo están contaminadas por deseos de posesión o manipulación del otro. Por esta razón, a veces las declaraciones de amor se transforman en sentimientos de ira y hostilidad”.

Hombres y mujeres, eternamente mendigos del amor

Por eso, el Papa Francisco señala que, cuando hablamos de Dios como “padre”, cuando pensamos en la imagen de nuestros padres, especialmente si nos aman, al mismo tiempo debemos ir más allá. “El amor de Dios es el del Padre ‘que está en los cielos’, según la expresión que nos invita a usar Jesús: es el amor total que en esta vida sólo saboreamos de manera imperfecta. Los hombres y las mujeres son eternamente mendigos del amor, buscando un lugar donde finalmente puedan ser amados, pero no lo encuentran. ¡Cuántas amistades y cuantos amores decepcionados hay en nuestro mundo!

La naturaleza ambivalente del amor humano

El Santo Padre explicando la naturaleza ambivalente del amor humano recuerda que, el dios griego del amor es el más trágico de todos: no está claro si es un ser angelical o un demonio. La mitología, precisa el Papa, dice que es hijo de Poros y Penía, es decir, de la astucia y la pobreza, destinado a llevar en sí mismo parte de la fisonomía de estos padres. “Desde aquí podemos pensar en la naturaleza ambivalente del amor humano – afirma el Pontífice citando el Simposio de Platón – capaz de florecer y de vivir poderosamente en una hora del día, e inmediatamente después marchitarse y morir; lo que alcanza, siempre se le escapa”. Hay una expresión del profeta Oseas (6,4), recuerda el Papa, que enmarca sin piedad la debilidad congénita de nuestro amor: “Tu amor es como una nube matutina, como el rocío que se desvanece al amanecer”.

“El amor humano: una promesa que es difícil de cumplir, un intento que pronto se seca y se evapora, un poco como cuando por la mañana sale el sol y se lleva el rocío de la noche”

Incapaces de cumplir una promesa

“¿Cuántas veces hemos amado los hombres de esta manera tan débil e intermitente?”, se pregunta el Papa Francisco, ansiosos por amar, nos encontramos con nuestros límites, con la pobreza de nuestras fuerzas: incapaces de cumplir una promesa que en los días de gracia nos parecía fácil de realizar. Después de todo, incluso el apóstol Pedro tuvo miedo y tuvo que huir. Somos mendigos que en el camino arriesgamos de no encontrar jamás completamente ese tesoro que han estado buscando desde el primer día de su vida: el amor.

El amor del Padre que está en los cielos

Ante esto, el Santo Padre indica que existe otro amor, el del Padre “que está en los cielos”. Nadie debe dudar que es destinatario de este amor. Citando al profeta Isaías, el Pontífice explica que, si nuestro padre y nuestra madre no nos hubieran amado, hay un Dios en los cielos que nos ama como nadie en esta tierra lo ha hecho y puede hacerlo. Si aunque todos nuestros amores terrenales se desmoronan, y sólo quedara polvo en nuestras manos, siempre hay para todos nosotros, ardientes, el amor único y fiel de Dios. En el hambre de amor que todos sentimos, no buscamos algo que no existe, sino la invitación a conocer a Dios que es Padre.

“La expresión “en el cielo” no quiere expresar una distancia, sino una diversidad radical, otra dimensión”

Nada en esta vida puede apartarnos del amor del Padre

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica, en particular a los seminaristas de la Diócesis de Getafe acompañados por su Obispo, Mons. Ginés García Beltrán, quienes celebran 25 años de la creación de ese centro de formación. “Que el Señor nos conceda la gracia de no tener miedo y de saber que no estamos solos, porque no hay nada en esta vida que pueda apartarnos de su amor de Padre”.

Fuente: Vatican news. Renato Martinez – Ciudad del Vaticano.

Audiencia General: La diferencia entre el amor de Dios y el de los padres.

El Papa recordó que “el primer paso de toda oración cristiana es introducirnos en el misterio de la paternidad de Dios”. Pero añadió que no se trata de hacer un paralelismo entre Dios y nuestra experiencia familiar, pues “todo lo humano, también el amor, es imperfecto ya que está sujeto al egoísmo personal y a los límites propios de nuestra condición de hombres y mujeres”.

Francisco aseguró que “nuestro amor humano es débil e inconstante; es una promesa difícil de mantener, un intento que se seca rápido y se evapora”; y que el amor de Dios”es un amor cercano, total y fiel; destinado a todos y a cada uno. Y aunque todos nuestros afectos terrenos se esfumaran, incluso el amor de nuestros padres, el amor de Dios permanece siempre”. 

Para el Papa, se trata de un motivo de esperanza para los cristianos, ya que recuerda que nunca están solos y que nada les puede apartar del amor de Dios.

TEXTO DE LA CATEQUESIS EN ESPAÑOL

Siguiendo la catequesis sobre el Padrenuestro, hoy vemos cómo el primer paso de toda oración cristiana es el de introducirnos en el misterio de la paternidad de Dios. Aunque hayamos tenido unos buenos padres nuestra experiencia familiar no es suficiente para entender esta paternidad, porque sabemos que todo lo humano, también el amor, es imperfecto ya que está sujeto al egoísmo personal y a los límites propios de nuestra condición de hombres y mujeres.

Todos somos “mendicantes de amor” y experimentamos un gran deseo de amar y ser amados; pero al mismo tiempo encontramos que nuestro amor humano es débil e inconstante; es una promesa difícil de mantener, un intento que se seca rápido y se evapora, «como una nube mañanera, como el rocío que al alba desaparece», dice el profeta Oseas.

En cambio, el amor de Dios, nuestro Padre que está en los Cielos, es diferente. Es un amor cercano, total y fiel; destinado a todos y a cada uno. Y aunque todos nuestros afectos terrenos se esfumaran, incluso el amor de nuestros padres, el amor de Dios permanece siempre. Es un amor del que no podemos dudar, porque la experiencia fundamental del cristiano es la certeza de saber que somos sus hijos amados.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica, en particular a los seminaristas de la Diócesis de Getafe acompañados por su obispo, Mons. Ginés García Beltrán, y que celebran 25 años de la creación de ese centro de formación.

Que el Señor nos conceda la gracia de no tener miedo y de saber que no estamos solos, porque no hay nada en esta vida que pueda apartarnos de su amor de Padre.

Que Dios los bendiga. Muchas gracias.

Fuente: Rome reports.

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