Testimonios

El silencio es el nombre secular de Dios. Pablo d’Ors

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Entrevista con el sacerdote y escritor Pablo d´Ors.

Cadena Ser. Texto: Beatriz Nogal. Con audición

En algunos de sus libros conviven la búsqueda del silencio y la observación. En su mirada, también.

Nuestro invitado llega al estudio investido de cierta aura solemne, tal y como le recordábamos. Me regala una sonrisa. Es Pablo d´Ors, sacerdote y escritor. Tras saludarle le pregunto cómo transcurrió la fiesta para celebrar los más de cien mil ejemplares vendidos de su libro Biografía del silencio (Siruela, 2012). Responde con pasión: “Ha sido la fiesta más bonita que jamás he presenciado. Un escenario de ensueño para cualquier escritor. Nos reunimos muchas personas y todas leyeron un capítulo del libro, aquel que más les había ayudado a descubrir que se puede vivir de otra manera.”

Adentrarse en Biografía de Silencio es emprender un viaje que no te deja indiferente. Cien páginas que permiten asomarse al mundo de la meditación. Algo al alcance de todos. La meditación nos ayuda a mirar en nuestro interior, a convivir con nuestro ser y a vaciarnos de experiencias. Porque vivimos perdidos, aturdidos por cientos de deberes y obligaciones que nos alejan de nosotros mismos y nos hacen vivir una vida que no es la nuestra. Nos pasamos el tiempo soñando los sueños de otros, persiguiendo proyectos de vida quiméricos que nos encarcelan y nos olvidamos de lo realmente importante, de aprender a vivir. “Meditar es asistir al fascinante y tremendo proceso de muerte y renacimiento.” Un ensayo que ha superado ya los 100.000 ejemplares vendidos y que forma parte, junto con El amigo del desierto y El olvido de sí, de la llamada Trilogía del silencio.

Gran conversador, d´Ors transita por las palabras con seguridad. Su discurso está plagado de enseñanzas e ilusión. Y lo contagia. Este teólogo y sacerdote reparte su tiempo entre la meditación y el asesoramiento cultural al Vaticano. En julio de 2014 fue nombrado miembro del Pontificio Consejo de la Cultura, lo que viene a ser el Ministerio de Cultura del Vaticano. Aunque orgulloso de su papel como consejero, sigue echando de menos su etapa como capellán hospitalario. Durante aquel tiempo conoció a personas maravillosas pero también tuvo que enfrentarse cara a cara al dolor que producen la enfermedad y la muerte. El hospital fue para él una lección de realidad y una escuela que le marcó para siempre: “Un sacerdote no debe estar lejos del mundo del dolor. El sufrimiento configura.”

Al terminar la entrevista d´Ors se marcha apresurado, tiene que coger un tren que le llevará lejos de la capital: “Los Amigos del Desierto tenemos un retiro espiritual este fin de semana.” Nos despide cordialmente y se aleja dejando tras de sí la certeza de que, con un poco de entrenamiento, podemos transitar por nuestra conciencia, explorarla y descubrir un territorio que nos ofrecerá la sabiduría necesaria para vivir.

Amigos del Desierto. Contenido.

Las actitudes esenciales para el meditador son dos: la constancia y la humildadConstancia, para introducir esta práctica todos los días al menos en una sentada de 25 minutos. Humildad, para seguir las pautas que se proponen en una determinada tradición. Sin una actitud discipular, no es posible emprender un camino espiritual.

DIEZ PASOS PARA MEDITAR

1. Siéntate con la espalda erguida y el mentón metido; visualiza un hilo invisible tirando de tu coronilla hacia arriba.

2. Coloca las palmas de las manos enfrentadas, sea a la altura del pecho o apoyadas en las piernas.

3. Di en tu interior: “Este tiempo te lo entrego a ti, Señor. Es mi humilde obsequio”.

4. Relaja lentamente tu cuerpo de arriba abajo, imaginando que de la cabeza a los pies te va bañando un líquido tibio, brillante y agradable.

5. Sigue el ritmo natural y regular de tu respiración, sin forzarlo; quizá pueda ayudarte contar el número de respiraciones del 1 al 10 y vuelta a comenzar.

