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Domingo de Guzmán, fundador de los Dominicos, unido a Caleruega. 8 agosto.

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En la Fiesta de este santo burgalés y universal.

Benedicto XVI explica la figura de Santo Domingo de Guzmán

Nació en Caleruega (Burgos), alrededor del año 1170. Estudió en Palencia y fue canónigo en Osma. Combatió con su predicación y con su vida ejemplar la herejía albigense en el sur de Francia. Allí fundó la Orden de Predicadores, conocida más popularmente por el nombre de su fundador: dominicos, a los que trasmitió su celo apostólico y su amor a la verdad. Murió en Bolonia en 1221.

Previene contra la tentación de “hacer carrera” en la Iglesia

 Al recordar a santo Domingo de Guzmán

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 3 de febrero de 2010 (ZENIT.org).-Siguiendo con su ciclo de catequesis sobre la historia de la teología en la Iglesia en la Edad Media, tras la catequesis sobre san Francisco de Asís, el Papa Benedicto XVI dedicó hoy su intervención a hablar sobre el otro gran fundador del siglo XIII, santo Domingo de Guzmán.

El Papa, explicando la historia del insigne fundador de la Orden de los Frailes Predicadores, le propuso como modelo de pobreza y consagración a la evangelización, alejado de los prestigios eclesiásticos.

“Este gran santo nos recuerda que en el corazón dela Iglesia debe arder siempre un fuego misionero, que empuja incesantemente a llevar el primer anuncio del Evangelio y, donde sea necesario, a una nueva evangelización”, explicó.

“¡Es Cristo, de hecho, el bien más precioso que los hombres y las mujeres de todo tiempo y de todo lugar tienen el derecho de conocer y amar!”

En este sentido, mostró su satisfacción por los “pastores y fieles laicos, miembros de antiguas órdenes religiosas y de nuevos movimientos eclesiales”, que “con alegría gastan su vida por este ideal supremo: anunciar y dar testimonio del Evangelio”, también en la Iglesia actual.

También destacó de santo Domingo su renuncia a los privilegios personales que podría haber conseguido de una prometedora carrera eclesiástica, sino más bien su dedicación humilde a las tareas que le fueron confiadas.

“¿No es quizás una tentación la de la carrera, del poder, una tentación de la que ni siquiera están inmunes aquellos que tienen un papel de animación y de gobierno en la Iglesia?”, afirmó el Papa, recordando sus propias palabras del pasado mes de septiembre, durante una consagración episcopal.

No buscamos poder, prestigio, estima para nosotros mismos. Sabemos cómo las cosas en la sociedad civil, y no pocas veces en la Iglesia, sufren por el hecho de que muchos de aquellos a los que se les ha conferido una responsabilidad trabajan para sí mismos y no para la comunidad”, decía en aquella ocasión.

Tras fundar la Orden de Predicadores, que se distinguía por no tener bienes que administrar sino vivir mendigando, Domingo, “con un gesto valiente, quiso que sus seguidores adquiriesen unasólida formación teológica, y no dudó en enviarles a las universidades de la época”, explicó el Papa.

Precisamente la dedicación al estudio “como preparación al apostolado” es uno de los elementos que distingue a los dominicos: “Domingo quiso que sus frailes se dedicasen a él sin reserva, con diligencia y piedad”.

Se trata, añadió el Papa, de “un estudio fundado en el alma de cada saber teológico, es decir, en la Sagrada Escritura, y respetuoso con las preguntas planteadas por la razón”.

En este sentido, exhortó a los católicos, y especialmente a los sacerdotes, a cultivar esta “dimensión cultural” de la fe, “para que la belleza de la vida cristiana pueda ser mejor comprendida y la fe pueda ser verdaderamente nutrida, reforzada y también defendida”.

“El desarrollo de la cultura impone a aquellos que realizan el ministerio de la Palabra, a los distintos niveles, estar bien preparados”, añadió, dirigiéndose en especial a sacerdotes y seminaristas, con motivo del Año Sacerdotal.

“Los sacerdotes, los consagrados y también todos los fieles pueden encontrar una profunda “alegría interior” al contemplar la belleza de la verdad que viene de Dios, verdad siempre actual y siempre viva. El lema de losFrailes Predicadores – contemplata aliis tradere – nos ayuda a descubrir, además, un anhelo pastoral en el estudio contemplativo de estas verdades, por la exigencia de comunicar a los demás el fruto de la propia contemplación”, concluyó.

Fuente: Primeros cristianos.

Caleruega

Caleruega es un pueblo situado en el sureste de Burgos, cercano a otros lugares de encanto histórico y monumental como Peñaranda o Aranda de Duero. Su fundación, según las crónicas, apuntan a que fue entre los años 912 y 940, pero  cuando obtiene un gran protagonismo es gracias al célebre Santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos, nacido en dicha localidad.

A comienzos del siglo X, familias de Castilla la Vieja y Mozarabia forman este poblado y establecen en él un concejo. Sin embargo, las primeras noticias datan del año 1062. Se trata de un acta notarial fechada en el monasterio de San Pedro de Arlanza y será en el 1094 cuando aparezca el nombre de Caleruega en el archivo del monasterio de San Salvador de Oña.

Pero si tenemos que marcar una fecha que cambia totalmente la historia de Caleruega esta no es otra que la del año 1170. Ese año nace en la localidad Santo Domingo de Guzmán, uno de los burgaleses más célebres, de la religiosidad mundial,  fundador de los dominicos.

Este movimiento religioso se extendió rápidamente por el pueblo, incluso el rey Alfonso X El Sabio creó señorío político y espiritual en la villa. También ordenó el traslado a Caleruega de las monjas de San Esteban de Gormaz para ubicarlas en el convento que había construido el obispo de Osma sobre las casas solariegas de los Guzmanes. El rey acudió a otorgar fuero, convento, villa y términos a la priora de las dominicas. El señorío de las monjas sobre Caleruega dura hasta el siglo XIX. De esta época quedan la torre de los Guzmanes y la picota de justicia que más adelante conoceremos.

A mediados del siglo XX, la Orden de los Dominicos favorece a Caleruega como lugar santo de la orden valorando el ambiente de silencio y de cristiandad de la tierra. Es entonces cuando se inaugura un Centro de Estudios y de Espiritualidad para los varones de la Orden y se restauraron la torre, la iglesia, el pozo y los claustros.

A día de hoy, Caleruega es una referencia importante en los ámbitos teologales e incluso turísticos gracias a Santo Domingo. En la localidad se conserva el Real Monasterio de Santo Domingo de Guzmán, en el que se sitúa el Sepulcro de la Infanta Leonor de Castilla, la hija de Alfonso X, así como el pozo de Santo Domingo, el Torreón de los Guzmanes, la Bodega de Santa Juana y la Iglesia de San Sebastián. de estilo románico.

Fuente: Burgos noticias.

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