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Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo. Estrella del mar. 16 julio.

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Como María mostremos nuestra disponibilidad al Señor. Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Salve marinera

Salve estrella de los mares, de los mares, iris de eterna ventura. Salve, oh fénix de hermosura, Madre del divino Amor. De tu pueblo a los pesares tu clemencia de consuelo, fervoroso  llegue al cielo hasta ti, hasta ti nuestro clamor. Salve, Salve, estrella de los mares, Salve, estrella de los mares. Sí, fervoroso llegue al cielo hasta ti, hasta ti nuestro clamor. Salve estrella de los mares, estrella de los mares. Salve, Salve, Salve, Salve.

Oración a la Virgen del Carmen

¡Oh, María! flor del Carmelo, Viña florida, esplendor del Cielo, Virgen y Madre del Hijo de Dios, Virgen sin mancilla, singular Madre cariñosa, intacta de hombre, ¡Asísteme en mis necesidades! (meditar en nuestras necesidades) ¡Oh, Estrella del Mar! ¡Ven a nuestro auxilio y muéstrate Madre nuestra! Santa María, Madre de Dios, te imploramos humildemente desde el fondo de nuestro corazón: Que nada resista a tu intercesión todopoderosa. Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros. Amén.

Origen de la devoción a la Virgen del Carmen y el Monte Carmelo

El Carmelo era sin duda, el monte donde numerosos profetas rindieron culto a Dios. Los principales fueron Elías y su discípulo Eliseo, pero existían también diferentes personas que se retiraban en las cuevas de la montaña para seguir una vida eremítica. Esta forma de oración, de penitencia y de austeridad fue continuada siglos más tarde, concretamente en el III y IV, por hombres cristianos que siguieron el modelo de Jesucristo y que de alguna forma tuvieron al mismo Elías como patrón situándose en el valle llamado Wadi-es-Siah.

A mediados del siglo XII, un grupo de devotos de Tierra Santa procedentes de Occidente -algunos creen que venían de Italia-, decidieron instalarse en el mismo valle que sus antecesores y escogieron como patrona a la Virgen María. Allí construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo. Desde su monasterio no quisieron crear una nueva forma de culto mariano, ni tampoco, el título de la advocación, respondía a una imagen en especial.

Quisieron vivir bajo los aspectos marianos que salían reflejados en los textos evangélicos: maternidad divina, virginidad, inmaculada concepción y anunciación. Estos devotos que decidieron vivir en comunidad bajo la oración y la pobreza, fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas, y su devoción a la Virgen permitió que naciera una nueva advocación: Nuestra Señora del Carmen.

Especial de la Virgen del Carmen

Fuente: Aciprensa.

En el Día de las gentes del mar la Iglesia agradece el trabajo sacrificado de los marineros.

Recursos sobre Nuestra Señora del Carmen:

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