6. Pon tu atención en el centro de la palma de tus manos; acaso percibas el cordón de energía que las une.

7. Si te vienen pensamientos, sentimientos, imágenes o distracciones, déjalos pasar sin enfadarte, sino sonriéndoles por dentro.

8. Repite la palabra “Sí” al espirar, enviándola al centro de la tierra; o bien la invocación “Cristo Jesús”: “Cristo” al inspirar y “Jesús” al espirar.

9. Mantén tu atención amorosamente sólo en estos tres pilares: la respiración, el centro de la palma de tus manos y el nombre de Jesús.

10. Tras media hora de silencio y quietud reza la oración del abandono de Charles de Foucauld.

Lo esencial es la rectitud de intención o pureza del corazón.

Meditar no es difícil, lo difícil es querer meditar. Las actitudes básicas son la apertura y la escucha interior. Meditar no es una simple técnica, es un arte y, como tal, requiere entrega, paciencia y confianza.

RESPIRACIÓN

Todas las tradiciones meditativas cultivan la respiración. Algunas focalizan su atención en los orificios nasales, en el frescor de la inspiración y el calor de la espiración. Otras se centran en el movimiento del abdomen. Nosotros seguimos el recorrido completo de la respiración: desde que el aire entra y sube por el tabique nasal hasta que llega a la región abdominal, pasando por la garganta, la laringe, la faringe, la tráquea y los pulmones. Quien está en la percepción, no está en la reflexión. Spiritus tiene la misma raíz etimológica que spirare, ‘respirar’. Al respirar conscientemente entramos, aun sin saberlo, en el círculo virtuoso del dar y del recibir.

MANOS

Las manos, y en particular el centro de las palmas, son un poderoso centro energético, algo demostrado tanto naturalmente (las manos acuden espontáneas allí donde hay dolor) como culturalmente (en Occidente nos saludamos estrechándonos las manos o abrazándonos). Al fondo silencioso que nos constituye accedemos por medio de las formas que somos: cuerpo y lenguaje. El anclaje corporal de los Amigos del Desierto son las manos, cuyas palmas colocamos siempre enfrentadas, sea en el regazo, a la altura del abdomen, sea a la altura del corazón, unidas, en la clásica postura de la oración cristiana —que ayuda al recogimiento—, o separadas, tal y como los sacerdotes las colocan para la celebración eucarística.

MANTRA

El anclaje verbal es el mantra o palabra de oración, que recitamos atenta y amorosamente. Mantra es una palabra indoeuropea constituida por dos partículas: “man”, ‘mente’, y “tra”, ‘instrumento’. El mantra es un instrumento para trabajar la mente: por medio de una sola palabra nos limpiamos y vaciamos de todas las demás. Proponemos tres posibles mantras a elegir uno, que nunca se debe cambiar: “Cristo-Jesús” (“Cristo” en la inspiración y “Jesús” en la espiración; inspiramos la divinidad y espiramos la humanidad); “Maranathá” (el más antiguo mantra cristiano, que significa ‘Ven, Señor’); o, simplemente, la palabra “Sí”, al espirar, como mandando ese sí al centro de la tierra. El mantra funciona a tres niveles o fases: recitar, escuchar y ser el mantra. A nosotros corresponden las dos primeras, que alternamos repetidamente, cuidando que nuestra repetición no degenere en rutina, sino que se convierta en un sencillo y noble ritual.

Recursos para la meditación.

Bibliografía de Pablo d´Ors:

Libros:
El amigo del desierto. Barcelona: Anagrama, 2009.
Biografía del silencio. Madrid: Siruela, 2012.
El olvido de sí. Valencia: Pre-textos, 2013.
Artículos:
La alegría del ser“. Vida Nueva, nº 2.884 (2015).Todo lo espiritual es sencillo“. Vida nueva, nº 2940 (2015).La libertad, sólo la libertad“. Carta de Pentecostés (2015).“La redención del rito“. Vida nueva, nº 2947 (2015).“El fundamento de la confianza“. La Tercera de ABC, (2015).“También las mariposas“. Vigilia de Navidad, (2016).  “A lo que hay que convertirse es a la vida“. Vigilia de Ceniza, (2016). “Vivimos en una sociedad que necesita parar“. El norte de Castilla, (2017).
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